domingo, 5 de octubre de 2008

Arráncame la vida


Mamá me hizo jurarle que vería esta película en el cine. “Tienes que verla Rodri, está maravillosa”, esas fueron sus palabras textuales. Así que no tuve más remedio que ir a verla. Entiéndase este acto de benevolencia porque quiero mucho a mamá y/o porque esta película es la que va a enviar México a concursas por Mejor Película Extranjera al Oscar (pronostico: ni en sueños la elegirán en la terna final).

Para los que no lo sepan, esta película está basada en la aclamada novela Arráncame la vida (1985) de la poblana Ángeles Mastretta. Como lo único que he leído de Ángeles es El mundo iluminado (1998) que es un compendio de narraciones y ensayos (muy lindos y divertidos y que puedes leer gratis, aquí) mi critica de la película será basándome estrictamente en lo que mis cuatro ojos vieron el miércoles* pasado (digo, quiero mucho a mamá pero ni loco me arriesgo a ir a ver una película mexicana el fin de semana).



Cuando llegó el intermedio (en Campeche siguen existiendo los intermedios) me arremoliné en mi lugar, luego cambié de mil y un posturas porque tenía el culo entumido y luego me entraron unas ganas feroces de meter mis manos debajo de la blusa de mi amiga y agarrarle las tetas porque las tetas de Ana Claudia Talancón me pusieron un poco caliente. Luego, por fortuna, volvieron a proyectar la película en pantalla y las tetas de la Talancón volvieron a aparecer y me volví a calentar y me volvieron a dar ganas de meterle mano a mi amiga y mi amiga que tanto me conoce me miró de reojo y me dijo mascullando entre dientes que ni se me ocurriera y yo me quedé mirando (entre triste y fascinado) las tetas de la Talancón y ya no supe si me gustaba o no la película.

Pasa algo con las películas mexicanas que ahora les comentaré. Por poner un ejemplo, la mayoría de los directores jóvenes y no tan jóvenes (véase a los viejos ridículos de Kristoff y Tony Dalton) quieren escribir y filmar películas mexicanas con situaciones y diálogos que solo pasan en Hollywood. O sea que, el papelón termina siendo mayúsculo (véase Sultanes del sur y Matando cabos, entre otras mierdas). Pero cuando la película por obligación tiene que ser 100% mexicana pues está adaptada en los años cuarentas y cincuentas de Puebla y el DF, la cosa cambia. Y cambia de la siguiente forma: aparece en escena, mmm, digamos, Julio Bracho y no puedo imaginármelo de otra manera más que en un comercial pegando de gritos intentando venderme un Ford o instando a la gente a comerse gusarapos y tripas de becerros en ese programa infame llamado Fear Factor. O Camila Sodi, la veo y me la imagino actuando en alguna telenovela. Lo mismo ocurre con la protagonista Ana Claudia Talancón, sólo verla me la imagino en Lo que callamos las mujeres o en papeles como Ladies night o Matando cabos. Su voz en off, la cual es básica para atraparte, resulta tímida y carente de vida, y que no me vengan con que esa era la idea, incluso (esto es una sugerencia) deberían subtitular la película porque no se le entiende y escucha un carajo.

En fin, por fortuna el otro protagonista es el maravilloso Daniel Giménez Cacho (¡oh, sorpresa, toda mi vida creí que era mexicano y resulta que no, es español!). Un chingón. Salva totalmente la película.

La película, a grandes rasgos, es buena. La fotografía, los escenarios, la ambientación, etcétera. Roberto Sneider hizo un buen trabajo. Apenas es su segunda película. La anterior fue una que no he visto pero dicen que es buena, Dos crímenes (1995). Basada en la novela Dos crímenes (1979) del mejor escritor mexicano contemporáneo, o sea, el superchingón Jorge Ibargüengoitia (que Dios lo tenga en su puta gloria por llevárselo antes de tiempo).

Si no tienen nada que hacer, vayan a verla. Pero ni sueñen que la van a nominar al Oscar y menos anden cacareando que es una maravilla. Es buena a secas. No porque sea mexicana hay que bajar nuestros estándares de calidad. No olviden que el cine es universal y todas las películas (sean del país que sean) deben medirse con la misma vara.



*En Campeche (ignoro si en el resto de México es igual, al menos en Mérida sí) los miércoles los boletos están a mitad de precio (o mejor dicho, a 30 pesos).

12 comentarios:

KILLER dijo...

¡ahora es el libro de moda! ese y el de los libros de vampiros

Anónimo dijo...

lo recuerdo bien, hace como un mes que fui a verla, cuando empezó y escuché la vocecilla de talancón, recordé matando cabos y pensé: seguramente el sr rodrigo va a criticar esto si ve la película!
y efectivamente, no se entiende ni madres lo que dice!
oso pipope!

Anónimo dijo...

jajajajaja!!! ahuevo!!

Lus dijo...

Pues en Puebla, los miercoles es más barato, 25 pesos. Por eso te digo que ya estarías dandote tu vuelta por aca.
En fin, el libro es muy bueno, lo lei hace como 2 años.
El problema de la pelicula son las actuaciones, a excepcion de Gimenez Cacho, y el grafiti de la catedral al principio d ela pelicula...jajajajajajajajajajaja

Pedro G dijo...

Las películas mexicanas se caracterizan por sus desnudos. No hay alguna que no muestre chuchos o culos. Es un sello característico del cine mexicano, aun cuando el guión no lo justifique.

Rodrigo Solís dijo...

Killer: me quedo con los libros de vampiros.

Oso pipope: es bueno saber que no fui el único, por un momento pensé que padecía sordera.

Lus: maldición, tendré que verla de nuevo para ver el graffiti.

Pedro: tenéis toda la razón.

wilberth herrera dijo...

y cómo están los chuchos de la amiga?

Rodrigo Solís dijo...

Wil: un caballero no tiene tan buena memoria.

Jorge Aranda dijo...

En que momento Rodrigo Solis te convertiste en crtitico de cine?

En que momento la pildorita de lafelicidad se convirtió en un blog de cine?

Que le hiciste a la pildorita de la felicidad que yo conoci???

que???

QUE???

Rodrigo Solís dijo...

Querido Jorge, siempre hemos hablado de cine. De hecho, es la sección que más posts tiene. Un abrazo.

Anónimo dijo...

que tienes con campeche?
has ido a cd. del carmen?
aqui los boletos cuestan $45
tu blog da la impresión de que nada te gusta,
hueva.

Rodrigo Solís dijo...

Anónimo: si no te gusta, circula.