viernes, 3 de abril de 2009

La Abarca en que me iré

1.

Las Chicas de Abarca son unas bailarinas que de repente ya estaban en todos los programas de televisión. Su invasión al horario familiar de Televisa, parecía decirnos que si a la señal abierta le faltaba algo, ese algo eran ocho glúteos temblorosos paseándose delante de los músicos. De la iniciativa de un ex futbolista (el ex América, ex Atlas y ex Atlante Rubén Abarca) nació una marca registrada que remite a un grupo de teiboleras capaces de alcanzar la celebridad. Pero nadie se engañe, al igual que las conejitas de Playboy, las Chicas de Abarca gozan de una popularidad colectiva. Al estar en frente de alguna de ellas, no sabrías con qué nombre de pila llamarla.

Se supone que eso me había llevado al Diamante de July, un table donde la mayor parte del tiempo sólo ves una pista vacía. Se trata de una suerte de sala de espera de hospital, incómoda para apreciar lo que sucede al otro extremo, a menos que cuentes con dos potentes binoculares y no te moleste la luz púrpura y una televisión que transmite informerciales con Mr. T. El local está surcado de extremo a extremo por una larguísima pasarela que lo atraviesa y comunica como un transiberiano. Con esa distribución las chicas llegan frente a tu mesa casi siempre al inicio de su segunda canción.

En El Diamante el verdadero negocio está en la conversación. Resignados a sólo intercambiar gérmenes (y no cromosomas), los clientes han aprendido a disfrutar el poder que representa tener a una mujer despampanante al lado. Querer pasarse de listo y sólo pagar el consumo propio es condenarse a ver una película porno en tres dimensiones protagonizada por tus vecinos. Nada como esa invitación a tocar, pero también nada como esa publicidad engañosa para entrar a una dinámica que te cuesta a 200 pesos la cerveza.

2.

El escenario desocupado no es sino una confirmación de que el verdadero entretenimiento está abajo, entre las sillas. Uno espera ilusamente que todas esas chicas que se pasean a tu lado, suban a bailar, para saldar de algún modo la libido que han propiciado. Eso nunca sucede. En su estatus de estrellas, las mejores chicas no pueden estar al alcance de cualquiera.

“Esas no bailan para todos”, me refirió el mesero, “son las Abarca”. Entonces comprendí que las más curvilíneas pertenecían a una categoría distinta: aquellas que sólo atendían a clientes en privado, en sus mesas o en unos cuartos muy pequeños, apenas separados del mundo por una cortina y un guarura fornido que recibía los tickets.

“¿Cuánto cree usted que rinde ese trasero?”, me inquirió mi vecino de mesa, absorto en la mujer que llevaba a dos sujetos de la mano.

“Mi sueldo de dos meses”, arriesgué por decir una cantidad cualquiera.

“¿Qué es usted, ministro de la Suprema Corte?”, dijo.

Mencioné dos o tres cantidades más.

“Uy, se ve que no viene mucho por aquí”.

Me dí por vencido; las ganancias de la bailarina eran tan imprecisas como el centimetraje de sus glúteos. Luego supe que un trasero marca Abarca era como la industria en crisis, que sólo alcanzaba dividendos gracias a dos palabras clave: inyección y capital.

Una vez aceptado mi fracaso en la administración púbica, miro a otros rincones. Del lado izquierdo un acontecimiento me distrae de la mujer que en esos momentos baila sobre la pasarela. Primero es una chica acompañada de dos barbudos quienes entran en una suerte de cámara de Gessel, desde donde pueden vernos, pero nosotros no a ellos. Poco después entra en ese cuarto, una segunda chica sola. Luego, tres tipos más. Luego otra pareja. Me digo: algo sucede en aquel recinto del placer que convoca a tantos. Me inquieta que ahí se fragüe una orgía, pero tengo miedo de entrar por curiosidad y pecar de inoportuno.

Cuando veo ingresar a la Chica de Abarca resuelvo a salir de mis dudas. Camino convencido de que al abrir la puerta encontraré una especie de Jardín de las Delicias (incluso hay dos bailarinas que parecen diseñadas por el Bosco). La salida de uno de los clientes con cara de éxtasis, me hace retroceder y ver un cartel que yo no había advertido. Ni siquiera tengo ya ánimos de entrar. Un letrero me lo impide:

ÁREA PARA FUMADORES

3.

Después de una hora, continúo siguiendo con la mirada a la Chica de Abarca. O a la supuesta Chica de Abarca. Un recién llegado duda de la autenticidad de la etiqueta.

“Esa no es Chica de Abarca”, dice. “Aquí a cualquier vieja que no parece de Tabasco o Veracruz, le dicen Chica de Abarca”.

No me extrañaría que todo fuera un marketing fraudulento. Tampoco creo que a la mayoría de los clientes les importe mucho. El deseoso corre la misma suerte del alcohólico: a mitad de la borrachera, no se detiene a verificar el holograma de su Johnny Walker.


4.

Son las 3 de la mañana y la Chica de Abarca nunca subió a la pista.

DON PERRO EN MAD # 5


Publicado en MAD # 92

jueves, 2 de abril de 2009

Radiohead: La última parada.



Esta última parte es la última vomitada sobre el viaje. Una disculpa para aquellos que están hasta la madre de estas bíblicas partes, y más aún, a aquellos con que me tardé en darles mi versión. Sé que ya pasó el tiempo, pero la memoria y los recuerdos no perdonan. Se añejan. Que el Scholl sea el verdugo de esta gran aventura.


Se lo dedico a todos aquellos que me acompañaron en esta travesía. A todos esos amigos que fueron por su cuenta, pero que la amistad convirtió este viaje en algo superior. Radiohead fue el pretexto perfecto para “vivir” por tres días.


Dedicado a Flor, Eduardo, Fernando Manzanilla, Fernando Cab, Gaby, Diego, mi hermano Erick, Laura y a Mussgo que nos hizo el viaje más divertido que hayamos podido tener.


*Los videos son cortesía de Diego. Así que cuando escuchen que alguien canta, no crean que soy yo.


