lunes, 15 de diciembre de 2008

Si usted no es una reina. Capítulo I


Advertencia:


Como todos y todas sabemos, si usted está leyendo esto, lo más probable es que usted no sea un reina. Puede ser que lo sea, pero es poco probable. Estadísticamente sabemos, basados en una investigación del Instituto Tecnológico de Mamachusets, campus Qapa, que al menos el 50 por ciento de lectores de blogs son del género machín. Sabemos también que el 97.5 por ciento de las reinas no pierden su tiempo en leer blogs, sino que ese tiempo lo ocuparían en las siguientes actividades: tener relaciones sexuales, las relativas a la conservación o incremento de su belleza, asistencia y permanencia a antros y otros lugares nice, hablar por teléfono, hojear revistas sobre moda y tener relaciones sexuales. En el poco probable caso de que usted sea una reina y esté leyendo esto: ¡deje de hacerlo!, que esto va dirigido sólo a las damas que no son reinas. Y cambie de psicoterapeuta o de pastas, que algo no está funcionando bien con usted. Si es una reina, no sea abusiva y no ande leyendo lo que no le toca (pero mande fotos). Los caballeros son bienvenidos a leer esta serie, pero queden advertidos que el target, el público meta, son las damas que no son reinas. Es como ponerse a ver la telenovela. Tras esta advertencia...

¡En exclusiva! Odio los blogs presenta el primero de una serie de documentos que han llegado para detonar una nueva revolución sexual, cultural, política, feminista y de las telenovelas. ¡Es increíble!, pero... Por fin: los grandes secretos de Weltanschaung machina revelados a las damitas. Los grandes trucos para enganchar a un machín, desde la versión machina, no de las revistas pendejas, expuestos como nunca antes se había hecho. Y de hecho, no se había hecho. Estos son los relatos de la sabiduría del maese Paulo Culeyo, maese de culto de la escena overground, gurú de la cultura chilosexual, frontman de la filosofía insider y machín de la literatura pt, pt, pt... postenoestructuralista.

Dice así:

La Yenifer cumplió 25 años. Aunque cogió dos veces de a parador, rapidines, pero dos, con el mismo ruco gordo casado, en el baño de hombres del antro donde celebró su cumpleaños en estado de ebriedad, se sentía insatisfecha, desasosegada, apesadumbrada , con cruda moral por haber vomitado en el antro y todas esas cosas porque... no se había casado. Le preocupaba que si algún día se casaría. Sabía que si llegaba sin casarse a los 34 años podría dejarse embarazar de algún hombre gordo casado en el baño de un antro o echándose un oficinero en algún lugar donde trabajase, pero... en ese momento lo que ella quería era casarse y no embarazarse.

Estaba chava y medio pendeja, pero a esas altura de su vida ya había comprendido un hecho fundamental, radical, definitivo, inexorable... muy cabrón: que ella no era una reina. ¿Cómo podría casarse, entonces, si ella no era una reina? Tendría que hallar una estrategia exitosa que le permitiera cumplir su meta: casarse antes de los 26. "Este año me caso", se dijo a sí misma, luego se lo dijo a sus amigas y luego se convenció a sí misma. Había aprendido una lección, propia de su época y generación, que embarazarse no le garantizaba boda. "Pinches golfas", decía de sus amigas que fracasaron en su intento de casarse y en vez de eso quedaron en condición de madres solteras por haber fracasado con el anticuado plan del embarque. Por cierto, a los 19 ya había tenido que ir al mercado de Sonora a comprarse la hieba para sus tes porque todavía no inventaban que el sector salud regalara las pildoras del día siguiente de coger sin zacate, según decía su dizque novio casado. El caso es que si el plan del embarque ya no era útlil, ¿qué otro?, ¿cómo podría cumplir con su objetivo?

