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jueves, 7 de mayo de 2009

Si usted no es una reina. Capítulo 6


A D V E R T E N C I A





Esta telenovela está clasificada como NR, no apta para las reinas. Las imágenes, lenguaje y situaciones de esta telenovela no son aptos para las reinas. Con fundamento en la Ley para la Defensa, Preservación y Fomento a las Reinas queda estrictamente prohibido a cualquier reina ver esta telenovela. La violación a esta disposición legal será sancionada con treinta días de servicio comunitario sexual a caballeros de escasos recursos.




ESTE CAPÍTULO ES CASI PATROCINADO POR



PRESENTACIÓN



ESTA PRODUCCIÓN ATIENDE A LOS MÁS RIGUROSOS CONTROLES DE CALIDAD Y A LAS MÁS ESTRICTAS NORMAS MORALES Y DE CORRECCIÓN POLÍTICA, CON RESPONSABILIDAD SOCIAL Y COMPROMISO CON SU COMUNIDAD, PARA QUE USTED GOCE DE UN PROGRAMA DE LA MÁS ALTA CALIDAD, CON UN MESAJE POSITIVO DE AMOR Y SUPERACIÓN PERSONAL, QUE ORIENTE A LAS Y LOS JÓVENES PARA ALCANZAR SUS SUEÑOS Y REALIZAR TODAS SUS CHAQUETAS.




ODIO LOS BLOGS



P

R

E

S

E

N

T

A



Ni dormida ni despierta
se me va de la cabeza
pienso en él, ¿por qué será?


a



YENIFER GARCÍA
como
La Yenifer



En la calle y en la escuela
peor que un dolor de muelas
siempre está, no me deja en paz.



y

a


ESPERGENCIO ZACARÍAS
como
El Poli



Con las yemas de los dedos
pongo su nombre en el viento y después
me siento bien.


en

SI USTED NO ES UNA REINA
la telenovela prohibida a las reinas

con la presentación estelar en televisión
del gurú de la escena overground

EL MAESE PAULO CULEYO
como
El Maese Paulo Culeyo


Nadie sabe mi secreto
todo me lo quedo dentro
aunque sé que así no es.


la primera acriz del overground


LALA PORNOCHAS
en el papel de
Doña Mari


Como se le comen los sentidos
a los chicos ya no se que hacer



Primitivo "Apenitas" Rebollo
es
Don Chairerto del Refugio, Don Chairas


Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal estoy simplemente enferma de amor


y


el actor cómico irónico
Charly Masticáis
es
Un Güey que Iba Pasando por Ahí


Esta obsesión, que me quita el sue-e-ño
es la señal de que estoy ya enferma de amor
Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal estoy simplemente enferma de amor


productor ejecutivo
ZEKTOR 01


Hasta entre los pliegues de la almohada
cada noche me viene a buscar
Esta obsesión, que no compre-e-endo
Me pone mal estoy simplemente enferma de amor
esta obsesión, que me quita el sue-e-eño
es la señal de que estoy ya enferma de amor



La Yenifer no dejó lugar a dudas:

—¡Ya llegué! —exclamó.


ESTE CAPÍTULO ES INTERRUMPIDO POR IMPOSICIÓN DEL IFE Y LOS PARTIDOS. FAVOR DE NO HACER CASO A SUS PENDEJADAS:



REGRESAMOS A SU PROGRAMACIÓN FAVORITA:


Al verla, el Maese Culeyo, con su aplomo de hombre de verdad, le explicó la situación:

—¡Ay, esa Doña Mari! ¡Le explico y le explico y no entiende y no entiende!... Po siéntate, mija. Vamos a echar otra Chelita. Se ve que andas reteacalorada…

Sin duda, un hombre comprensivo y benevolente el Maese.

—Doña Mari. Échenos otra [señor dueño de fábrica de cerveza o publicista, anuncie aquí su marca].

Casi de inmediato Doña Mari la puso sobre la mesa (la cerveza). Cortésmente, caballerosamente, el Maese sirvió en el vaso de la damita y luego en el propio. Le preguntó sutilmente:

—¿Traes mi billete?
—Esteeee… pues… eeehh —dudó la Yenifer.
—¿Sí o no, chingá? —acotó el mago.


OTRA VEZ EL PINCHE IFE:



REGRESAMOS A SU PROGRAMACIÓN FAVORITA

—Es que nomás me faltan 500 varitos —respondió la Yenifer.
—Hiiiii-ja-de-la-chin-ga-da —declaró con sinceridad el maese. Le habían faltado al respeto.
—Perdón, master. Déme chance. Es que esos ojetes de donde chambeo no me han depositado mi quincena y…
—A mí me vale verga. Yo soy profesional y no abarato mi trabajo…

Entonces ocurrió un milagro. Algo que sólo por la Gracia de Dios pudo haber ocurrido con su infinita Misericordia: a la fonda de Doña Mari llegó un ruquito, que era

PUTO IFE OTRA VEZ, CÓMO CHINGA:



ZIN PRI-VA-TI-ZA-ZIÓN

REGRESAMOS CON SU PROGRAMACIÓN FAVORITA

¡Era






¡DON CHAIRAAAAAAAAAAS!

—Áaaaandale, mi chava. Andas de suerte. Orita va a salir el billete que te falta —dijo el Maese Culeyo para que se tranquilizara la Yenifer.
—¿De verdad, master? ¡Qué chingón es usted!
—¡A huevo, mijita. ¡Vas a ver!

Don Chairas era un ruquito muy tembloroso. Entró y vio a Doña Mari. Le brillaron los ojos y se puso más tembloroso.

Con las yemas de los dedos
pongo su nombre en el viento y después
me siento bien

Educadamente, la saludó:

—¡Bbbbbuenotas tardes, Doña Mari! —y se puso más tembloroso.Doña Mari no contestó. Ella estaba muy concentrada en su trabajo. Estaba preparando la masa para hacer los tlacoyos.

Don Chairas se acercó entonces a la mesa del Maese. De inmediato vio a la Yenifer y se le dilataron la pupilas. Saludó al Maese:

—Buenas tardes, don Paulo.

Como un caballero, el Maese se puso de pie y respondió el saludo.