Inmerse, your soul in love…



Tanta espera, tantos años de estar deseando este momento y me tocó lejos. Yo los quería cerca, lo más cerca posible. Quería que estuvieran tan cerca como lo estuvieron en aquellos tiempos, en que su música me acompañó en esos momentos tan difíciles en donde las cosas se distorsionaron. Porque cuando uno va a un concierto de su grupo favorito no va solo, sino que lleva una maleta enorme, llena de fotografías, de videotapes para compartirlo con los artistas. Y uno va para comunicárselos, para gritárselos, como si fuera el himno de tu vida. Esa es la mejor forma de agradecérselo. Porque ese es el momento en donde la música deja su carácter de esparcimiento y de cultura para alojarse en el cuerpo, allí, allí, tan cerca del estómago, tan cerca del diafragma, tan cerca de los pulmones, tan cerca del corazón.


Tanto tiempo esperado, anhelando que esa Inglaterra, que ese Oxford se nos hiciera tan cercano y, paradójicamente, con mi boleto VIP, me tocaba lejos. Estaba lo más cerca que los he tenido, pero no los podía ver. Llegué a sentir que aunque supiera que están ahí, no significaba que estuvieran ahí. Eso me molesto mucho. Estaba lejos, y no verlos me hacía pensar que era como si escuchara un disco en un estadio grande. Podría escucharlos pero era lo mismo que en los cientos de archivos bajados en vivo. Quería verlos. Era como si al conseguir verlos pudiera tocarlos con la mirada, y ellos, al sentir esa mano invisible, supieran que un extraño, un turista los estaba tocando, y yo, sabiéndome ese turista, estaría satisfecho. Estaba molesto.




Pero pensé, “no seas tonto. A veces te molestas tanto que te quemas. Es un concierto de Radiohead. Deja a un lado esa molestia y sumérgete en lo que será, uno de los momentos más grandes de tu vida” pero por más que me esforzaba, no podía quitarme esa molestia. Necesitaba estar allá abajo para poder vivirlo completo. Me sentía como aquel hambriento que se tiene que conformar con la galleta que le dio un niño. ¡Por dios, qué me pasa! Está viniendo la decepción. Eso es lo que pasaba. Me sentía como un bicho aplastado en el piso. Qué podía hacer.



“¿Y estos son los VIP?” me dijo Fernando, y no pude aguantar mi mueca de decepción. Qué me pasa. Por un momento me sentí sin vida. Por un minuto me sentí desaparecer. Porqué estoy así. Tan severo fui que Kraftwerk me importó un carajo. Aunque posaba mis ojos en ese escenario, mi mente estaba llena de humo. Tenía qué hacer algo. No podía quedarme sin poder hacer nada. Mi cuerpo, todo yo pedía a gritos estar ahí abajo. Podía vender mi boleto, y después pagar a un revendedor por esa área. Pero no tenía dinero. Podría estafarlo, darle mi celular, el resto de mi dinero, mis zapatos, mi ropa si fuera posible para poder conseguir ese lugar. Pero era improbable que aceptara. Ví la altura entre las gradas donde esta y el piso. ¡Eureka! Me podía bajar poco a poco y llegar abajo. Pero aún tenía que sortear una valla protegida por guardias, y cuando me vieran los otros que compraron en esa área, me delatarían o hasta me detendrían a golpes. Entonces tendría que bajar cuando las luces se apagaran, amagar la seguridad de mi misma área, dejarme caer, pasar por las vallas, mientras todos están extasiados de recibir a Radiohead, y llegar hasta aquel lugar. ¡Por dios, Wil, te irás al infierno por lo que tu sucia mente está pensando! Me dije, y pues caía en cuenta el riesgo que estaba corriendo, pues si alguien me viera, si alguien se dignaba a delatarme, no sólo me perdería de ver a Radiohead, sino hasta de escucharlo. Así que no insistí.



“No quisieras estar ahí—señalando su amigo de Fernando, el área abajo del escenario, el mismo que nos consiguió la zona VIP,—ayer estuve formado desde las 2 de la tarde y era una empujadera terrible. Era un infierno. Es mejor estar aquí, con tus chelitas a toda madre, sin empujones, sin apachurramientos. Te juro que me iba a desmayar” ajá, pensé, pero te apuesto que no olvidarás ese momento, puesto que ya lo viviste. Lo recordarás toda tu vida. En cambio yo, no tengo la opción de escoger. Daría un brazo por estar ahí, por estar en el “apachurramiento”. Te apuesto lo que quieras a que cuando salió Radiohead se te olvidó que te dolían los pies, o que te pisoteaban. No me vengas con eso, no seas condescendiente. Pero después me retracté en mi mente. En qué clase de persona me estaba convirtiendo. Jamás sería así. Me disculpé mentalmente. Y alejé im rostro hacia el escenario.



Pinche concierto, está de la verga. “¿Acompáñame a comprar algo de comer?”le dije a Fernando, y este aceptó. Tenía hambre, no había almorzado. Necesitaba algo de energía para quemar. O algo de basura para matarme poco apoco. Compré una hamburguesa insípida con queso tipo americano. “¡Me lleva la verga!” Me acordé de mi post que ha quedado en stand by, ya que no existe el queso Deysi en el D.F. Esta del carajo esa hamburguesa. “Están tocando The Robots” dijo Fernando, “ya van a terminar”. “Qué bueno” repuse. Y regresamos a nuestros asientos espaciales. Creo que nos movieron los lugares porque se veían más lejos. ¡Puta madre! Pensé mientras me llevaba la hamburguesa más horrible que he comido a mi boca.



“Necesito unos binoculares” le dije a Fernando. Por lo menos ver a Thom Yorke de alguna manera. Un señor me dijo que ya no había. No dije nada. Pero más tarde, regresó el mismo señor con más. “El cielo te ha mandado para mí” le dije entre dientes. “¿Cuánto costará?” le pregunté a Fernando y me dijo “35 pesos” y me señaló la espalda del señor donde decía los precios 35 pesos Binoculares / 20 lámparas. Lo llamé “¡Ey, maitro, ey! Cuánto los binoculares” le pregunté como un acto de decirle que quería unos, “45 me dijo”. “Pero si dice 35” le dije despacio a Fernando y le pedí cambio, pues yo tenía billete grande. Me lo dio. Lo pagué. Agradecí. Me los puse. No se veía mucho. Eran inservibles. Se veían como 30% más de los que lo podía ver desde mi lugar. ¡Verga!¿y si salto?


