El juego es muy simple: hay que poner las frases correspondientes a la imagen; se trata, como bien podrán advertir, de célebres capítulos de la familia amarilla. La idea es conformar un álbum y descubrir cuántos lectores son capaces de recordar el pie de foto.
Las decisiones son la base de la existencia del hombre. Una de ellas es la siguiente, la que nos define de uno u otro bando. Buenas tetas o buen culo. Los hombres somos realistas y sabemos que la perfección aristotélica (que tenga decentes tetas y un pertinente culo) es una dificultad ligada a la realidad. Entonces nos decidimos por uno o por otro.
Unas buenas tetas son de las expresiones más clásicas de lo visual en las mujeres. Son la alegría material de una fémina. Son causa de traumas entre las jóvenes que ven estirar su edad, pero sus pechos ni se asoman para que les dé el sol.
Un buen culo es el misterio de la decencia. Entiéndase que “un buen culo” es la referencia a unas nalgas con buen volumen, sólo que el hombre ve la totalidad y dice “Culo” a la organización de nalgas, ano y parte de la espalda. La generación “buen Culo” tuvo su explosión en los noventas, gracias a la incursión de las latinas al país norteamericano y la pornografía. Los norteamericanos tuvieron una preferencia por las “latinas”. La pornografía, como catalizador de modelos y arquetipos del deseo, se encargó de moldear a la generación de la preferencia del “buen Culo”.
—Yo prefiero un buen culo para nalguear chingón. No me importa que estén tetonas. No me llama. Prefiero unas buenas nalgas para agarrarlas así, y darles sus nalgadas. Apretarlas.
—Pero no las puedes chupar.
—Claro que sí.
—No, las puedes besar pero no chupetear como unas tetotas. Las nalgas en realidad no te sirven de nada. Son un arlequín, eso sí, un bonito arlequín. Pero si eres de pito no muy grande, como lo somos la gran mayoría, hay que ser realistas, nos juega en contra para un buen perrazo (refiriéndose a la posición de perrito). En cambio unas tetas apretables, las puedes jugar, besar, chupar, mamar y son hermosas cuando saltan aquí en tu pecho.
—Igual las nalgas botan, en las piernas, y a mí me gustan que boten en mi pecho ¡Bau, bau, bau! Puta, chingón.
—Lo que pasa es que tú estás siendo influenciado por los gringos. Esos cabrones tienen un problema con su culo. No ves que para burlarse de nosotros siempre nos muestran su culo, o dicen “kiss my ass”. Es putería pues, tienen un problema con el culo.
—Y los que prefieren las tetas no lo tienen.
—Sí, pero es más cognoscitivo. Y no me voy a poner a explicarte qué es esa madre. Pero lo que te puedo decir es que va ligado al amor maternal. A un amor ideal, platónico. Al ensueño. Lo tuyo es más material.
—Tu culo.
—¡Ya ves!
Este debate nunca tiene fin. Lo único que cambian son los personajes. Usted qué elige Tetas o culo. Qué lo define.
Ayer murió Beto “el boticario”, “Magazo”, aquel que salía en “La carabina de Ambrosio” y nos deleitaba con sus trucos revelados con el humor que lo caracterizaba. Murió gracias a que se le gangrenó una herida, producto de una operación de divertículos y la complicación fue fatal.
Se fue Beto “El Boticario” y nos deja momentos inolvidables. ¿y qué se llevó? Pues los aplausos del respetable, y de un servidor, pues este comediante, hace 16 años se reventó a la ex de Rafa Marquez, Adriana Lavat. Así es, el “magazo” le dio su hora chingüengüenchona a la Adrianita Lavat, cuando ella 17. El mismo mago lo declaró hace algunos años (dos para ser precisos) y declaró que la madre de la actriz los presentó, pero Don Beto vio cabrona la diferencia de edad y después de un año de noviazgo, mejor decidió por lo más sano, corto con la hija y se merendó a la mamá.
Hoy ya se fue un gran personaje de la comedia mexicana, pero créanme, se fue como los grandes. Descanse en paz, “Magazo”.
Hoy es el cumpleaños de la nena más linda de Pildorita y le deseamos que todos sus deseos se les cumpla cuando sea grande. Una felicitación al creador de Don Perro, al mejor caricaturista del Sureste. Felicidades JM.
*Sé que está piñatón el photoshop, pero es la priera vez que lo agarro. Sorry. Aunque no salió bien, pero se hizo con corazón.
El pasado jueves en Brasil murió un travesti llamado Andrei. Poco le importará a ustedes, pero hay un ex astro brasileño que sí que le regurgita la panza, y aún más cuando se sabe que murió de SIDA. Ese ex astro es Ronaldo.