—Buenas tardes, don Chai —y le extendió la mano izquierda—. Con la izquierda, don Chai, que ya lo conozco.

Entonces estrecharon sus manos izquierdas.

—Usted siempre tan bien acompañado —señaló don Chai como un gesto de galantería a la comensal.

—Ya ve, don Chai. Uno que es afortunado. Mire, le presento a la Yenifer.

Con las yemas de los dedos
pongo su nombre en el viento y después
me siento bien


—Mu-mu-mucho gusto, señorita.

A ella sí salúdela con la derecha —le aclaró el Maese.

La damita le tendió la mano y sintió en ella la temblorina del ruco.

—Chairerto del Refugio —se presentó don Chairas— para servirle a usted, señorita.

Hasta entre los pliegues de la almohada
cada noche me viene a buscar

—Mucho gusto —respondió la Yenifer.
—Bueno, don Paulo. Pues con permiso de ustedes. Ya no les interrumpo. Voy a sentarme por acá —explicó don Chai.
—Pase usted, don Chai —le respondió el Maese.

Don Chai fue a sentarse atrás de Doña Mari, donde podía verla de espaldas echando tortilla (de maíz). Ella dio media vuelta y le preguntó:

—¿Qué va querer?
—Esteeee… mm… déme un tlacoyo de tlacoyo… y una quesadilla especial.
—¿Y de tomar?
—U-u-na cervecita.
—¿De cuál? —D-d-de la que sea…
—Oiga, Master —observó la Yenifer—. ¿Qué es eso de tlacoyo de tlacoyo?


PINCHE PUTO IFE OTRA VEZ. CÓMO CHINGA:




AHORA REGRESAMOS CON SU PROGRAMACIÓN FAVORITA

Don Chairas se quitó con dificultad, por la temblorina, la chamarra, y con ella cubrió su regazo. Puso las manos debajo de ella y se hizo muy notorio que se estaba tejiendo una chambrita mientras veía a Doña Mari echar tlacoyo, pero se apreciaba que era un hombre discreto y respetuoso de la concurrencia a la hora de ejercer su sexualidad con plenitud en la madurez de su vida.

—Es más fácil que veas bien a que te explique. Fíjate —le señaló el Maese a esa chiquilla aprendiz.

CHÍN-GA-DA-MA-DRE CON EL IFE:



AHORA REGRESAMOS A SU PROGRAMACIÓN FAVORITA

Doña Mari puso una bola alargada de masa en la palma de su mano izquierda. Se alistó para preparar un alimento cien por ciento orgánico, libre de contaminación tecnológica. Con la derecha tomó el borde inferior de su falda y lo levantó hasta la altura del ombligo. Flexionó las rodillas para separar los muslos y con la mano izquierda colocó la masa sobre labios y monte de venus para hacer…







¡Un tlacoyo prensado de panocha!








Con la masa bien sujeta en la región genital, Doña Mari cerró las rodillas y apretó las nalgas para dejar bien prensado el (los) tlacoyo(s). Ambos, en realidad. Y simultáneamente. Una vez prensado(s), volvió a flexionar las rodillas para separar los muslos. Retiró la mano y extrajo el tlacoyo (de maíz) muy bien hechecito. Tal vez esa es la razón no explicada a esta telenovela de por qué Doña Mari no trae calzón. Ya con el tlacoyo bien hechecito. Entonces soltó el borde del vestido, porque tampoco se trataba de andar exhibiéndose. Muy profesional, sólo retiró algunos pelícanos que habían quedado en la masa y colocó el tlacoyo sobre el comal. Quienes conocen a Doña Mari y han degustado de su cocina, dicen que hasta el perrito queda marcado en esos manjares.

En eso, Un Güey que Iba Pasando por Ahí (que es el mismo güey que siempre anda pasando por ahí) pasó por ahí.

Nadie sabe mi secreto todo me lo quedo dentro

Con la ubicuidad que le caracteriza, vio a Doña Mari prensando los tlacoyos y puso cara de “fuuuchi”. Sacudió su cabeza y regó de caspa la banqueta. Vio al interior de la fonda y se percató de la acción de Don Chairas. Entonces puso los ojos en blanco, se mordió el labio inferior y exclamó como sólo un intelectual hace

—¡Mmmmmmmmmmhhhhhhhhhh!

Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal estoy simplemente enferma de amor

Don Chairas se dio cuenta de la pasión que despertaba y dejó de temblar. Sacó las manos de donde las tenía y las puso sobre la mesa. Decepcionado, Un Güey que Iba Pasando por Ahí se fue a hacer güey a otro lado. Y Don Chairas pudo continuar con su acción. Fue una aparición fugaz.

—Aaaaahhh. Pos ya entendí por qué son tlacoyos de tlacoyo —comentó la Yenifer.
—Sí. También les dicen tlacoyos prensados o tlacoyos de panocha. Y son muy sabrosos —explicó el Maese, siempre tan erudito.
—¿Y como a qué saben, master?
—Ah, pos como a pescadillas.
—Qué interesante. Voy a hacer en mi casa. A ver qué tal me quedan.

Doña Mari se disponía a preparar la quesadilla especial mientras se hacía el tlacoyo (en el comal). Y entonces llegó…

Esta obsesión, que no compre-e-endome
pone mal
estoy simplemente enferma de amor

Esta obsesión, que me quita el sue-e-eño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor

ESPERGENCIO ZACARÍAS VISITA:



Esta telenovela fue grabada en escenarios cien por ciento overground


Una producción de
ODIO LOS BLOGS
Copyright
Todos los derechos reservados
República Pop Hedonista, MMIX

Ni Odio los blogs ni le producción de esta telenovela se hacen responsables por cualquier daño físico, mental, moral, familiar o de cualquier otra índole a consuecuencia de la autoerotización causada entre su auditorio durante la transmisión de esta telenovela, antes o después de ella.






jueves, 5 de febrero de 2009

Si usted no es una reina. Capítulo 5 (es increíble)



A D V E R T E N C I A


Esta telenovela está clasificada como NR, no apta para las reinas. Las imágenes, lenguaje y situaciones de esta telenovela no son aptos para las reinas.

Para continuar responda bajo protesta de decir verdad:


¿Es usted una reina?