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I jumped into the river, Black-eyed angels swam with me…




Contingente "Campeche Iron Lung"


Habíamos salido del metro. El cielo estaba nublado. Caían gotas. Había aire. Estaba completamente nublado. Parecía que llovería. Siempre nublado. No llovería. Nublado. Como si quisiera llover pero el cielo sufría de incontinencia. El D.F. ya se había convertido en un estado británico.



Llegamos a la puerta después de preguntar y preguntar. Un mar de gente se dirigía a sus asientos. Era la primera vez que veía tanto fan de Radiohead. La mayoría eran jóvenes de 27 años. Mismos años que los míos. Era toda una generación que iba a ver a la mejor banda que camina sobre las aguas de este planeta. Jóvenes en el momento de su vida iban a ver a la banda que está en el momento de su carrera. Dejé que los demás se fueran a sus filas, yo me iba a otro flanco con Fernando.



Llegamos, el VIP no era lo que debiera de ser. México volvió de golpe. Estábamos lejos, muy lejos. Estaba molesto, muy molesto. Tanta espera, tantos años de estar deseando este momento y me tocó lejos.



Me sorprendió lo lleno que se veía el Foro Sol. Me sorprendió ver señores de la tercera edad buscando un lugar para apreciar el concierto. No iban acompañados por sus nietos o por otro joven que dejara ver que lo llevaban, iban porque querían.




Parecía llover, ahora sí parecía llover. Anhelé que tocaran High and Dry si esto sucedía.



Pero sólo era lluvia británica. Unas gotas para calmar lo sobrecalentado de mi cabeza. ¡Lluvia cae, vamos cae sobre mí! Dije dentro de mí. Era lluvia, era lluvia británica.



Nos pareció ver volar bolsas. La gente estaba en silencio, lo más silencioso que puede estar una multitud. Sólo las canciones de Reggea rompían mi sufrimiento. Y esas gotas que amenazaban. Compramos impermeables, compramos esos impermeables hechos de bolsa azul. Para la lluvia. 40 pesos para evitar la lluvia. La lluvia británica. No lo utilizamos, porque nunca cayó el chubasco, porque en la isla no se conocen como lluvias las que arrasan con la gente y las hace resguardarse. Es una lluvia noble que ha bañado en generaciones a guerreros, a hombres de estirpe libre, a hombres leales al arte y a su humor. Lluvia británica, lluvia noble para hombres nobles.



Kraftwek acabó mientras estaba comprando una hamburguesa que desconozco, y que aborrezco. No podía ser peor. Aquí viene, lo puedo sentir desde las colinas explotar, viene una noche desastrosa. Nos sentamos. Me tragué mi hamburguesa y compré unos binoculares. ¿Papas? No volvieron, para qué chingados. ¿Mi alrededor? A mi izquierda Fernando, fiel escudero el día de hoy, a mi derecha, una damita de muy buen ver con su novio; atrás, un barandal (hasta el límite, estaba hasta el límite) y debajo de mis pies, un par de hombres representantes de la raza de bronce. Temí que el concierto fuera sólo un pretexto para fumar mariguana. De cierta manera lo fue, pero no hay respeto qué defender. Todo se vale. Yo tenía la música y eso me hace adicto. Sólo quiero saber qué setlist van a tocar. El día anterior, cada uno había hecho su pedido. Por mi parte, yo pedía algunas sugerencias algo difíciles de complacer: The Bends, Talk show host y Polyethylene part 1 y 2. Ya me había resignado a sólo decir de memoria el setlist. Se apagó el reggae, todos callaron. Un murmullo, un grito, un chiflido sirvieron para encender la mecha. Había llegado la hora. Se apagaron las luces. Todos nos paramos. Empezaron los sonidos típicos de inicio de los concierto de Radiohead. Aquellos que había visto desde hace años por Internet. En el 97 fue el fiftier, happier…, en el 2000 Three fingers, en el 2001 pulk/pull revolving Doors o hunting bears, en el 2002 fue The gloaming, y esta vez era irreconocible para mí, no la podía identificar, era nueva para mí, era único para mí. Ahí caí en cuenta de que era mucha emoción que tenía albergada, que sólo necesitaba apagar las luces para poder dejar salir ese caudal.







Me paré, grité, intenté grabar pero me fue imposible. No me importó. Ahora no me importaba. “15 steps” nos pegó en la frente, no sólo a mí, sino a más de 55 mil almas. Un grito muy diferente a los otros conciertos en los que he estado. Era un grito más noble, más sosegado, más contenido. Qué podía decir. Era difícil encontrar peros a la presentación. Ya lo dijo un sabio viejo irreconocible para todos, una banda está en el disco y otra está en vivo. Y para lograr aplacar las miles de almas contenidas se necesitan verdaderos pantalones, un talento inconmensurable. El talento de un grande.



Un front man necesita de recursos para prender a miles. Un arcángel, con tan sólo levantar un dedo acaba con miles de sombras del infierno. Thom Yorke, con tan sólo presentar su canción en estado puro aplacó al monstruo de 55 mil cabezas, y dentro de esas, estaba una muy colérica, la mía. Y lo logró.



“There There” entró gigante entre nuestros oídos. Mi sueño más grande, es oír There there en vivo. Después de eso podré vivir tranquilo. “National Anthem” vino después de una magistral ejecución de efectos sonoros. “All i need” —Verás, bajé el nuevo disco de Radiohead y está genial! No supe cuando salió. —¿En serio? —Sí. Creo que es un gran disco, amor. Las letras siguen siendo geniales. Lo venía escuchando en el camión y hay una que dice: I am all the days/ that you choose to ignore.Chido ¿no?—Qué bueno que te gustó. Si tú estás contento yo lo estoy (un beso de fugaz, un beso sabor paleta y pirulíes).