Se acordarán que el año pasado Ronaldo estuvo envuelto en un escándalo en donde una travesti decía que Ronaldo no le había pagado por sus servicios. Así terminó la nota, pero cuando empezó, se decía que había abusado de un travesti, y hasta incluso se decía que la había matado (o lo había). Pero la malas lenguas (que siempre son verdaderas) dijeron qué es lo que había pasado, incluso se había revelado parte de la charla que tuvieron Ronaldo y Andrei en su encuentro, recapitulemos en memoria de la acaecida:
Lo que se comió el Ronaldo
Ronaldo quería coger, dice una persona que no se quiere identificar, y pidió a una mujer, cualquiera. Era evidente que estaba alcoholizado, no sabría decir si estaba bajo la influencia de algún narcótico. En eso le llevaron a una mujer, o lo que parecía mujer. Esta le bailo a Ronaldo, y este impaciente, quiso hacerla suya. La mujer le dijo:
—Calma, calma, que soy hombre.
Y Ronaldo le contestó después de pensarlo unos cinco segundos:
—De todas maneras te iba a dar por el culo.
Desde eso, se quedó en el diccionario de los Bloggeros campechanos, la palabra, el Ronaldazo, y su definición es de Dícese a la acción de aprovechar cualquier mujer o quimera para hacerla suya.
Hoy, el astro brasileño tiembla, porque a raíz de su acción tan despreocupada pudiera haberse contagiado, y todo por jugar a ser Dios.
Es inevitable que en este siglo no haya las cosas que uno no quiere que haya. Pero más énfasis se consiguen cuando le das de comer al tiburón con la mano herida.
La pedofilia y la pederastia son casi hermanas, sólo las separa un elemento casi imperceptible para la mente católica latina, que es el hecho. La primera no es castigable, la segunda sí, por la acción. Ahora, igual y las dos son de abominadas por todos.Pero yo me pregunto si a uno no le gusta que lo vean con morbo ¿por qué alimentar ese deleite poniéndose una camisa con una mira? Podríamos suponer, si nos damos de psicólogos (que no es muy difícil), que es una acción inconciente de un sadomasoquismo. Que uno hace las cosas para que lo vean aunque no le guste que lo vean. Bueno, eso tienen sentido. Por eso, damitas, si ustedes sacan una blusa escotada y poseen un busto muy prodigioso, tienen que aguantar la mirada inquisidora y resaltada de los caballeros. Es obvio, no coman delante del hambriento que les hará agua la boca. ¿Retomando el tema, qué se puede decir de las niñas de ahora? Es innegable dos cosas: una, que la televisión y la pujante idealización de la sociedad, hace que todos quieran ser como no lo son, o todavía no lo son. En esta época, todo se quiere ahora, la velocidad es un elemento notable y predominante. Y más, si alinea el síndrome de la apariencia. Todos quieren aparentar ser. Entonces tenemos que los niños quieren crecer rápido, y/o quieren aparentar no ser niños.Y la segunda, que eso ha predominado hace algunos años y que ya se está viendo los resultados, cuando no te haz asustado de ver una espectacular mujer, y después te cae el peso de la conciencia al darte cuenta que es una niña de 14 años.
¿Qué se puede hacer cuando un gusto es metido a la fuerza? (y no defiendo a los pedófilos que graban a niños teniendo sexo, eso ya no es pedofilia, sino un tipo de pederastia). Las cosas se ponen sencillamente nebulosas, y es con tanta sencillez que uno puede estar al borde de lo ilegal, y peor aún, del denigro moral, con tan sólo una mirada. Pero díganme, ¿cómo se le puede negar a la vista con esto?:
Después de ver estas imágenes, uno salta “inconscientemente”. Y hay que ser sinceros, qué buena está la Dana Paola. Y sí que lo está, por eso le toman esa sección de fotos. Esto está muy de lado a la pedofilia, pero aún así, es pedofilia inducida por la misma y con toda la intención del mundo para que uno diga : “Puta, qué buena está”. Ahora sí que, deben encarcelarla por buena. Y es que viendo estas cosas, uno puede escuchar reacciones muy entendidas como “Carajo, ¿14 años? Como para mantenerla en cautiverio 4 años y después darle” y es muy entendible. Las cosas deberían de ser, pero no lo son, y si se quiere que “debieran de ser” uno tendría que llevar una vida de rectitud y arrepentimientos. Pero uno no puede pedir sensatez cuando se actúa para que nadie lo tenga. No estoy defendiendo a los pedófilos, ni mucho menos a los pederastas, al contrario, pero por dios, si uno exige respeto, hay que darse a respetar,¿O no?
Nota añadida: Dana Paola, estuvo a un ápice de ser despedida por Televisa, por haber posado en traje de baño y tan provocativamente. Al final, pesó más el éxito que tiene su novela “Atrévete a soñar”.