(sí, sí soy una reina y en este instante me retiro a mantener o incrementar mi belleza, a lugares nice o a que me liguen buenos partidos)



NO
(continúe)



Este capítulo es casi patrocinado por






la marca netamente overground



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Ni dormida ni despierta
se me va de la cabeza
pienso en él,
¿por qué será?


a


YENIFER GARCÍA
como
La Yenifer


En la calle y en la escuela
peor que un dolor de muelas
siempre está,
no me deja en paz.


y


a


ESPERGENCIO ZACARÍAS
como
El Poli


Con las yemas de los dedos
pongo su nombre en el viento y después
me siento bien.


en



SI USTED
NO ES
UNA REINA
la telenovela prohibida a las reinas



con la presentación estelar en televisión del gurú de la escena overground
EL MAESE PAULO CULEYO
como
El Maese Paulo Culeyo


Nadie sabe mi secreto
todo me lo quedo dentro
aunque sé
que así no es.


la primera acriz del overground
LALA PORNOCHAS
en el papel de
Doña Mari


Como se le comen los sentidos
a los chicos ya no se que hacer


Rodolfo "Guama" Sánchez
es
Un Pinche Panzón


Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor


y


el actor cómico irónico
Charly Masticáis
es
Un Güey que Iba Pasando por Ahí


esta obsesión, que me quita el sue-e-ño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor


Elenco infantil


Cristofer Julíán "Pajarito" Dominguín Arámbula
es
Un Pinche Escuincle


Wilber Maicol "El Pelón" Dominguín Salas
es
Otro Pinche Escuincle


Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor


productor ejecutivo
ZEKTOR 01



Hasta entre los pliegues de la almohada
cada noche me viene a buscar


Esta obsesión, que no compre-e-endo
Me pone mal
estoy simplemente enferma de amor
esta obsesión, que me quita el sue-e-eño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor



El Maese Paulo Culeyo, fiel a su vocación pedagógica, continuaba explicándole a Doña Mari los puntos finos de la práctica del boliche.
—¿Ora sí ya entendió, doña? —preguntó el Maese a la anfitriona.
—A ver, vuélvamiaxplicar otra vez —respondió Doña Mari, con su peculiar problemática de aprendizaje.
—Sai le va de nuez entonces. Pero ya es la última, ¿eh? —aclaró el Maese.

CORTE COMERCIAL




Al llegar a la calle de la fonda, la Yenifer encontró que estaba cerrado el paso.
—No puede pasar señorita —le dijo El Poli.
—Mta madre. ¿Qué? ¿Por qué no? —le preguntó La Yenifer.
—Es quiay una manifestación —contestó El Poli.
—Si yo nomás voy aquí a la fonda —dijo la Yenifer.
—Es qués por su seguridad, señorita. No puede pasar —dijo El Poli.
—¿Qué? ¿Falta mucho? —preguntó la Yenifer.
—Es que se están rajándose su madre los de un micro con los de una camioneta de tianguis. Y hasta que acaben van a entrar vulcanos y galenos con los de arrastre. Y ya luego puede pasar. Pero ya están llegando los paros de los dos lados y se va a tardar más… —explicó el Poli, siempre considerado de la atención a la ciudadanía.
—Oh, ch —replicó la Yenifer.
La Yenifer entendió y sacó una moneda de diez de una bolsa de su deslavado pantalón de mezclilla y se los dio en la mano a El Poli.
—Dame tantito champú —le solicitó la Yenifer.
—Con cuidado, señorita —respondió caballerosamente El Poli al tiempo que permitía a la damita continuar su tránsito.

—Con lo que guste cooperar para el escuadrón de rescate —le dijo a la Yenifer un pinche talón de los que piden dinero dizque para el ERUM.

—Sssss —le respondió la Yenifer sin responder.
Al paso de La Yenifer, una ruca rompía los cristales y faros del micro con un tubo, mientras otra ruca atravesaba la lámina de la camioneta de los tianguistas con un hachita. Varios gordos se tiraban madrazos con torpeza y patadas de brinquito que no podían esquivar, con el consecuente rompimiento de hocicos, narices sangrantes y espinillas lastimadas. Se escuchaban exclamaciones como: “Ora sí, puto. A ver quién va chingar a su madreee”, “te vas a morir, hijo de tu puta madreee”, “pinches muertos de hambre, putoooos”, “ya valiste verga, pinche indioooo” y “mátalo, al hijo de su pinche madreeee”.
En el piso yacía Un Pinche Panzón. Estaba inconciente. Le habían roto su madre. Yacía caído con la cara al sol, como decían los franquistas. Pero en este caso más bien era con la panza al sol.
—¡Píquenle el culo pa que se levanteeeeeee! —gritó desde lo alto un ñero asomado a la ventana.
Pero nadie se lo picó. Y ahí se quedó. Así. Sólo necesitaba a alguien que le picara el culo para que se pusiera de pie. Qué falta de solidaridad. Qué falta de caridad. Qué deshumanización. Qué crisis de valores. En vez de ello, las ventanas estaban llenas de ñeros videograbando con su fon la campal para luego yutubearlo, y de rucas fotografiándola con su fon para que sus fotos salieran en el noticiero de Loret de Mola y dijeran su nombre en la telera.
En eso, Un Güey que Iba Pasando por Ahí pasó por ahí. Vio inconciente al Pinche Panzón. De inmediato mordió su labio inferior, puso los ojos en blanco y exclamó como sólo un intelectual puede hacer:
—¡Mmmmmmhhhhhhhh!Entonces se arrimó al Pinche Panzón y ocurrió un milagro, algo que sólo por la gracia de dios pudo haber ocurrido… En vez de hacerce güey…

