martes, 20 de octubre de 2009

In glorious...

Como el bastardo que soy, me robé esta reseña sobre "Inglorius bastards"., que de seguro ustedes ya vieron. Que la disfruten:

Me equivoqué. Cuando supe de la inminente salida de Inglourious Basterds, no me hice ilusiones… Es más, no se me enchinó la piel cuando vi el tráiler, como cuando vi el de Kill Bill en el 2003.

Sería por dos razones, la primera porque en la anterior película de Tarantino Death Proof (2007), sentí cierto falseo, sobre todo en la selección del casting (no en todos sólo en algunos, aun así el argumento y el manejo de las escenas de persecución me encantó y la tengo entre mis favoritas), la segunda porque había escuchado del pobre recibimiento que tuvo en Cannes (que por cierto, eso no aseguraba nada); francamente yo veía venir la caída de un coloso. Ayer a las 8 de la noche, en medio de la oscuridad del cine y a pesar de los ruidos incómodos, los ronquidos y los celulares sin apagar, Quentin me calló la boca. Gracias a Dios Inglourious Basterds es una joya relativa. Y digo “relativa” porque es de esas películas que o la amas o las odias; tiene suficientes elementos lógicos (según los estándares del buen cine) para despedazarla, pero también tiene muchos elementos que la beatifican. El propósito de este artículo es el último, ya que su servidor salió de la sala amándola (no mamándola, aclaro).


El argumento es simple, y queda claro desde el tráiler: Un escuadrón secreto (o encubierto) de soldados judío-americanos se interna a la Francia ocupada por los nazis algún tiempo antes del desembarco en Normandía (evento en el que está ambientada Rescatando al soldado Ryan), su misión es patear cuanto traseros alemanes puedan, de la forma más violenta y transgresiva; no hay rescates, no hay que volar puentes, no hay misericordia, el único objetivo es matar, y ya sabemos quién es el premio gordo si de matar nazis hablamos. Aunado a esto se desarrollan otras historias paralelas, mismas que ganan terreno viendo la película de lleno: una mujer judía verdaderamente fatal busca venganza, un curtido coronel de la SS es un detective de la desgracia, un joven soldado inglés experto en cine alemán es enviado a una misión suicida a tierra francesa, un militar nazi que odia profundamente a los nazis y se une a los Basterds, una famosa actriz alemana que fragua un complot contra sus compatriotas.



Tarantino toma los elementos del cine negro, del spaghetti western y los mezcla con un filme de guerra. Todo esto aderezado con un soudtrack Tarantinesco increíblemente efectivo (y digo “increíblemente” porque yo era un incrédulo, y sí, “para Elisa” de Beethoven funciona poca madre en la primera secuencia de la historia), siempre fiel a su visión de ficción, a sus fetiches y sus fantasmas.

Tarantino no repara en repetir su técnica narrativa, tanto argumental como visual y esto es grato. Estamos ante una película en la que el director prueba que su fórmula esta asimilada, perfeccionada y llevada a un punto virtuoso: Porque si pensamos que los diálogos estilo “Los Ángeles” no tienen cabida en la trama; que los rompimientos de tiempo son innecesarios en una película histórica; que las vueltas de tuerca, la venganza noir, la música popular son elementos que bien pueden funcionar en una película de mafia, pero nunca en una de la segunda guerra; Qué equivocados estamos… porque esta no es una película de guerra es una película de venganza que sucede en la guerra… Tarantino deja las katanas, las Big kahunas, la cocaína, los gangsters y las sustituye por: Lugers, baguettes, por rapé, por judíos y nazis.

En este sentido estamos ante un director que templa su genio en cualquier situación y ambiente, demostrando que incluso entre pingüinos habría historias de venganza. Y esto hermana a Quentin Tarantino con grandes como Kubrick, quien permaneció fiel a su técnica narrativa a lo largo de su carrera variando sólo el género: ciencia ficción, películas de guerra, drama, horror etc.

Las actuaciones son buenas, pero sin duda los que se llevan la película son: Michael Fassbender (Stelios en 300) interpretando al soldado inglés Archie Hicox, Brat pitt interpretando al teniente Aldo Raine y Christoph Waltz como Coronel Hans Landa , el “caza-judios”, siendo este último por meritos propios el mejor personaje de la película; Tarantino reconoció la importancia de Waltz a su película diciendo: “Creo que Landa es uno de los mejores personajes que he escrito y que escribiré, y Christoph lo interpretó a la perfección … Es cierto que si no hubiese encontrado a alguien tan bueno como Christoph, no podría haber hecho Inglourious Basterds…”

Lo que personalmente más me gustó de esta película, es que sentía que leía un comic, pero no uno que ya hubiera leído (es decir, no me recordaba un comic en sí), sino que sentía la sensación de estar delante de un comic nuevo. Cada plano, cada personaje, cada acto, tiene la magia de ese mundo alterno que es el comic. Donde las posibilidades son infinitas, aun más que en el cine, por carecer del peso y la carga moral de ser: o una obra de arte o un producto de lucro; no hay pretensión más allá de pasarla poca madre un rato a través de una obra de ficción y en el interim te encuentras con una verdadera genialidad sin tapujos.

No nos engañemos, no es la mejor película de Tarantino. No tiene el virtuosismo desbocado de “reservoir dogs” o “Pulp Fiction”, pero es una genial película, que no tardará en convertirse en objeto de culto y pondrá de moda la segunda guerra entre los frikis.

Anoche al salir del cine, sentí que esos 45 pesos habían sido los mejores que había invertido desde hace algunos años. Y sí, es verdad, me equivoqué.

AUTOR: JM
ROBADO DE EL CUARENTA

4 comentarios:

Eu dijo...

Mis acompñantes salieron de la película con una "extrema urgencia de matar a alguien" yo- como la mariquita que soy- salí con el corazón estrujado y el vaso de palomitas mordido.
"le faltó violencia, sangre" No lo creo. El asunto aquí es que la masacre de judios y de Nazis es un acto que se reconoce violento en cuanto se nombra, algo que en verdad sucedió y por más tiempo y con más violencia y con más sangre.

La película esta chidísima, sí, pero no deja de ser una chaqueta mental de venganza Judía.
"La porno Star ha hablado" dijo uno y nos fuimos a beber para diluir la adrenalina.

Ana dijo...

Yo sencillamente la amé

Lus dijo...

"Arrivederchi"... lo mas divertido!

Lus dijo...

Por cierto, luego te paso la pelicula que grabe.... para tu colección de peliculas.. y... todavia quedaron cacahuates, para la proxima ida al cine