Y como no podíamos dejar de pensar en el asombroso parecido que guarda el candidato del PAN a la presidencia municipal de Campeche, Carlos Ruelas, y el dictador venezolano Hugo Chávez, tanto en horripilancia como en nefastez, nos dirigimos al sitio Morphthing, donde utilizando nuestras inigualables dotes tecnológicas combinamos la imagen de ambos gordos:
El resultado fue este horrendo personaje, aunque a decir verdad no podemos ver gran diferencia entre él y las fotos originales de sus padres, Hugo y Carlos:
Y como ya estábamos en la página y todo es preferible a trabajar, aprovechamos para hacer algunas interesantes combinaciones con los rostros de famosos, que ahora compartimos con ustedes:
La mujer de ensueño de Brad Pitt, nacida de las tijeras de Angelina Jolie y Jennifer Aniston. Aunque claro, en la vida real Angelina ganó la batalla y tuvo con él muchos hijos que algún día se verán así:
Hablando de tijeras, ¿habrá alguien que no quisiera ver a Alessandra Ambrosio practicar tan loable actividad? Todos quisiéramos ver eso, aunque lo hiciera con la mujer más fea del mundo, aunque lo hiciera con Amy Winehouse. Si alguna de las dos quedara embarazada, el engendro se vería más o menos así:
¿Qué clase de música haría un híbrido de Hilary Duff y Thom Yorke? La mejor del mundo, sin duda.
El sueño de todas las damas (y algunos caballeros cuyos nombres omitiré mencionar) de los noventas: una mezcla de Brad Pitt y Tom Cruise:
¿Recuerdan que por ahí del '94 (cuando protagonizaron Entrevista con el Vampiro) se les veía juntos por todos lados, como grandes amigos? Desde que Tom Cruise se volvió loco a principios de la década, los únicos "amigos" que le conocemos son otros homosexuales de clóset famosos (como Will Smith) y gente a la que quiere reclutar para su chiflada religión, como David y Victoria Beckham. No me sorprendería que Tom le estuviera sacando el veneno a David con cierta regularidad. Si alguno de los dos se embarazara, producirían algo más o menos así:
Creo que lo único para lo que sirve esta página (además de hacerte perder tiempo de oficina, bendita sea) es para que las damas puedan hacerse una idea de qué tan bonito o feo va a salir el hijo que piensan procrear algún día con ese hombre que las sacó a pasear anoche. También para que imaginemos lo que pudo haber sido si nuestros ídolos hubieran seguido juntos en vez de buscarse mejores parejas sexuales.
Los ídolos de antier. En un acto incomprensible, Justin Timberlake cambió a Britney Spears (la Britney de finales de los '90s/principios de los '00s, no la basura humana que hoy conocemos como Britney Spears) por Alyssa Milano (muy poco tiempo, ni siquiera el suficiente para que lo admitiera) y luego por Cameron Diaz (!!!). Britney hizo lo propio, cambiando a Justin (que estaba comenzando a quedar fuertote) por Fred Durst (el cantante de Limp Bizkit, que tiene un pollo diminuto según descubrimos en un penoso video porno que grabó con su celular hace algunos años), luego por Colin Farrell (que tiene un pollo respetable, según descubrimos en otro video porno) y de último por Kevin Federline (!!!).
Los ídolos de ayer. Con todo y que Vanessa Hudgens es una putilla que le manda fotos de ella desnuda a otras personas, dudamos que algún día vaya a quedar embarazada de Zac Efron porque... cómo decirlo... no es normal que un hombre heterosexual bailotee y pegue de brincos como lo hace el protagonista de High School Musical.
Los ídolos de hoy. R-Patz y K-Stew (Robert Pattinson y Kristen Stewart) no son pareja en la vida real, pero en el cine seguiremos sufriéndolos durante al menos otras tres secuelas de Crepúsculo, la peor historia de vampiros jamás contada. Hacia el final de la serie, si no me miente Wikipedia, tienen una hija a la que llaman Renesmee, y que aquí les presentamos por primera vez, en exclusiva.
Fin.
Pd. No puedo dejar de mencionarlo: ¿vieron qué título le pusieron en español a W., la última película de Oliver Stone?
Increíble pero cierto. Le pusieron ¡Hijo de... Bush!, con signos de admiración, puntos suspensivos y toda la cosa. Ustedes, los de hasta atrás, los lectores ignorantes que llegaron aquí haciendo una búsqueda de "Kristen Stewart y Robert Pattinson": ¿qué clase de película se imaginan que es ¡Hijo de... Bush!?
Este escrito también tiene una función para un amigo en Puebla
¿Cuándo sucedió esto? ¿Cuándo Campeche se llenó de gente? La respuesta que mi santo padre dio a los negros en E.U. se hace presente en los campechanos: son unos cogelones.
¿Por qué está tan lleno Campeche ? Antes recuerdo que era más apacible. Las 12 del día era un pulular de poca gente. Recuerdo que los camiones manejaban con más cautela y que no había tanto ruido en el centro, Pero hoy se ha vuelto un enjambre de gente, de indios apestosos, sudorosos insoportables. Y más con el pinche calor que se manda.