“Kid a” vino a romper todo lo esperado, aquí empezaron a perfilar su concierto, para que sea nuestro. —Fernando, esta es Kid a, tiene una letrota, escúchala. Hay una referencia al Flautista de Hamelin “The rats and children follow me out of town/ The rats and children follow me out of their homes/Come on Kids” excelente contra parte entre la tecnología y la inocencia.


Karma Police” una de las canciones más coreadas de la noche. Fue una explosión de júbilo. Todo el mundo apuntaba a la banda cantando This is what you get… —¿Conoces Radiohead? —Sí. Ellos sacaron el año pasado, el que muchos dicen, es el mejor disco de la segunda mitad del siglo XX, wil. —Ah, no pues yo sólo tengo el The bends, y he escuchado Paranoid androide y Karma Police. —Oh, karma police es una de las mejores canciones que he escuchado. —Voy a comprarlo. —Yo también.



http://www.youtube.com/watch?v=sY_Jtb_BiAQ



Este es el hotel donde nos hospedamos.



“Nude”—¡A la verga!¿cuál es esa canción. —no sé, está chingona. — Tengo que ver el final del documental.. Creo que se llama..¡sí!, es Big Ideas. Lo bajaré en el I mesh… Uno de mis errores y dolores más grandes han sido curados con pedialite y esta gran canción, ¿quieres escucharla? No aparece en ningún disco, es un lado-b, pero creo que refleja el momento que estoy viviendo… ¡Es genial! Ya lo bajé, y otra que escuché mientras venía en el camión a buscarte fue Nude, que es una canción que siempre han significado mucho para mí, y ahora está en un disco. (Otro día, la misma mujer pero en otro lugar: El malecón) —¿Te gustó este día? —Sí, mucho. — Fue inesperado ¿verdad? —Totalmente, wil. Me encantaría estar así, con este airecito. —¿Tienes frío? —No. Estoy bien, con que me abraces me basta. —Sabes, te quiero enseñar esta canción, quiero que la escuches y me digas qué te parece…—Es muy linda. Me gustó la música. Es algo deprimente pero con una fuerza muy sincera. —Te amo (el mismo beso con paletas, pero ahora con Frappé juvenil). (antes del concierto, ahora en este año)Voy a llorar si cantan Nude— Ummm, pinche puto.— Es que esa canción es muy significativa para mí. Es como un colage de sentimientos comprimidos, zippados en un par de versos. Es muy linda, es algo deprimente pero con una fuerza muy sincera… (se desvaneció mi rostro poco a poco).



“Weird fiches/ Airpeggi” una de las mejores canciones jamás hechas. La envidia de cualquier grande. “The Gloaming” de las menos coreadas. Con un arreglo muy diferente. Una canción con cierta extrañeza. “Talk show host” Cuánto daría porque tocaran “Talk show host” y… ¡Me hicieron caso!...En mi cuarto, a las 8 pm, con las luces apagadas, gritando con la almohada en la cara…Es una letra muy fuerte. De las más bellas que se han escrito… You want me, well, come on and break the door down/ You want me, fucking come on and break the door down I'm ready!!—¡Estoy listo, carajo! Debo estar listo, no puedo seguir así. No es justo para mí. No es justo… Una sonrisa lo complica todo. (Una maldita sonrisa te hace seguir flotando por la superficie, para los pájaros. Alimento para los pájaros. ¡Tengo qué explotar! ¿pero cómo?).



VIDEO



Cuando fue tiempo de “You and whose army?”, todo cambió de nueva cuenta, er aun concierto diferente, único. Un gordito a mi derecha dijo en voz alta —Este concierto es para verdaderos conocedores, para verdaderos fans. Yo estuve en desacuerdo con él. Yo lo vi más como un setlist para mostrar aquellas canciones que los hicieron “La gran Banda que son”, estos setlist lo hicieron como si quisieran recuperar el tiempo perdido, pues no habían pisado tierras latinas, con un proyecto decente (así lo dijeron en muchas entrevistas en años pasados), pero después, cuando llegó “Dollars and cents”, aquel conocedor le preguntó a uno de sus amigos ¿cuál es esta canción? Y el otro le contestó con un ademán de “ni idea”. Igual la bailó.


“Jigsaw falling into place”—Con JFIP voy a bailar. —¿Tú, bailar? —Sí, hasta yo no lo puedo creer, pero me conozco. Cuando empezaron los acordes de inicio, se vivió un momento de éxtasis. Podía sentir a Eduardo y a Gaby bailando a cientos de metros de mí, ocultos entre tanta gente. Podía sentir a Laurita, a Diego, a Mussgo y a mi hermano gritar la canción. La pareja de mi derecha se levantó y empezó a corear la canción. Habían regresado después de un altercado en la canción “Weird fishes…”, sellaron ese pacto de amnistía con un beso mientras iniciaba la canción, antes de que empezara las estrofas, y después de verse a los ojos posterior al beso, bailaron y corearon la canción. Minutos después hubo otro altercado, al parecer, la señorita se molestó porque su novio quería una cerveza y no aguantó la tentación. Se volvieron a reconciliar con “Bodysnatchers”. Esto se repitió un par de veces más. “Ese es el verdadero poder de Radiohead” le dije a Fernando.




http://www.youtube.com/watch?v=ZRgtukBatzo



“Idioteque” llegó para estirar nuestras neuronas. Fue un monto de locura pura. Todos nos agitamos como peces salidos del mar. —¡Brinquemos!. Le dije a Fernando y lo hicimos, pero como las gradas no tienen espacio amplio para brincar como locos, al abrir los ojos vi que estaba en el filo de donde pisaba. Estuve a punto de romperme toda la madre y llevarme a un infeliz que estaba disfrutando el concierto sentado mientras fumaba un churro de mariguana. —Mejor no. Dije y me quedé parado moviendo la cabeza para todos lados.


