jueves, 5 de noviembre de 2009

[REC] 2




Algunos amigos me han sugerido que no debo hacer críticas de cine, y menos cuando se trata de películas de terror. ¿Por qué? Bueno, por que mi crítica es muy poco objetiva ya que me cago en las patas todo el tiempo por ser un cobarde. Pataleo, chillo, me estremezco y grito como las tetonas oxigenadas antes de ser masacradas por Jason o Freddy.

Ni manera, estamos en noviembre y hay que escribir por fuerza de películas de espantos. El fin de semana pasado fui al cine a ver la secuela de la obra maestra [REC], de la cual ya hablamos aquí. Al sentarme en la butaca mis sentimientos eran encontrados, una parte de mí quería saber más de la Niña Medeiros y la otra se inconformaba, sintiendo el mismo presagio que tuve antes de ver proyectada en pantalla The Matrix Reloaded. ¿Por qué los escritores y cineastas son tan ambiciosos? The Matrix es una de las películas más redondas y perfectas que se han hecho de ciencia ficción, entonces, los hermanos Wachowski dijeron, oye, quién se hubiera imaginado que nuestra película sería un cañonazo de taquilla, hagamos no una, ¡sino dos más! Y entonces ocurrió el desastre que todos vimos en pantalla. Tan lindo que hubiera sido que todo acabara cuando Neo se va volando como Superman al final de The Matrix, pero no, entonces cuatro años más tarde apareció el Arquitecto y la música rave y las orgías y los multitudinarios agentes Smiths.






http://youtube.com/watch?v=55NP2_ZD4dY



[REC]2 no es mala. Pero tampoco es tan buena como se esperaba. Tiene sus momentos. Sus sustos. El colmo sería que no los tuviera. El problema fue que sus escritores y directores, es decir, Jaume Blagueró y Paco Plaza, les entró la misma ambición y codicia que a los hermanos Wachowski, y [REC] que había tenido el final perfecto, uno en el que no nos explicaban nada, como todo lo bueno en la vida o como la gallina de los huevos de oro, donde no hay que despanzurrar y desentrañar las cosas en busca de una explicación lógica, sólo aceptar el milagro y punto, se nos convirtió en una película del montón.


Temo confesar que mis gritos en el cine esta vez de no fueron de terror, sino de coraje, de vergüenza e inconformidad. Los zombis enloquecidos (ojo, aquí viene un espoiler) no son producto de una infección, sino de una posesión demoníaca. Lo siento mucho, pero a los 15 minutos de iniciada la función, cuando el doctor Owen (o mejor dicho, el Padre Owen) domina con rezos y un rosario a uno de los zombis, perdón, a uno de los posesos por Satán, me perdieron. El resto de la película me dediqué a refunfuñar y a imaginar que lo que aparecía delante de mis ojos era una mentira, un espejismo, y que [REC] en realidad acabó justo cuando la reportera es jalada por las piernas por la Niña Medeiros en un último grito de terror para perderse en la penumbra por toda la eternidad.

P.D. Buena suerte a quienes sí les gustó la película, Jaume Blagueró y Paco Plaza dejaron la puerta abierta para filmar [REC]3. Eso sí, esta vez, no cuenten con mis gritos.



3 comentarios:

Eu dijo...

no la perdones: esta pinche película es un churrote.

Anónimo dijo...

De acuerdo, está muy lejos de generar el mismo nivel de miedo que la "REC" original (obvio, ya no existe el factor sorpresa), y es cierto que decepciona bastantito, pero al mismo tiempo es una película tan ágil y con tantos espantos memorables y buenos momentos que yo no dejaría de recomendársela a los demás, y pienso estar en primera fila cuando estrenen la tercera parte.

Eu dijo...

no inventes anónimo ¿cuáles sustos? las veces que yo salté fue porque mi acompañante me rasguñó