El calor, otra cosa. Antes no había tanto calor. Un maitro medio chumín (véase borracho; Véase; briago) medio otra teoría. Me prestó un poco de esa sabiduría empírica que carece de todo rigor científico, pero que se lleva la gloria en cuanto a la observación abierta y meditada. El señor, escurriéndose el sudor de su frente con el dedo pulgar, “uña abajo” me dijo:
—Qué pinche calor.
—Sí—le contesté cortante.
—¿Sabes por qué está este bochorno insoportable, compa?
—Sí, por el calentamiento global—le contesté con seguridad.
—Calentamiento global ¡Mis guevos qué! La verdad es por la gente. Ya somos un chingo ¿no ves? Antes toda esta madre—señalándome del ADO antigüo—era selva. No había luz. Y estaba fresco. Pero ahora con las pinches carreteras y las calles se convierte en un horno. Yo te voy a decir una cosa—y me lanzó una mirada perdida, de borracho serio— todo el pedo de que haya bochorno es por la fricción. ¡Esa madre es lo que nos está dando en la madre! ¡Ve!—se escurrió el sudor de nueva cuenta con su dedo y me mostró el resultado—Me estoy deshaciendo. Más gente, más carros y el pinche hule hace fricción con la carretera— destapó su pachita y le dio un sorbo—¡Ah, cabrón!Chíngale un poco.
—No gracias, no tomo.
—¡Mmmta ma! Pues sí cabrón, te digo, la fricción ¿qué pasa cuando hay muchos carros pasando por la calle? Pues se calienta la calle y eso ocasiona bochorno que entra a las casas…
—¿Está mamado, maitro?—lo interrumpí.
—Medio cimbrado, no mamado. Todavía es temprano—eran las 13 horas—… entonces se crea bochorno, pero no hay vapor de agua. Por eso no llueve, hijo. Es pura fricción, hazme caso.
Mamado y todo, don Carmen tiene razón. Somos muchos. Antes Campeche era apacible, éramos pocos. Pero ahora nos hemos llenado de hijos y de Yucas indeseables que aborrecen Campeche, excepto dos que aman más este estado que el suyo. Pero la verdad es que aún se puede caminar con cierta calma por algunos lugares a ciertas horas de la noche. Porque el malecón, siempre está lleno de gente que quiere urbanizar a Campeche. Señores, el encanto de Campeche es que sigue siendo un pueblo, déjenlo así como estaba antes, y si no, dejémoslo como lo tenemos ahora.
SEÑORES, ¿QUIEREN VER EL FUT? ¿LA FINAL DE LA CHAMPIONS? SU ESPOSA LES QUITÓ LA TELE O SIMPLEMENTE ESTÁS EN LA OFICINA, PUES VISITA http://losviajesdewilberth.blogspot.com/. TENÉS UNA SORPRESITA ¿POR QUÉ NO LO VAS A BUSCAR?
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—Yo creo que Mimé es el caballero que tiene la armadura más chingona.
—No, yo creo que por armadura es más verga Sigfrid.
—Sí, Sigfrido es una verdolaga.
—Naaa!! Qué!!! El más chingón es Skylla. Son varios animales en uno y es dorado.
—Pues yo me quedo con Shaka de Virgo, porque es mi signo y es muy chingón.
—Sí.
Después llegaron los debates, igual en la infancia de quien es el más chingón.
—Ikky es el mejor caballero de todos, porque venció a Shaka de virgo y él es el más cercano a Dios. Además, regresa de la muerte.
—No regresa de la muerte, de los infierno, pendejo. El más chingón es Yoga, es una verga. Es el mejor de todos porque igualó a su maestro y porque todo lo hace por su mamá. Además, su nombre suena chingón: YOGA.
—Noooooo, el más verga es Shirú. Su poder está bien verga. Además, está ciego. Si tuviera su vista todos se joderían.
—Pues yo creo que el mejor es Shaka por ser Buda ¿no lo viste en su saga?
—¿Saga, de Geminis? Ahh sí, ese es le más poderoso.
—No, pendejo, en la saga de la casa de Virgo, la más larga de los dorados.
—Pues yo creo que Ikki sigue siendo el mejor.
Los que fuimos de la generación Caballeros del Zodiaco nos identificamos con estas riñas. Imagínense con la misma fiebre llevada a los años de ahora, en una escuela primaria:
NOTA: Viendo la gran caída de calidad que tiene este blog, en un acto de solidaridad para mi amigo Rodrigo, me he dado a la tarea de levantarles su raiting, y ese penoso 2 o 3 comentarios por post. Sólo don perro se revolvía en medio campo en la recuperación de balón.
Yo siempre creí que la influenza era sólo una paranoia, un invento de los medios de comunicación, o del gobierno para crear paranoia en el pueblo para un fin que puede ser ___________ (ponga lo que quiera ahí).