CORTE COMERCIAL




Entonteces Un Güey que Iba Pasando Por Ahí se hincó. Estaba muy excitado. Al parecer. Pero no le picó el culo al Pinche Panzón, sino que le bajó la cremallera del pantalón. Por alguna extraña razón no explicada para esta telenovela, el Pinche Panzón no traía calzón (chale, ¿qué pasa con este pinche telenovela en que la gente anda sin calzón?). Desesperadamente, frenéticamente, a dos manos, hurgó entre una masa extensa y densa de pelos, que parecía el lomo de un gatito, hasta que halló entre ellos, muy escondido, un diminuto pirrincín (¿es con “s” o con “c”?). Parecía el pirrincín de un gatito. Sus ojos se pusieron en blanco y al tiempo que estiraba el pirrincín se agachó hasta devorarlo. Es decir, se lo mamó. Frenéticamente. Vorazmente. Salvajemente. Apasionadamente. Con frenesí. Como si en eso le fuese la vida. Parecía uno de esos pescaditos anaranjados que venden en los mercados para las peceras alimentándose de larva de mosquito.
En lo alto, desde una ventana, un pinche escuincle ñero gritaba al tiempo que videogrababa con su fon:
—¡Se lo están mamandoooooo, se lo están mamandoooooo! ¡Se lo están mamando a ese Pinche Panzooooón! —Ha de haber sido un pinche escuincle gritón de la lotería.
El caso es que Un Güey que Iba Pasando por Ahí le daba unas mamadas al Pinche Panzón, que eran unas REVERENDAS Y SOBERANAS MAMADAS. No es que fuese puto, sino que hacía campaña contra la homofobia. Le estiraba el pirrincín como se hace para anudar un globo, sólo que él lo hacía con el océano. Le daba unas mamadas que parecía que se lo iba a arrancar. Puso a prueba la elasticidad y plasticidad del prepucito hasta limites que hubieran sido insospechables. De su rizada y cana cabellera su caspa caía como nevada en la estepa sobre el regazo del Pinche Panzón, pues en cada mamada parecía que le espolvoreaba harina. Goloso, como sólo un intelectual, devoró su escroto completo, sin lograr ni una minierección.
La Yenifer pasó a un lado y con poco interés vio esa acción. Puso cara de asco y exclamó:
—¡Chale! ¡Ese güey apesta a miados de gato! —Y siguió su camino.

CORTE COMERCIAL



Frente a la Yenifer aparecieron dos pinches escuincles. Uno, con marcas del combate en el rostro y cinturón en la mano, le cantó un tiro al otro:
—Ora sí, hijo de su pinche madre. Usté y yo que estamos del vuelo.
Y no había acabado de decirlo cuando el Otro Pinche Escuincle se le dejo ir con unas patadas voladoras bien machinas. Rodaron y se dieron un trompo a ras de suelo con hebilla al puño, cabezazos a la jeta y codazos en las costillas.
Encabronada por tanto pancho, la Yenifer pasó casi encima de ellos y no pudo dejar de exclamar:
—¡Oh, cabrones! Dejen pasar. ¿No?
Desde lo alto, un ñero le gritó a La Yenifer:
—¡Gorditaaaaa! ¡Me doy oxígeno con tu pedorrooooo!
—¡Bájate pa que te lo des con todo lo que salga, putooo! —le contesó la Yenifer.

CORTE COMERCIAL




Con el rostro cubierto de pendejos (Nota de la producción: pendejos son bellos públicos), Un Güey que Iba Pasando por Ahí succionó y succionó el pirrincín del Pinche Panzón hasta que logró extraerle dos o tres gotitas de... líquido pirrineal. Ha de ser que sólo un intelectual mama tanto tan poca verga. Tanto como hace con mucha. Extasiado y aún con los ojos en blanco, Un Güey que Iba Pasando por Ahí le retiró el océano del pirrincín. Volteó su rostro hacia el cielo, como si se dirigiera a los dioses del estadio, lamió sus labios con varios peluches y exclamó como sólo un intelectual podría hacer:
—¡Mmmmmmmmmmhhhhhhhhh! ¡Miiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaaaaauuuu!
Luego posó sus labios, todavía con peluche y líquido pirrineal, sobre el tupido bigote del Pinche Panzón y lo besó de lengüita, como si se despidiera o le declarara su amor. Le recitó uno de sus poemas favoritos, uno de Salvador Novo. Pero no le picó el culo. Se puso de pie y se fue a hacer güey a otro lado. Y el Pinche Panzón ahí se quedó. Sin nadie que le picara el culo. Y con el pirrincín y esa masa de bello expuestos a la intemperie, al viento invernal de un frente frío. Snif.

CORTE COMERCIAL



En la fonda de Doña Mari, el Maese Culeyo se lavaba las manos con detergente [señor dueño de fábrica de detergente o publicista anuncie aquí su marca] para luego secarse con papel de estraza. Tomo asiento en su mesa y antes de su mágica botella agregó algunas gotas sobre las palmas de sus manos para desinfectase. Siempre tan higiénico. Doña Mari, siempre chambeadota, se preparaba a hacer sus famosos tlacoyos prensados con su receta secreta, cuando entonces entró la Yenifer, quien, contundente, afirmó:
—¡Ya llegué!

Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor
esta obsesión, que me quita el sue-e-eño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor


Yenifer García viste en:




Esta telenovela fue grabada en escenarios cien por ciento overground
Una producción de
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República Pop Hedonista, CCIX

Ni Odio los blogs ni le producción de esta telenovela se hacen responsables por cualquier daño físico, mental, moral, familiar o de cualquier otra índole a consuecuencia de la autoerotización causada entre su auditorio durante la transmisión de esta telenovela o después de ella.


lunes, 26 de enero de 2009

Si usted no es una reina. Capítulo 4



Ni dormida ni despiertase

me va de la cabeza
pienso en él, ¿por qué será?

En la calle y en la escuela
peor que un dolor de muelas
siempre está, no me deja en paz.

Con las yemas de los dedos
pongo su nombre en el viento y después
me siento bien.

Nadie sabe mi secreto
todo me lo quedo dentro aunque sé
que así no es.

Como se le comen los sentidos
a los chicos ya no se que hacer

Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor
esta obsesión, que me quita el sue-e-ño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor

Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor


En el capítulo anterior la Yenifer se quedó con la responsabilidad de tomar la decisión más importante de su vida. El Maese Paulo Culeyo, generoso como sólo él, abrió para ella un abanico de posibilidades, abrió para ella un abanico de posibilidades para que transforme positivamente su vida. Es decir, de conseguir marido, con el cual pueda cumplir todas sus metas y lograr todos sus sueños…

—Bueno, Master, pos voy por su billete

—Órales. Nomás que de salida ponte en la rocola unas rolas del Emmanuel.