—A mí si me fascinaría que tocaran una que esta mas cabrona, “Climbing up the Walls”.—Sí está cabrón tu caso, Fernando. Climbing up the Walls”—¡A mí también me escucharon! ¡Qué chingón!




“How to dissapear completly…”—A veces no se que puedo hacer. Tú no cedes. Yo no quiero estar así. Vamos a entrar a carrera y todavía no sé que voy a hacer. Tienes novio y yo no sé que es lo que soy. —Eres alguien muy especial para mí. —¡Pero ya no quiero ser especial! Si no quieres estar ya con tu novio, ¿por qué no lo cortas?. —Porque no se puede, es muy difícil. Sufriría mucho. —¿Quién tú o él?—Los dos. Y tú no me tolerarías.— Gina, mira, no aguanto ver cómo te vas con él, después de que nos despedimos de beso en la boca. Es un acto terrorífico. ¿Cómo puedes hacer eso?—¿Me estás diciendo monstruo? —No(fui un cobarde, oculté la verdad y lo esquivé con malicia)…Te amo. Lloró, yo no pude. Sentí que no podía llorar enfrente de ella. Ahora veo qué tan acartonado y distorsionado sueno… I´m not here, this isn´t happenning… no pudo ser mejor… Dios mío, ayúdame, que no haya algo en su vientre. Seré más cuidadoso…¡Oh, no! ¡Sus papás lo saben!¿qué hago? (dudas de niñaco. Veintitantos y la inseguridad de un niño que teme por los monstruos de la responsabilidad. Qué cague de risa. “no quiero estar aquí”. Por lo menos tuvo el valor de enfrentarlo. Cagado de miedo, pero por ética dio la cara).—Es increíble lo que esta canción significa para mí. (pero ya en el concierto, esas palabras le cayeron como una plancha de morgue. Ojos brillosos, cara distorsionada por un canto. Una mejilla, una solitaria lágrima jalaba a otras que se habían unido en línea para buscar libertad en el piso. Quedaron en la camisa.)



http://www.youtube.com/watch?v=D4fHPRjrUAE



“Paranoid Android”, la segunda más coreada. Es una de las canciones más importantes de Radiohead, con esta consolidaron lo que muchos pensaban, hasta tal punto, que se convirtieron en los mejores.

“The Bends” con esta ya era imposible dudar de si me habían escuchado. Esta canción es una de las menos conocidas, pero sí, una de las más queridas por los ingleses y por los fans. Where do we go from here / The words are coming out all weird /Where are you now/ when I need you… lo dicen todo. Puede quedar para cualquier ocasión. Con esta canción, uno se da cuenta de la fuerza que posee esta banda. Cada palabra, cada verso está en el lugar indicado, en el momento exacto de cada acorde, de cada nota. Y eso, es el secreto de la poesía y de su derivado ideal, la música. No hay más señores. Con esta se la pelan. Con este tuvieron que recular y tragarse sus críticas sin fundamentos.


“Creep”, la más ovacionada. —La van a tocar. —No, no creo. Sería un error si la tocasen. —no, nada que ver. —Que sí, Wil. —No, sería un gran gesto. —Además tiene años que no la tocan. No les gusta. —No es cierto, Fer, la tocan constantemente. Y sí, no les agrada la canción, pero aún así, llevan años tocándola. Aguevo que la tocan… Esta idea era de la gran mayoría del concierto. Ahondaba un gran desasosiego de apegarse a la declaración de los integrantes de la banda de Oxford, pero eso era un error, no porque les disgusta, quiere decir que la dejaran de tocar. Es como si alguien se arrepintiera de su pasado y lo negara. La tocan porque saben lo importante que es esa canción dentro de la vida de la banda. Y Latinoamérica no podía quedar exenta de aquella canción que los catapultó a la vista del mundo. Se sentía en el ambiente, justo después de “Reckoner”. No bien había terminando de tocarla, cuando sentí que venía “Creep”—Ahí viene Creep… Le dije a Fernando. Este no me creyó. Ajusté mi celular, me preparé. Di dos saltitos. Busqué en aquella luz artificial de mi celular… —Cuando toquen Creep me mandas un mensaje—Mejor te hablo. —¿En serio?—Sí, coño. Te lo prometo... Hola, queridísima amiga, escucha esto y puse el teléfono al aire…



http://www.youtube.com/watch?v=qMb5t9rb5yY



Salimos por donde entramos. Todos estaban satisfechos. Nunca antes había visto a tanta gente contenta. Ni una sola mueca de disgusto. Miles desfilaban a nuestro lado y ninguna queja. Sin duda, era uno de los mejores conciertos que se han dado en México. Y después, que mejor que dejarse devorar por aquellos piratas que esperaban hambrientos de carne ensoñada.

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Letters always get burned…

—viste el concierto.

—Sí, estuvo genial. Me quedé con la boca abierta. Estoy extasiado. Sólo que a la mitad se desmayó Mussgo.

—¿En serio?

—Sí, tuve que sacarlo. Ya estábamos cerca del escenario cuando se desmayó en Jigsaw falling into place. Pero no se lo digas, él te lo va a decir….

—¿Qué pasó, Mussgo? Cómo viste el concierto.

—Chingón. Una verga de concierto. Pero no me lo vas a creer. Me desmayé, guey.

—¡No! ¿en serio?

—Sí, cabrón. Tu hermano me sacó.

—¿pero qué pasó?

—no sé, estaba brincando, gritando, cuando me sentí mareado, vi que me detuve, pero después, sólo recuerdo que me llevaban a fuera.

—Te lo dije. No chupes antes del concierto. Te va hacer mal. Pero eres terco.

—No cabrón, fue el amontonamiento y la altura.

—Pues sí, pero como nos desvelamos, venimos de viaje, no almorzamos, tú fumas un chingo, tomas tres chelas, brincas, gritas, ¿cómo no quieres desmayarte?

—Sí, cabrón, caí como un venadito. ¿Y sabes qué es lo que más me encabrona? Que yo veía cómo los de seguridad se llevaban a las viejas que se desmayaban. Hasta las manoseaban. Y a mí, nadie me cargó.