Esto creía porque no conocía a nadie que tuviera influenza. Es más, no conocía a nadie que conociera que tuviera influenza. De hecho, en una encuesta se sacó que en todo el país, el 93% de los encuestados no conocía a nadie que tuviera influenza. “Era una mierda”, decía y me burlaba de aquellos que salían con tapa bocas. “Influenza mis guevos”. Eso fue la semana pasada.
El martes, cuando llegué al café (tarde por cierto) apenas me senté, sonó mi celular con el ya clásico “Rest in peace” del undertaker, me hablaba Mussgo:
—Qué pedo Mussgón. Vente, estamos en el Coffe.
—Qué madre, wuey, no puedo. Tengo influenza.
—Jajajaja, tu culo. ¿no vas a venir? Está acá el Rodro, las Lauras…
—No wuey, en serio, tengo influenza.
Silencio sepulcral, qué podía decir…
—..m, m, eh, cuídate coño.
—Sí, carbon. ¿Te acuerdas que te dije la semana pasada que tenía calentura?
—Sí.
—Pues era esa madre—me dijo, y ya hilaba cabos.
—¿Y estás en el seguro o dónde?
—No, en mi casa. Cuando me lo detectaron me mandaron a mi casa. Mandaron las pruebas a México y cuando llegaron me dijeron que tenía influenza. A un día de que se me secaran los pulmones.
—bueno, cabrón, entonces sí que te dio. ¡Eres uno de los 9 que hay en Campeche!
—Sí, cabrón. Por eso no he ido a la chamba, estoy encerrado aquí. Me vienen a checar los del seguro. Está cabrón. Diles que soy la prueba fehaciente de que existe la influenza.
—ok. Nos vemos pronto. Te cuidas.
—Sí, nos vemos. Salúdame a todos ahí.
—De beso. Bye.
El Mussgo en su mejor foto
Y así tuve la oportunidad y el privilegio de conocer a un enfermo, y a parte, contagiado de influenza. Bueno, eso de contagiado no lo creo, porque conociendo al buen Mussgo, lo hipocondríaco que es, lo más probable es que al escuchar sobre la influenza pensó que lo tendría. Se sintió mal, empezó a sentirse caliente, y su cuerpo creo él mismo el virus de la influenza.
Dos días después leí una nota: “Personas de cierta colonia se quejan de que un loco les escupe desde el techo de su casa para contagiarlos de Influenza”. ¿Quién más podría ser? Tan memorable como aquel que inyectaba SIDA en las discos en los 90´s.
¡¡¡Pinches ratas!!! Y después se quejan del que el Real Madrid compra los partidos. Es evidente que Barcelona va a ser campeón de España, no sé si de la Champions, porque Manchester United puede hasta con los tranzas.
Así pasó en el partido del Valencia, en donde Barcelona empató, sin merecerlo, después de dos penales que no le cantaron a favor del Valencia, y ahora esto. ¡¡4 minutos de más!! Penales que no marcan. Canta Barcelona, sin duda, el América de España. Pinches hipócritas. (David Faitelson)
UPDATE:
¿Lo ven? hasta el "Pep" Guardiola lo declara, "... Contamos con fortuna" . Descarádamente, en un acto de derroche de ego financiero, los catalanes gritan a los cuatro vientos que contaron con fortuna para pagarle al árbitro pelón hijo de la verga, para que ganaran ese partido. ¡Por dios! Qué asco, Catalanes, Qué asco me dan, yucatecos de españa. Váyanse con su idioma, o dialecto o lo que carajos sea, a la mierda.
Entre las desgracias y las injurias, el insulto se yergue como paladín de las causas justas y nobles. Sin ornamenta de pretensión, y sin cobertura amarga, el insulto se convierte en el detalle más significativo de la naturalidad.
El insulto, mal denominado, es el fuego que derrite hielos de silencio, es la pimienta que le cambia lo insípido a las pláticas, y todo, sin las ganas de serlo.
Pero hay que decir, que aquel dicho griego, todo el exceso disgrega, y sí, el insulto en momentos incongruentes, se convierte en el merengue más empalagoso, o para los amantes de los dramas, en el momento eterno más incómodo de nuestra historia, llegando a costarnos grandes momentos por culpa de una mala integración.
Repudiada por los desconocedores hipócritas, vuelta medicina por los psicólogos “toditas”, el insulto (mal llamado) es parte integral de nuestra existencia. Si antes dije que es un detalle de “naturalidad”, por conjunción, es parte íntegra de nuestra naturaleza. Seguramente los animales tienen insultos y nosotros lo desconocemos completamente y les aislamos ese elemento. Mal definimos las agresiones y las provocaciones y decimos que son sus formas de insulto. No podríamos estar más equivocados. El insulto no tiene que se una forma de agresión o provocación, es la situación, la forma, y lo que queremos conseguir lo que los hace agresivos o provocativos. El loro que aprendió a decir Puto, no la utilizará para provocar o agredir, sólo se encarga de utilizar aquella palabra que aprendió, para hacer uso de su instrumento gutural.