—¿Eh? ¿De quién?

—Oh, ch… del papá del Alexander Acha.

—Ah, sí. Un ruco que todavía está bien papacito y como pa suegro.

—Sira, ponte la de Todo se derrumbó, Si ese tiempo pudiera volver, El día que puedas y otras tres o cuatro.

—Chale. Esas canciones han de ser bien rucas, ¿verdad?

—Oh, ch… Tú ponlas y ya, mija. Bien que andan de rocabilis y de escatas varias viejas de tu edad que se sienten de mucha onda.

—Sí, master. Disculpe. Usted siempre tan lúcido.

—Pos órale, como vas.

Entonces la Yenifer puso esas rolas y se fue al cajero fue por el billete de los emolumentos.

Mientras escuchaba las primeras notas de las rolas requeridas, el Maese Culeyo degustó prolongados tragos de su exquisita cerveza [señor dueño de grupo cervecero o publicista anúnciese aquí]. Y cuando estaba esa rola que dice: “mira mis lágrimas como no cesan por ti..” se puso de pie y se aproximó por la retaguardia a Doña Mari, a punto de arrimamiento. Ella estaba (h)echando tortilla (de maíz) en esa modalidad de “a mano”, o sea, hecha con las manos, pero también con una maquinita, sobre el comal. Para su labor artesanal, Doña Mari reclinaba su tronco continuamente con movimientos interesantes de su pelvis. Aun cuando percibió aproximarse al Maese Culeyeo, elle no volteó a verlo, sino que, muy profesional, siguió ocupada en su trabajo culinario. Entonces el Maese Culeyo, con caballerosidad se dirigió así a la dama:

—¿Qué, doña? ¿Sabe qué?

—¿Qué quiere?

—¿Sabe qué es el boliche?

—Pos creo sí.

—¿Y alguna vez ha jugado?

—Pos creo no.

—Ah, pos entonces le voy a explicar, para que cuando tenga que jugar sepa cómo.


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es la señal de que estoy ya
enferma de amor

Hábilmente el Maese Culeyo tomó con la mano izquierda el borde inferior de la falda de Doña Mari y lo levantó hasta la altura de la cintura. Doña Mari, por alguna razón no explicada para esta telenovela, no traía calzón, de modo que, sin bien ella no es una reina, podía contemplarse que es poseedora (o se que tiene) un muy buen culo (o sea que para ser una reina hace falta más que tener buen culo). No obstante, Doña Mari siguió echando tortilla. Con delicadeza, pero también con firmeza el Maese Culeyo procedió a explicarle las artes del boliche y para ello le introdujo los de dulce de la mano derecha como un campeón hace con su bolo de la suerte.

—Sire, Doña. Ahí en el boliche hay unas madres redondas de color negro. Para agarrar una se le hace así… y para cargarla le hace así… y se la trae cargando así para que no se le rompan los dedos… y luego se tiene que aventar p or el piso… pero para eso tiene que agarrar vuelo y le hace así… pero el chiste es que vaya con efecto y se le hace así… si quiere que vaya para un lado, le hace el efecto para este lado así… y si quiere que vaya para el otro, le hace así…

Mientras tanto se oía esa rola de

aaaahhhh, si tu cuerpo, si tu risa, si ese tiempo pudiera volver, si tu cuerpo, si tu risa, los pudiera tener otra vez

Y como buen maestro don Paulo continuaba explicando la lección con los recursos didácticos digitales más avanzados. Y Doña Mari echaba y echaba tortilla.

—Sire, doña. Nomás que las bolas de boliche tienen tres hoyos, pero para que me entienda le voy a explicar nomás en este cómo es la onda de los efectos. Haga de cuenta que esto en un solo hoyo, se hace en la bola de boliche en los tres…

—¿Ah, sí? —fue lo único que respondió Doña Mari.

No te puedes ir, no debes volar, no dejes caeeer en mí, a la soledad…

El Maese siguió atendiendo a su vocación pedagógica cuando en plena l ección pasó por ahí Un Güey que Iba Pasando por Ahí, quien se detuvo a ver la acción. Ese güey, de inmediato se mordió el labio inferior, y con la sabiduría propia de un intelectual exclamó como si en ello se le fuese la vida:

—¡Mmmmmmhhhhhh!

Y luego ese Güey que Iba Pasando por Ahí se fue a hacer güey a otro lado con la ubicuidad que le caracteriza.


CORTE COMERCIAL






Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor
esta obsesión, que me quita el sue-e-eño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor
Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor


En camino al cajero, la Yenifer llegó a un crucero donde ningún coche le cedía el paso para atravesar, posiblemente por no ser una reina y posiblemente por estar debajo de un puente peatonal.

Frente a ella pasó velozmente un camión materialista cargado de ñeros.

—¡Te bajo la regla a chupetoneeees! —le gritó un ñero.

—¡Te lo mamoooo! —le gritó otro ñero.

—¡Te meto mi pitoteeeee! —le gritó un ñero más.

De inemdiato, la Yenifer respondió a los ñeros:

—¡Síííííí! ¡No se vayaaaaan, putoooooos!

Y luego puso la boca trompuda como si las mandara beso a esos ñeros.

La Yenifer cruzó como china en Beijing y siguió su camino hasta llegar al cajero. De cinco pinches cajeros, nada más servía uno y había un chingo de cola (de fila). Tal como aprendió en su clase de Administración del Tiempo Libre, aprovechó para mandar mensajitos con su celu y a jugar pendejaditas. Cuando llegó su turno solicitó “$4,000.00”, pero el cajero no se los concedio. Ella exclamó: “¡Chale!”. Intentó entonces con “$3,500.00” y… el resultado fue positivo. La pantalla le mostró un saldo de “$164.00”, por lo que exlcamó: “puta madre”, mientras los encabronados en la fila la veían con cara de “ya vete a chingar a tu madre”.

De regreso, la Yenifer iba en el camino muy pinche sacada de onda y encabronada. Al llegar a la cuadra de la fonda de Doña Mari, encontró que la calle estaba cerrada. Una pinche patrulla cerraba el paso a los coches y unos pinches polis impedían el paso de los peatones. Los automovilistas, sumamente encabronados, repetían incesantemente cinco tonos de mentada de madre con el adminículo sonoro de sus respectivos vehículos.