—¿Te cargó Erick?—dijo Diego.

—Sí.

—Yo que tú lo dejaba en el piso y saltaba sobre él—dijo de nuevo Diego.

—No mames. Ya en el piso—dijo Mussgo— recuerdo haber tocado mi costado y sentí algo líquido y dije: ¡No mames, Ya me picaron! y me desmayé. Creo que era catsup de una hamburguesa.

Todos reímos. Qué más quedaba. Era un viaje que jamás íbamos a olvidar.



Regresamos al aeropuerto para abordar el avión que nos había traído. No sin antes despedirnos de esa comida, la mejor comida del D.F., aquella de los puestecitos…


Cómo comer un taco sin que la clase desapareca...



Un taco tiene que ser acompañado por un Boing de uva. Inperdible pareja.





Ya estaba entrando al avión Tenía mi sudadera de Radiohead. Una bella azafata acomodaba a los pasajeros en sus lugares. Estaba llegando a mi lugar. Éramos pocos los que habíamos entrado.

—Disculpe ¿fue al concierto de Radiohead?

Y yo, con el buen decir que me caracteriza, dije con más ánimo y orgullo:

—Aguevo.

Ella sonrió ante mi expresión. Ese insulto sutil había derretido todo hielo de pena y consiguió que aquella bella mujer me regalara aquella hermosa risa aperlada.

—Yo quería ir, pero no pude. Estaba trabajando y sólo pude leerlo en el periódico. ¿Lo disfrutaste mucho?

—Sí—dije con alegría, pues de ese “fue” al “Disfrutaste” hay un camino muy largo. A muchos les lleva más tiempo terminar la intimidante pena. A mi me bastó dos palabras—fue el mejor concierto de mi vida—repuse.

—Me alegro mucho—era raro, pero entre fans, es posible alegrarse por otro fan. Y me regaló otra sonrisa.

Me senté y ella tomó su lugar.

Cada que pasaba por mi asiento era un saludo, un guiño, una sonrisa. Yo me sentí contento de tener esa interacción con alguien que entendía que la vida podía llevarse con calma y con oportunidades innumerables. Al final, no somos más que accidentes apunto de suceder.

—¿De donde son?—Me preguntó, ya una altura considerable.

—De Campeche.

—¿Y a cuánto está de Mérida?

—A dos horas, en camión.




Era imposible no hablar en el avión. Todos estábamos excitados, con las pilas recargadas. Éramos la pimienta del vuelo. A menos eso queríamos creer. Nadie podía dejarnos pasar por alto.

—¿Desea algo de tomar?—le dijo la azafata a mi hermano.

—Sí, un jugo de naranja.

Se lo sirvió.

—Usted, ¿desea algo de tomar?—le dijo a Diego.

—Un vodka con jugo—contestó y se lo sirvieron.

—¿Quieres algo de tomar?—me preguntó con una sonrisa.

—Sí, ¿tienes jugo de manzana?—le contesté con suavidad.

—Sí.—me devolvió el feelin.—¿quieres hielo?

—Sí, por favor. —Le contesté con una cara de estúpido.

—Yo también quiero hielo—interrumpió Diego, y la azafata interrumpió su risa para servirle a mi compañero.

Llegamos a Mérida. Todos bajaron. Yo tardé porque mi bolsa era un desastre. Todos salieron y yo me quedé sólo. Nunca he sido bueno para mentir o fingir. Sí, fui de último para despedirme de aquella bella azafata.

Salí de mi lugar. Me sonrió. Le sonreí. Tomé la bandita que 3 minutos antes había tenido en mi muñeca, y que una noche anterior había comprado en el concierto. Me acerqué a ella y le dije…

—Toma. Te lo regalo porque no pudiste ir al concierto.

Me dio pena verla a los ojos, pero vi que había cambiado su risa en un gesto de sorpresa. Me di la vuelta y me dirigí a la puerta de salida.

—Gracias—escuché decir. Levanté la pala de mi mano dándole la espalda, para tener esa postal casi de película, cuando…—¿Pero, me lo puedes poner?—Y quedé frío por una millonésima de segundo. Empecé a temblar.

Me volteé. Me dirigí a ella. La vi y pude notar que estaba sonriendo. Me dio la pulsera y medio extendió su brazo derecho para que se lo amarrase ahí. Torpemente le empecé a poner la bandita, sin tocar su brazo.

—Mejor en esta—me dijo y me dio la izquierda. Recordé aquella expresión de amigos míos “¿Eres zurdo, wil?”Uno siempre busca misticismo en donde no lo hay.

—Es nueva, sólo la usé después del concierto.

—no importa. Sólo me interesa que es de usted—y levanté la vista para verla a los ojos, como recriminándola por lo de “usted. Ella me hizo un gesto como pidiendo perdón—Nunca olvidaré esto, ni a ti.—Y nunca antes se me había hecho tan difícil amarrar una bandita como aquella vez. Temblaba. Por dios que temblaba. Toqué su brazo, era suave. Temblaba, sí que yo temblaba. Volví a tocar su brazo. Esta vez era ella.

Terminé. No me quedaban más pretextos para estar ahí.

—Muchas gracias—me dijo.

—No, de nada. Fue un gusto enorme—y nos quedamos sin decir más.

Y me dirigí a la puerta. “Hasta luego” me dijo y yo volteé y tomé sus palabras para hacerlas mías “hasta luego”. Y me fui. Sin saber cómo se llamaba, sin que ella supiera cómo me llamaba. Sin saber de dónde era, y si nos volveríamos a ver.

Un amigo me recriminó del porqué no le pedí el mail o el teléfono, que era seguro que me lo daría. Mi respuesta fue automática: “porque preferí ser parte de un cuento, que de una realidad”. Cuanta razón se puede desprender de la inconciencia. Es lo mejor que he dicho en mi vida.





Libro de Thom Yorke.




Última foto en el D.F.


Los churros de el Moro son inperdibles.

Nuestra bella edecán dándonos envidia.



Bellas Artes, centro de reunión de los emos. So sad.