Pero mejor reformador es aquel escritor laureado, aquel que ya no está con nosotros porque la dulce muerte se lo llevó. Me refiero al genial Roberto Fontanarrosa. Vean este par de videos en donde, para mi gratísima fortuna y ganas de reivindicación de las “malas palabras, hizo este genio. Supe que no estaba diciendo “Pendejadas” cuando defendí los insultos. Gracias Fontanarrosa. Sobra decir que su postulación es mucho mejor que la mía, e infinitamente divertida:
Dejé Pildorita por una semana, y me di cuenta que fue un grave error. ¡Por dios, qué jodido se puso! Sólo Don perro levanta un poco la calidad. Así que me ví en la necesidad de subir algo para levantar las entradas. No lo hago por Rodrigo y los demás, sino por ustedes, lectores, para que no se aburran. Así que les va el siguiente post.
Hoy es día del niño y me vale madre. No pondré diez libros como Eduardo, porque sé que les importa un carajo y sólo les fastidia. Ni les voy a recomendar películas que ni van a ver. Eso mejor se lo dejo a Cinemanía o a los trailers en el cine que son mejores que nosotros. Total, a ustedes les apetece las películas de acción al estilo Silvestre Stallone, no las películas con una historia compleja y con actuaciones sobrestimadas, ni mucho menos las películas europeas ¡Qué gueva! Yo les traigo calidad. Bien saben que cuando ven debajo “de la pluma de Wilberth Herrera”, es un post de calidad y entretenido.
Yo no les voy a poner un chingo de libros, pero sí les voy a poner uno que es entretenidísimo. Les juro, es a toda madre, ¡Y sólo es uno!
TE RECOMIENDO UN LIBRO, PRESENTA:
Uno de los mejores libros que he leído.
Siempre he dicho una cosa, si cuando lees un libro se te va como agua, es que, o la obra es una chingonada, o el escritor es un chingón; en este caso son ambas.
Todavía recuerdo cómo adquirí este ejemplar. Fui a la presentación del autor. La cita era a las 8 pm, y al llegar me di cuenta que se referían a la hora campechana, porque no había nadie.
Fui a la presentación porque me interesaban las obras del autor. Eran ensayos y pues con mayor razón, ya que el ensayo me ha parecido una obra literaria mal empleada por muchos, siendo una de las mejores ficciones de las letras.
Llegué puntual y ni siquiera el autor había llegado. Era en el Teatro “Juan de la Cabada” y no habían ni abierto la puerta. En eso, veo un carro y de él, salir al autor con varias cajas. Me acerqué y le dije:
—¿Te ayudo, Eduardo?
—Sí, por favor.
Y desde ahí, compré el libro, mismo que me autografió y, como una divina maldición, grabó “…Porque la literatura sea un pretexto para entrañar una amistad entrañable…”, misma que se cumplió después de 5 años de conocernos.
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El libro es “¿Escribes o trabajas?”, y es su ópera prima, en libro propio, su primer eslabón de muchos venideros. Y no pudo empezar mejor, retacó ese libro con ensayos muy buenos, los mejores de él en ese entonces.
¿Qué mejor manera de empezar un libro de ensayos que con un ensayo sobre el ensayo? Yo estaba interesado en esa hermosa categoría de la literatura, ya que a mi entender, el ensayo no es la terrible y marcial academización a la que es sometida, no es hermana ni pariente siquiera, de la Tesina. El ensayo es una libre disociación tanto de imágenes, como de ficciones, y no deben ser regidas por aquellos que quieran convertirla en ciencia exacta. Eso pensaba, pero en jirones. Una frase me aclaró el panorama: “La poesía es una insinuación, el ensayo, una provocación…” (del Vouyerismo considerado una de las bellas artes), era una frase sacada de las primeras páginas, a manera de prólogo, a manera de farol que da la bienvenida al visitante.
¡Eso era! Eso es el ensayo. Por fin encontraba el cause. Tiempo después, en un ensayo pedido por una querida maestra que consideraba a esta categoría como una obra con una norma académica, utilicé el libro de Eduardo Huchín para sustentar mi ensayo (sí, lo sustenté como me lo pedían, aunque no creía que debiera sustentarse ) y dejé en claro lo que era en realidad: un género literario.
Después de ese pequeño, digamos epígrafe, el libro viene dividido en cuatro grandes capítulos, con ensayos que tienen circunscrito el tema del capítulo. El lector avispado, con cayo en el glande, lee de forma acomodada. Sabe que cada escrito está relacionado con el título y mientras sigue la lectura, está a la expectativa del tema siguiente. Pero para el lector hedónico y aventado a los placeres de la desdicha, poco le importa el orden, porque se deja llevar por la magia de la literatura. Se deja sorprender.