Entonces un poli, o sea El Poli, o sea, el galán de esta telenovela, le dijo a la Yenifer:

—No puede pasar, señorita…

Hasta entre los pliegues de la almohada
cada noche me viene a buscar

Esta obsesión, que no compre-e-endo
Me pone mal
estoy simplemente enferma de amor
esta obsesión, que me quita el sue-e-eño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor

Esta obsesión, que no compre-e-endo
me pone mal
estoy simplemente enferma de amor
esta obsesión, que me quita el sue-e-eño
es la señal de que estoy ya
enferma de amor











martes, 6 de enero de 2009

Si usted no es una reina. El trailer



"¡Sííí. No se vayan, putooooos!"
(La Yenifer).

"Es que están rajándose su madre" (El Poli).

"A ver, esplíquemiotra vez" (Doña Mari).

"Es que hay una crisis de valores" (Maese Paulo Culeyo).

"Mmmmmhhhh" (Un Güey que Iba Pasando por Ahí).



La exclusiva de

ODIO LOS BLOGS

que ha roto todos los records de chaquetas provocadas (en serio)...
grabada en locaciones netamente del over (o sea del overground)...
aclamada por la crítica (Revista TvTortas, et al)


SI USTED
NO ES
UNA REINA


La telenovela en que la protagonista ¡NO ES UNA REINA!
La telenovela que está prohibida a las reinas y que es sólo para las que no son reinas
La telenovela que usted siempre quiso mamarse


No se pierda a
Doña Mari (h)echando tortilla...
La Yenifer en medio de una campal...
El Poli cumpliendo con su deber...
El Maese Culeyo como un Maestro del Boliche...
Un mensaje positivo... de esperanza y amor...
de superación personal

Porque lo mero bueno aún está por llegar...
y esto ya se está poniendo chido...
la acción comienza...
¿triunfará al final el amor?


SI USTED NO ES UNA REINA

Capítulo 4


Y usted, damita, ¿quiere que se lo vuelvan a explicar?


P R Ó X I M A M E N T E


lunes, 29 de diciembre de 2008

Si usted no es una reina. Capítulo 3



ES INCREIBLEEEEEEE


Otra exclusiva de Odio los blogs

SI USTED
NO ES
UNA REINA

La telenovela iniciática que ha revolucionado el género de la telenovela
La telenovela que ha roto todos los récords de chaquetas provocadas
La telenovela que está prohibida a las reinas y que es sólo para las que no son reinas


ES INCREIBLEEEEEEE


En el capítulo anterior el Maese Culeyo le concedió a la Yenifer la gracia de que le diera tantito bilé mientras veía a una reina en la tele de la fonda de Doña Mari y...

CONTINÚA...

Si bien en la tele seguían viéndose los apetitosos encantos de P___ N________d [señor productor o dueño de televisora; anuncie aquí el nombre de la protagonista de su telenovela], el Maese Culeyo decidió dar por concluida la iniciación al overground de la Yenifer y le ordenó acabar con su bilé:

—Yastubo, mija. Ya se te acabó el veinte pa que no te me engolosines —dijo el Maese Culeyo.
Entonces la Yenifer se fue de reversa bajo la mesa en posición de seis puntos, mientras el maese Culeyo cubría su vara mágica con su mágico ropaje.

Con cara de estupefacción, como los místicos en éxtasis en la contemplación de dios, la Yenifer volvió a su asiento con la boca entreabierta. El Maese Culeyo volvíó a comulgar con el néctar de cebada [señor publicista o propietario de cervecería: anuncie aquí la marca de su producto] y exhaló otra vez energía del universo como [señor publicista o propietario de cervecería: anuncie aquí el lema de la marca de su producto]. Entonces dejó de ver la tele.

—Pues ya lo de mi lana, ¿no?. De una vez —solicitó atentamente el Maese Culeyo a la Yenifer.

—Maestro... ¿lo del bilé fue como un acto de inicación? Algo místico, ¿no? —preguntó la Yenifer.

—¿Eh? Ah... sí —respondió el Maese Culeyo—. Sira, de todos modos si lo cuentas, nadie te va a creer —dijo el Maese Culeyo.

—Sí, pos no... Oiga, pero de todos modos no me voy a lavar la boca en un mes para conservar la energía del bilé —dijo la Yenifer.

—¿Eh? Ah, pos como quieras. Pero orita ya chúpale a tu chela y ya no mames —explicó el Maese Culeyo.

—Sí, master. Lo que usted diga —y entonces la Yenifer le chupó un buen tragote a su chela.

La Yenifer volvió a llenar su vaso y el del Maese Culeyo. Entonces el Maese volvió al tema importante.

—Pos yai que quedar con lo de mi lana.

—Sí, master. Pos usted hágame un presupuesto y yo le doy un anticipó —dijo la Yenifer.

—Pos mira... sí tienes cuenta en el banco, ¿no? —inquirió el Mese Culeyo.

—Ah, sí —respondió muy segura la Yenifer—. Fíjese que yo trabajo en un despacho de contabilidad y estoy por terminar la carrera de Contabilidad en la mejor universidad del área Concacaf con excepción de 50 universidades en Estados Unidos y 20 en Canadá.

—Ay, sí. No mames —puntualizó el Maese Culeyo—. Entonces tienes tarjeta para cajero...

—Sí, pos sí —respondió la Yenifer.

—Sira. El cajero da cuatro varotes como límite. Esto te alcanza para estas posibilidades. Una, que te responda a tres preguntas claves. Sólo a tres. Si quieres respuesta a otra y hasta otras tres, te cuesta otros cuatro varos. La segunda posibilidad es una consultoría express. La tercera es un proyecto de reingeniería. Pero no puedo hacerte un proyecto de reingeniería si antes no pagaste la consultoría. La cuarta posibilidad es la revelación teórica de técnicas del overground. La quinta es un taller y práctica de campo para aplicación de técnicas. Pero no puedes tomar el taller si antes no has pagado por la revelación teórica del overground. ¿Entiendes?

—Aaaahhh.... pos está... cariñoso.