Entonces tuvo un sueño, que encontraría al Maese Paulo Culeyo. Cuando despertó, se dijo padentro de sí misma: "Tengo que encontrar al Maese Culeyo. Aunque digan que es una leyenda urbana. Lo hallaré y me casaré antes de cumplir 26. A huevo". Entonces la Yenifer Durante semanas buscó en todos los lugares de la escena underground. Y sólo halló puro pinche payaso mamón. "¿Alguien conoce al Maese Paulo Culeyo?". Y sólo halló esta respuesta: "guei, o sea, qué pedo, guei, o sea, shale güei". Tras gastar en covers y pasar experiencias discriminatorias por no ser una reina, la yenifer se bajoneó mucho. Quedaba cada vez menos tiempo y no había ni pista para hallar al Maese Culeyo. Agachó la vista sobre un mocoso que le ofrecía chicles y éste le dijo: "Está en el overground. Busca en el overground." No le compró nada y volvió a su casa. Al otro día fue a la Fonda de Doña Mari, ahí mismo, en su propia coloña. Cuando entró, lo supo, en la mirada de sus ojos enrojecidos hizo "click"; en su aire machín como de comercial de Stephano o Yale halló la seguridad que sólo un hombre de verdad puede transmitir, inspirar, arrimar. "Es Él. Lo sé". En efecto, encontró al Maese Culeyo en la Fonda de Doña Mari, cuando consumía su tercera caguama después de una comida corrida de cerdo en chile pasilla (sin albur).

—Master Paulo: Soy Yenifer. Mucho gusto —dijo la Yenifer extendiendo la mano—. Lo he buscado por todos los lugares de la escena obergraun hasta que lo encontré.

—Órales, mi chava. Nomás que no me buscaste en todos. Te han de haber faltado varios o muchos. Pero pus cámara. Siéntate, mi chava —dijo el master Culeyo, mientras tomaba la manilla de la damita.

—Master: he venido a buscarlo para pedirle consejo, para lo de su sabiduría —dijo la Yenifer.

—A huevo. Ya sabía yo que iba a ser eso —dijo el maese Culeyo.

—Sí, master. Dame chance. En buena onda —dijo la Yenifer.

—Pídeme otra caguamita pa inspirarme, ¿no? —dijo el maese Culeyo.

—Las que quiera, master. Usté pida —dijo la Yenifer.

El maese destapó una botellita de agua Electropura, medio llena, medio vacía. Y le dio un buen pegue sin hacer caras, pero exhalando fuerte después de pasar el trago. A la Yenifer le llegó un leve hornazo que olía más a tequila que a caguama. Y dijo:

—Órale.

—Doña, écheme otra —dijo el maese Culeyo mientras señalaba Victoria con capacidad de 27 por ciento más.

Al recibirla, pidió dos vasos, como todo un caballero. Los tomó y le dijo a la damita mientras le servía:

—Aprende, mi chava: para andar en el agua, hay que ser lobo de mar.

ESTA TELENOVELA
CONTINUARÁ...
(y que nadie vaya querer chingar por las faltas de ortografía)


6 comentarios:

Yorch dijo...

¡Qué manera tan sabia de describir a una reina! Concisa, directa y sin rodeos. Ehmmm... pero yo sí conozco a muchas reinas que no sólo leen blogs, sino que también los escriben...

Muero por leer el capítulo II.

Un abrazo,
Yorch

Lus dijo...

Pues yo soy una reina en el tedio!, no puedo entender por lo que pasa la Yenifer.. Me voy, tengo que tener sexo con alguién...

Anónimo dijo...

Bueno lo leí por curiosidad...

KATIA VILLEGAS (ex reina de la flor del mango en Escarcega)

LUPITA JONES dijo...

Lo del sexo loco es verdad, a mí me gusta que me cumshoteen la cara...

Pepe Landa dijo...

Yo no soy precisamente una reina, así que lo leí... Te amo Hector.

Laura Baeza dijo...

Yo quiero ser una princesa!!! Maese Culeyo, necesito sus consejos.