Los ensayos están llenos de un humor elegante, sin restricciones, como si viajaras en el cuello de un cisne. El autor maneja tanto la ironía como el sarcasmo. Siempre saca a relucir la observación aguda, tanto así, que la inteligencia se presenta como un invitado al “feliz no cumpleaños”.
Aquí no pasa nada, es una oda ejemplar a Campeche. Es una muestra perfecta de cómo se puede retratar un estado desde los cimientos más inverosímiles que lo constituyen, hasta los vestigios de los que se queja. Es un relato corto que encanta al lector, lo sumerge en un hechizo que sólo el humor puede conseguir, porque ni el drama, ni la épica, pueden plasmar con tanta inteligencia un lugar en donde cualquier cosa puede pasar. Es, a mi entender, las mejores tres páginas que resumen y engloban a “lo campechano” en general.
Maitros inc. Si se puede decir, es uno de mis favoritos. Es un ensayo que define a ese ente, esa categoría que sólo en Campeche se da a aquellos hombres que no se sabe muy bien qué oficio ejecuta, pero que en sí, es chofer de camiones o taxis, electricista, plomero, mecánico…etc. Es el mejor recomendado: “Cuando decimos “Maistro” existe una disminución intencional al sustantivo “Maestro”, pero cuando calificamos a alguien de “Maitro” posiblemente haya un guiño de simpatía hacia el referido…”.
Lleno de sarcasmo, Huchín, en 12 puntos nos resuelve el problema definitorio de un Maitro. “…Reviviendo las viejas formas juglares, el maitro se convierte en propagandista de sus propias hazañas. Le apodan nada menos que “El rey de los vergazos”: argumenta que aún viene gente de Estados Unidos a pedirle pelea como si viajaran al Tepeyac a esperar una aparición…”.
“Uno se da cuenta que envejece cuando escucha sus propias conversaciones en las fiestas de reencuentro…” y es una gran verdad. Asentimos como si estuviéramos delante de un cura que nos comenta el pecado que cometimos.El autor ejecuta con maestría los resultados de su aguda observación. Se encuentra en un campo despejado, donde puede explayar su particular visión y nos regala un momento. Es como un pequeño Aleph que te muestra lo que quieres ver, sin pretensión.
Gracias por tramitar, Fuera del área de servicio, Cuerpos perfectos y Sin pecados concebidas, muestran un submundo al que, de alguna manera, siempre hemos estado: el infierno en sus distintos escenarios. Remitiéndonos muchas veces a un Kafka en“El proceso”, Eduardo retrata con beligerante y eminente fiasco, las bejaniones a la que somos sometidos como ciudadanos, como amigos, compradores y alumnos. Son historias cargadas de un humor, que nos ensaña a intentar escribir nuestras anécdotas. Porque al final de cuentas, los cuentos parecen sacados de la vida misma del autor, y es muy probable que lo sean. Pero el lector no debe confundir y decir ¡hey! ¿No que era un libro de ensayos? Lo es, pero estos cuentos están cargados de ironía y humor que sirven de matizador para el libro. Al final de cuentas, la obra nunca pierde, mucho menos el lector.
Para finalizar esta humilde reseña encandilada por el dolor, terminamos con el epílogo, el brillante epílogo titulado ¿Sirve de algo escribir?, en donde, queriendo justificar su libro, nos termina dando una respuesta, tanto a los escritores, como a los lectores (principalmente a los amigos) del fin de la escritura, y por consecuente, de la lectura. Esa baraja de Rey, con un cuerpo y dos caras, una arriba y una abajo, como si fuera un reflejo de agua, y nos responde brillantemente, esa pregunta que nos hacemos, principalmente, los escritores: ¿para qué me sirve escribir? Es una respuesta, dirigida, no sólo a cualquiera que lo lea, sino a aquellos campechanos que tienen cierta incertidumbre de avocarse a una de las mejores artes inventada por el hombre: “…Escribir y leer nos rescatan de la frivolidad del mundo, de la masa consumidora de lo instantáneo, de la estupidez que rige nuestra realidad…”
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Recuerdo que la presentación fue genial. No fue una de esas presentaciones llenas de solemnidad que refieren los viejos escritores académicos. Fue llena de risas, de anécdotas, de libros, de situaciones embarazosas: de LITERATURA. Sin dejar de enjugar mis ojos (“Enjugar” como dice José José) me despido así de uno de las mejores personas que conozco. De un caballero en toda la extensión de la palabra. Un hombre que siempre tiene una recomendación para todo momento. De un amigo que siempre está ahí, en los libros.
Ya son 5 años poeta, y ahora te toca ir a lo grande. A hacer tu maestría para ser un Maistro, y dejar de ser maitro. Es evidente que como escritor te va a ayudar a madurar, y de la mano, a madurar como persona, y no al revés (algo peculiar). La solemnidad se abre paso para que, detrás de ella vaya la cursilería cargada de momentos lacrimógenos.