Anexo a la entrada anterior



Si el gobierno no te puede dar el sexoservicio,

¡qué te lo pague!

(Gracias, Partido Verde. Valen mil)


Campaña: Una Hora sin Chaqueta para Salvar al Planeta



Odio los Blogs
, como medio de comunicación patito, asume (sin albur) plenamente su responsabilidad y compromiso social en la edificación de condiciones más justas y acordes a los derechos y derechas de todos y todas los humanos y las humanas, por lo cual se suma (sin autoalbur) a la Campaña por la Hora Mundial sin Chaqueta. Es por eso que difunde entre su distinguida y muy fina audiencia esta campaña con toda la información pertinente, para que, a su vez, la hagan extensiva (sin albur) a todas las personas cercanas a usted:

Próximo viernes 3 de abril

De las 19:00 a las 20:00

HORA MUNDIAL SIN CHAQUETA

Por favor, hagan conciencia, informen, participen.

La Hora Mundial sin Chaqueta es un esfuerzo de organizaciones de la sociedad civil, activistas, intelectuales, académicos, narcoempresarios comprometidos, luchadores sociales, artistas multidisciplinarios y medios de comunicación alternativos para concientizar sobre el derecho humano al placer y el sexoservicio como un derecho universal que debe ser defendido, promovido y garantizado por todo Estado, comprometido ante los organismos internacionales y ratificado en las legislaciones locales.

En México participan activamente en esta iniciativa la revista TVyManuelas, la revista que casi hace realidad sus sueños, Masturbadores Compulsivos Anónimos 24 Horas-Jóvenes en Recuperación y Autoayuda A.C. y, solidariamente, porque es autónomo de México, el Movimiento Postneoestructuralista y todos sus membretes balines de la República Pop Hedonista.

La Hora Mundial sin Chaqueta tiene por objetivo crear un amplio movimiento social que presione a los organismos financieros y banca internacionales, a la Organización Mundial de Comercio, a los poderes políticos y fácticos metratransnacionales y conspirativos, al Vaticano, al imperialismo yanqui, a los ministerios hacendarios de los países de economías emergentes, a Salinas, al Jefe Diego y a güeyes que vayan pasando por ahí, para cumplir con dos objetivos:

Primero.- que por fin el costo del sexoservicio sea deducible de impuestos.

Segundo.- que se incluya el sexoservicio como parte de la seguridad social garantizada por el Estado.

Es por ello que resulta un imperativo moral, una forma de activismo por omisión, que el próximo viernes 3 de abril, de las 7 a las 8 de la noche nadie se vaya a autoerotizar. De esta forma lograremos visibilizar el problema, concientizar y presionar a las autoridades para se hagan todas las reformas legales necesarias y la representación de México ante las Naciones Unidas suscriba estos compromisos.

La campaña va dirigida a damas y caballeros, niñas y niños, adultos y adultas mayores y menores y público en general, sin distinción de clase, raza, preferencia sexual o religiosa, filiación política, grado de erección o mojamiento, jariosidad o cachorrez, longitud o profundidad.

Por eso es muy imporante que todas las damas que estén viendo la telenovela de esa hora no se hagan el amor a sí mismas y apaguen la tele. Se recomienda a los caballeros que estén en el cine a esa hora, que salgan de la sala y se coloquen en un lugar iluminado y transitado. Se solicita atentamente a las y los jóvenes que no hagan uso de la computadora para tener "cibersexo", es decir, compuchaqueta. A los niños y niñas les pedimos que a esa hora no se autoexploren, tiempo que mejor pueden ocupar en videojugar o hacer competencias de a ver quién come más alimentos chatarra. Que todo mundo se ponga a vigilar a los demás para persuadirlos de no chaqueteársela a esa hora.

Durante esta hora todo mundo deberá reflexionar sobre lo importancia de esta causa: necesitamos una política pública que institucionalice este derecho como se ha hecho con las estacias infantiles. De modo que la Secretaría de Desarrollo Social abra una convocatoria a ciudadanos o ciudadanas que quieran ofrecer su casa como estancia de sexoservicio y atienda gratuitamente a un determinado número de solicitantes de la población inscrita en el padrón del programa, junto con un grupo de auxiliares en la prestación del servicio. Entonces la Sedesol deberá retribuir monetariamente a las o los prestadores de sexoservicio. Desde luego que no puede ser un sexoservicio de lujo y el programa deberá cubrir uno de tipo básico, pero lo suficientemente digno para que incluya el tiempo que sea necesario, posiciones y encuere opcional a solicitud del demandante.

Sin duda, la implementación de este programa ayudará a reducir el calentamiento local, lo que sin duda contribuirá a reducir el calentamiento global y, así, a salvar el planeta.

Por su atención,

gracias.

¡Corra la voz! ¡Corra la voz!

Chao, Sven



Hace unos minutos acaban de despedir al DT de la selección nacional, Sven-Göran Eriksson.

Sugiero que los federativos del fútbol mexicano tomen la Cámara de Diputados y Senadores. Gracias a ellos tendríamos Presidentes de la República cada año.


¿Alguien quiere un Ariel?



El martes pasado el país entero se paralizó para presenciar la glamorosísima entrega de los Arieles.

Como sospechábamos, la gran ganadora de la noche fue Lake Tahoe (hablamos de ella aquí).




“Ganar me sabe delicioso, pues cuando inscribí la película en competencia, no pensé que fuera a sobresalir porque había otros filmes increíbles, pero ahora lo estoy celebrando en grande”


En realidad no, mi querido Fernando, no había filmes increíbles contra los cuales competir, el cine mexicano es una mierda, tú mejor que nadie lo sabe, sobretodo si tomamos en cuenta que las únicas dos películas respetables del año pasado (incluida la tuya, lo reconozco) fueron Rudo y Cursi y Arráncame la vida (hablamos de ella aquí), mismas que, por increíble que parezca (más si tomamos en cuenta que Arráncame la vida fue la representante de México en los Oscar) no fueron nominadas en los Arieles en la categoría a Mejor Película. Claro que esto no debe sorprender a nadie, esto sólo ocurre en este país con un superávit de descerebrados.