—Ai como veas. Si quieres te puedes regresar al underground a que te sigan pendejeando o con tus falsas amigas a que te viborién —dijo el Maese Culeyo.

—No, master. ¿Cómo cree? Discúlpeme. Yo se que las netas están con usted —dijo la Yenifer.
Entonces la Yenifer dijo "salud" y chocó su vaso floreado con el del Maese Culeyo en plan de congraciarse. Y le mamaron un buen trago en sus respectivos.

—Ta bueno, mi chava.... Ya sabes que conmigo se puede hablar al chile (y en ocasiones en el chile) Entonces, ¿qué opción decides? —preguntó el Maese Culeyo.

—Mmmm pos.... mmm... —respondió la Yennifer.

—Sira. En lo que vas al cajero y regresas, te lo piensas. Mientras aquí yo me entretengo midiéndole el aceite a Doña Mari con los de dulce —dijo el Maese Culeyo.

—Siempre tan sabio usted, master —dijo la Yenifer—. Oiga, ¿pero antes de que vaya no quiere que le acabé de dar bilé o le haga un mamey terminado? —preguntó la Yenifer.

—No mija. Es que yo practico el tantra occidental-overground —respondió el Maese Culeyo.

—¡Yyyyy! —exclamó la Yenifer— ¿y le puedo preguntar qué es eso sin que luego me lo descuente de las pregunas por pago?

—Sí, mi chava. No hay pex. El tantra occidental-overground es una práctica sexual holística que consiste en recibir o propiciar estimulos de excitación sin eyacular para conservar la energía de la líbido para descargarla sobre o en las reinas, sobre sus atributos y o en su linda feis, por ejemplo. ¿Entiendes? —preguntó el Maese Culeyo.

—Aaahh. Mmm. Pïnches reinas. Las odio, a las culeras —respondió la Yenifer.

—Tienes toda la razón y todo el derecho porque con tus varitos me voy a financiar acciones de ese tipo. Pero pos la neta yo te voy a hacer el paro para que te cases chido —explicó el Maese Culeyo.

—Gracias, master. Oiga... ¿me puede convidar un pegue de su bebida mágica antes de ir al cajero? —preguntó la Yenifer.

—Órale. Ando de buenas, mi chava. Y hasta mestás cayendo bien —dijo el Maese Culeyo.

Entonces el Maese Culeyo destapó su botella de agua marca [señor publicista o dueño de aguadora: anuncie aquí la marca de su producto], que en realidad contenía [señor publicista o dueño de licorería: anuncie aquí la marca de su pomo]

—Aaaaay, ca-brón —exclamó la Yennifer en cuanto pasó el trago—. Gracias, Master.

—Órales, pos lánzate por mi billete mientras le hago la verificación vehi-cular por el escape a Doña Mari y le reviso el mofle —dijo el Maese Culeyo.



Esta telenovela...

CONTINUARÁ

¿Qué opción elegirá la Yenifer?

¿Con quién se casará la Yenifer?

¿Que secretos del overground revelará el Maese Culeyo?

¿Cómo le medirá el aceite a Doña Mari?

¿A qué hora irá a aparecer Un Güey que Iba Pasando por Ahí haciéndose güey?

¿Qué tranza con El Poli?


SI USTED NO ES UNA REINA
la telenovela en que la protagonista
no es una reina

Sólo en

ODIO LOS BLOGS

una producción del Movimiento Postneoestructuralista
con la producción ejecutiva y dirección de Zektor 01



Esta telenovela recibió la clasificación "A" de acuerdo con la reglamentación en la materia en la República Pop Hedonista. Apta para mayores de seis años de edad o menores acompañados de un adulto.

Esta telenovela es ampliamente recomendada por el Movimiento Feminista Postneoestructuralista porque se realiza con enfoque y perspectiva de género.

La producción no se hace responsable por daños a la salud ocurridos en el público durante las autoerotizaciones que se realicen con motivo de esta telenovela.


lunes, 22 de diciembre de 2008

Si usted no es una reina. Capitulo 2



En el capítulo anterior la Yenifer tomó una de esas decisiones de las que son cabronas en la vida: tenía que casarse a huevo antes de un año, sin embarcar a un pendejo y... ella no es una reina. Hay muchas opciones para conseguir ese fin: sólo sabe que la de embarazarse no le garantiza el éxito y... ha querido pasarse de cabrona: ir al centro (sin albur) del overground, a aprender los secretos más evidentes de el mismísimo... Maese Paulo Culeyo. Entonces la Yenifer queda apendejadísisma cuando escucha del maese Paulo Culeyo una de las máximas de la filosofía insider: "Para andar en el agua, hay que ser lobo de mar".


Y este capítulo dice así:

—Oh, master. ¡Qué chingón es usted! ¡Está muy cabrón eso que me dijo! —dijo la Yenifer.

—Chale —dijo el Maese Culeyo.

—Y... esteeee... pos la neta no entendí qué quiere decir eso tan chingón que me dijo —dijo la Yenifer.

—Chale —dijo el Maese Culeyo.

—Esteeee... ¿sí me lo explica? —dijo la Yenifer.

—Mta ma... Sira, te lo voy a explicar con una parábola: había una vez una chava que tuvo un sueño. En el sueño ella era princesa, entonces llegó un maese que le dijo: "sira, no te hagas pendeja, porque a mí no me haces pendejo. Tú no eres princesa, entonces nunca va a ser una reina". La princesa, agradecida, le dijo: "oh, master, ¿cómo te puedo pagar por revelarme esta verdad?". Y el maese le contestó: "pos no te hagas pendeja, y págame con una lana". Y entonces la princesa le pagó con una lana. Y luego la chava se despertó. ¿Entendiste? —dijo el Maese Culeyo.

—Ah... pos creo que sí —dijo la Yenifer.

—O sea, chingá... —dijo el Maese Culeyo.

—Pos que yo no soy una reina —dijo la Yenifer.

—Eso ya lo sabemos. ¿Qué más? —dijo el Maese Culeyo.

—Pos esteeee... —dijo la Yenifer.

—Pos no te hagas pendeja —dijo el Maese Culeyo.

—Ah... esteeee... —dijo la Yenifer.