Sí, el café no será lo mismo, como dijo Juanito, pero ¿qué será lo mismo? nada. Ya faltan dos días y se van esas risas, esos momentos alegres de compañero de vida. Ese escritor que siempre se sabe algo de lo que desconocemos, o que por lo menos, lo ha escuchado. Mismo que te hace sentir único cuando uno le enseña, o un libro o un disco o una película que Eduardo no tenía siquiera conocimiento.
Recuerdo que la primera vez que lo conocí fue en Las Puertas, cuando estaban en el centro. Antes de llegar a la cita de los Posmodernos, Juan Manuel me dijo que conocería a uno de las personas que más admiraba, y que criticaría con fiereza y objetividad mi cuento. Que no lo tomara a mal, porque lo hacía con una buena intención. Así llegué y me topé con un joven tres años mayor que yo, a lado de su novia (Gaby) una chica de pelo largo, lacio y con lentes. En contra parte, Eduardo tenía el pelo mulix (rizado como borrego) y también llevaba lentes. Ahí, en la reunión, se hablaba de libros, de obras, de todo lo referente a la literatura. Aún contenía cierta solemnidad. Un estilo tertulia de siglo XIX. Pero el ambiente se iba despejando con las anécdotas y las ocurrencias de Juan y de Héctor.
Ese día, JM le tocó llevar un cuento de otro autor que él conociese. Lo leímos, lo comentamos y lo discutimos. Las horas pasaron, yo era un extraño que se sentía acogido. Antes de despedirnos, Eduardo nos entregó un cuento suyo para que lo checáramos y lo comentáramos en la próxima reunión. A él le tocaba ese día. Recuerdo que lo leí y me pareció un muy buen cuento: “este cabrón es un profesional” me dije. Y me sentí defraudado de mí mismo. Recuerdo que el cuento era como una epopeya. Una persona que se enamoró de una chica loca que lo hizo hace runa serie de actos humillantes, pero con un humor sutil. Era muy bueno. No quise regresar por pena, pero me era imposible. Fui y quedé atrapado al comprometerme a llevar un cuento de algún escritor.
Desde ese momento, no dejé de saber de la calidad de Eduardo. Me decía a mi mismo, “si a él le cuesta mucho trabajo publicar un libro, qué carajos hago tocando una puerta atascada” Pero dejando correr el tiempo, me di cuenta de que no necesariamente se tiene que aferrarse a un sueño, por la simple razón de que llega a perder su encanto. Hay que buscarlo, pero con el mismo gusto y amor con que se escribe o se lee un buen libro.
Los martes serán discapacitados, Eduardo, y es tu culpa. Había encontrado un fin para esperar los inicio de semana y ahora serán sólo martes. Si algo de definición tiene “la Mafia de Huchín” es que tú conoces mejor que nadie, a todos los que compartimos tu amistad. Puedes decir cómo es cada uno de nosotros.
Las idas del trabajo al café, últimamente, me eran excepcionales. El saber que faltaba poco para que te fueras, me hacía ser ingenioso y comentar una sarta de ideas tontas y risibles. Quería que los momentos fueran los más placenteros posibles. Yo soy muy abierto, y no me cuesta decir que lo más importante para mí son mis amigos, porque mi familia, son mis amigos también. Y en cierto sentido, amigos y hermanos se me confunden y los términos salen sobrando. Porque me duele cuando un hermano se va, porque me duele la distancia que se hará. Vuelvo a lo mismo del otro post, en donde decía que sueno “muy” egoísta de mi parte el decir lo que siento. Pero todos los que me conocen saben que les deseo lo mejor a mis hermanos.
“Señor” (te digo como tú le dices a un amigo, como queriendo con esa palabra y ese tono que le das, resaltar el respeto y el amor que le tienes) vas a ser llorado aquí, y serás extrañado mucho. Porque lo único bueno que teníamos en Campeche se va para seguir su vocación, y aunque te vas un par de años, uno no puede valerse de la futura carrera brillante de un escritor brillante como lo eres tú, poeta. Tal vez después te vayas a Inglaterra, a ese mágico y hermoso país que adoramos ambos. O quizás, más modestamente, te quedes en Puebla, a asentar cabeza. Uno nunca puede saber.
Que te vaya bien, y cuídate mucho, Eduardo y no te olvides de nosotros, porque tú eres la cabeza de “la mafia”y es tu obligación el velar por nosotros. Sé que nos veremos en el Chat y nos contaremos las cosas que nos toca por separado. Quizá nos veamos en navidad, o en alguna escapada que te des para Campeche, o quien sabe, en una escapada de nosotros. Sigue escribiendo, y sigue siendo el mismo, porque sólo vas por anécdotas, para contárnoslas en el café. Estaremos esperando ansiosamente.