Lo curioso ocurrido anteayer fue lo siguiente, para que vean cómo todos los artistas mueren por llevarse a casa un Ariel.

En la categoría más disputada de todas, Mejor Guión Adaptado, que tuvo sin dormir por un mes entero a todos sus nominados, finalmente se lo llevó… Sí, acertaron, señoras y señores: Ángeles Mastretta y Roberto Sneider por Arráncame la vida, única película nominada en esta categoría.




“Cuando salí él iba entrando y le dije: `Este es tuyo Daniel, yo no me lo voy a quedar`. Se lo di con todo el entusiasmo, él lo tiene, éste que traigo aquí es el de Roberto Sneider (director del filme)”


Traducción: Ángeles Mastretta le regaló su estatuilla a Daniel Giménez Cacho (genial actor que por cosas que sólo ocurren en este país, no estuvo nominado a Mejor Actor Protagónico). Segundos después ocurrió lo siguiente:




“No te hagas pendeja Mastretta, ahora te llevas el mío, yo ni en pedo pongo esta mierda en la repisa de mi casa.”


Y finalmente las palabras de la noche que cerraron tan magna ceremonia, cortesía, una vez más, de Ángeles Mastretta.




“No tuvimos rivales, éramos los únicos. Me parece que si una película fue elegida por la Academia para ir a los Oscar, pues tendría que estar nominada al Ariel, que es un premio más importante.”


¿¡Whaaaaat!? ¿Cuál está diciendo que es más importante, el Ariel o el Oscar?

Más le vale a la Mastretta que esté pensando en el Ariel, pues como todos pudimos constatar el martes pasado desde la comodidad de nuestros hogares, ya sea por las cadenas nacionales o internacionales (no hubo medio televisivo que no cubriera el evento), el Ariel es el premio más cotizado por el mundo de la farándula.


DON PERRO LA CAMPAÑA # 20


MI VOTO ES CANINO

Sucedió en los '70s...





...cuando el mundo era un lugar mejor.
Esta entrada es un llamado al blog de Diálogos Postmodernos para pedir algo muy sencillo: ¡Más cine, por favor!

miércoles, 1 de abril de 2009

Cuando la sangre llama


Quiero agradecer furtivamente (¿qué es furtivamente?) a P por la nota.


De nueva cuenta, un estudio sobre las mujeres, parece ser que ya encontramos el camino para entender a las mujeres. A este paso, antes de terminar este año ya tendremos todo un manual de la mujer.


Ahora, hombres (y mujeres) esas palabras que significaban una genial noticia “Estoy en mi mes”, ya tendrá una connotación también de horror. Pues se ha descubierto que días antes del periodo, las mujeres son propensas a comprar como unas locas en brama (cheque usted lectora que no utilicé la imagen de una perra).


Un estudio del Reino unido descubrió que en los 10 días previos al inicio del periodo menstrual, las mujeres son más propensas a hacer compras compulsivas y extravagantes.


En un número de 443 mujeres fueron cuestionadas sobre sus compras, 153, quienes estaban en la última etapa de su periodo, mostraron una tendencia a despilfarrar el dinero. "Los gastos fueron menos controlados, más impulsivos y más excesivos en aquellas mujeres que se encontraban en los días inmediatamente previos a su periodo", señaló la doctora Karen Pine, de la Universidad de Hertfordshire, quien condujo la investigación. ¿Vieron? Una mujer fue quien hizo la investigación, así que no me vengan con mamadas de machista.


Una explicación más profunda (hecha por la mujer de arriba), dice que las mujeres tienen una tendencia a gastar. Suele ser una reacción a las emociones intensas. Ellas se sienten estresadas y deprimidas, y son más propensas a salir de compras para animarse a sí mismas y esto lo usan para regular sus emociones.


Entonces, los perjudicados, lo pobres hombres. Ya que si lo ven, pasa lo siguiente. “Amor, tengo mi mes”, “no me importa. No me da asco”, "Pero a mí sí”;“¿entonces es semana del culo?”, “Ay, no. Duele.”;“¿Y qué hacemos?”; “Besitos y juegos”; “Coño”. Y ya después, al otro día. “¿Te sientes bien, amor?”, “mm(con cara de mierda)”, "¿qué te pasa?”; “Nada”. “No, sí que te pasa algo”; “Que no”. “Pero si se te ve en la cara” “¡que no!” Y ya sola, le da por comprar. ¿Y de quién creen que agarra el dinero? Si, hombres, adivinaron. Y así tenemos a un hombre jodido por tres flancos: con la pinga parada, cagoteado y con una deuda del demonio.


Por eso, cuando sus viejas digan que no, una mentada de madre, salgan de la cama, muéstrenle el dedo de en medio, agarren su tarjeta de crédito o su dinero, y vayan con una puta, o en su defecto, una amiga de su vieja, total, es lo mismo.




DON PERRO LA CAMPAÑA # 19




La salud bucal llega a Londres

Como siempre, Campeche marca el paso al que marchan las grandes urbes del plátano Tierra. Apenas unas cuantas horas después de que la Princesa Caries y el Soldado de la Salud Bucal hicieran de las suyas en nuestra ciudad, la siguiente imagen de horror fue vista en Londres, con motivo de una de esas juntas del G-20:

¿Será un pariente inglés* del Soldado que fue a exigirle a Gordon Brown y compañía que velen por la salud bucal de los países del tercer mundo?

*Por eso tan bien vestido y ligeramente cangrejo.

El hombre del año



Ya lo sabes, querida lectora de Pildorita de la Felicidad, el príncipe azul que siempre estuviste buscando está a tu alcance.


¡Estreno Mundial!





A continuación, la voz de nuestros expertos:







"My gaaaaaad!"





"¡Qué chido!"





"¡Osotototote!"

MAD # 92 EN SU PUESTO DE REVISTAS

¡¡YA SALIÓ LA NUEVA DE MAD!!
CÓRRALE SI QUIERE CONOCER EL ÁRBOL GENEALÓGICO DE NUESTRO CANINO FAVORITO...AGUAUUUU