—Pos que te cuesta una lana lo de mi sabiduría—dijo el Maese Culeyo.

—¿Eehh? ¿ah? O sea, esteee... —dijo la Yenifer.

—A huevo. Pos sí yo no vivo de las regalías de mis best seller. Todo se lo chingan los editores y los piratas. Ni de los pinches programas dizque sociales del gobierno —dijo el Maese Culeyo.

—Pos.... pos sí, master. Nomás dígame de a pomo... —dijo la Yenifer.

El maese le había hablado al chile (sin albur, porque no se puede por lo del género y esas cosas).

—Sira, mi chava. Te lanzas al cajero, y tráete todo lo que te dé —dijo el Maese Culeyo.

—Ah... esteee... —dijo la Yenifer.

—¿Sí o no, chingá? ¿Te quieres superar o no? —dijo el Maese Culeyo.

—No, pos sí —o sea que sí, dijo la Yenifer—. Yo sé que lo bueno cuesta y que lo que yo quiero pos me tiene que costar.

—A huevo —dijo el Maese Culeyo.

—Pero antes de que vayas, vas a conocer tantito de la sabiduría mileñaria, pa que veas que soy buena onda contigo y te vayas muy motivada —dijo el Maese Culeyo.

—Oh, master. ¿Realmente es tan antigua? —dijo la Yenifer.

—No, pend... Es mileñaria porque es de mi-leño, no porque tenga mil años. Por eso no dije "milenaria", ¿eh? —dijo el Maese Culeyo.

—Ah. Pos sí, master. Lo que ústé diga. Aprendo mucho de usted —dijo la Yenifer.

—Lo primero primero es que tienes que hacer un buche con el brebaje mágico que llevo en esta botella mágica de agua —dijo el maese culeyo mientras destapaba de nuevo su botella de agua ____ [señor publicista o empresario: anuncie aquí su marca de agua embotellada]— que en realidad contenía _____ [señor publicista o empresario: anuncie aquí la marca de su bebida embriagante] —dijo el Maese Culeyo.

El Maese le dio la botella destapada a la Yenifer para que le diera el pegue. La Yenifer así lo hizo, pero no pudo evitar hacer gestos como de "a ca-brón".

—Ai aguántalo tantito. Haz unos buches —dijo el Maese Culeyo.

Y así lo hizo la Yenifer, mientras se le dilataban la pupilas y los cachetes se le chapeaban.

—Ora pásatelo —dijo el maese Culeyo.

Así lo hizo la Yenifer y exhaló como si dejara fluir la energía del universo.

—Ora dale un trago a tu chela, pa que se te quite lo fuerte del alcohol —dijo el Maese Culeyo.

Y así lo hizo la Yenifer.

—Fue como un rito de iniciación. ¿Verdad, master? —dijo la Yenifer.

—Pos haz de cuenta que sí, mi chava. Es por sí tienes caries o alguna infección en la boca —dijo el Maese Culeyo.

—Ah —dijo la Yenifer.

—Ora sí. Te metes abajo de la mesa y le vas a dar un bilé. Puro bilé, nomás —dijo el Maese Culeyo.

—Oh, qué honor, master —dijo la Yenifer.

—La neta sí. Lo que pasa es que orita está la Pa___ Na____d [señor productor de telenovela o dueño de cadena televisora: anuncie aquí a la estrella de su telenovela] en la tele y quiero aprovechar tantito para una estimulación. Y ps en vez de una autoerotización, pues te doy chance de compartir tantito contigo.Pero está prohibido que toques mis huevos, ¿eh? —dijo el Maese Culeyo.

—Sí, master. Gracias —dijo la Yenifer.

—Pos órale —dijo el Maese Culeyo.

Entonces la Yenifer se metió bajo la mesa y el mantel de plástico floreado cubría la acción de modo que sólo se veían sus mugrosos Converse, mientras el Maese desabrochaba su mágico pantalón y descubría del calzón el glande de su vara mágica.

—Sin tocarlo con las manos, mija. Puro bilé —dijo el Maese Culeyo.

Mientras le daban bilé, el Maese Culeyo dio un prolongado trago a su cerveza [señor publicista o dueño de cervecería. anuncie aquí la marca de su cerveza] sin perder de vista la televisión, es decir, a la reina que aparecía en ella. Y luego exhaló fuerte para dejar fluir la energía del universo...

ESTA TELENOVELA...

CONTINUARÁ

Si usted no es una reina
la única telenovela en que la protagonista no es una reina


lunes, 15 de diciembre de 2008

Si usted no es una reina. Capítulo I


Advertencia:


Como todos y todas sabemos, si usted está leyendo esto, lo más probable es que usted no sea un reina. Puede ser que lo sea, pero es poco probable. Estadísticamente sabemos, basados en una investigación del Instituto Tecnológico de Mamachusets, campus Qapa, que al menos el 50 por ciento de lectores de blogs son del género machín. Sabemos también que el 97.5 por ciento de las reinas no pierden su tiempo en leer blogs, sino que ese tiempo lo ocuparían en las siguientes actividades: tener relaciones sexuales, las relativas a la conservación o incremento de su belleza, asistencia y permanencia a antros y otros lugares nice, hablar por teléfono, hojear revistas sobre moda y tener relaciones sexuales. En el poco probable caso de que usted sea una reina y esté leyendo esto: ¡deje de hacerlo!, que esto va dirigido sólo a las damas que no son reinas. Y cambie de psicoterapeuta o de pastas, que algo no está funcionando bien con usted. Si es una reina, no sea abusiva y no ande leyendo lo que no le toca (pero mande fotos). Los caballeros son bienvenidos a leer esta serie, pero queden advertidos que el target, el público meta, son las damas que no son reinas. Es como ponerse a ver la telenovela. Tras esta advertencia...

¡En exclusiva! Odio los blogs presenta el primero de una serie de documentos que han llegado para detonar una nueva revolución sexual, cultural, política, feminista y de las telenovelas. ¡Es increíble!, pero... Por fin: los grandes secretos de Weltanschaung machina revelados a las damitas. Los grandes trucos para enganchar a un machín, desde la versión machina, no de las revistas pendejas, expuestos como nunca antes se había hecho. Y de hecho, no se había hecho. Estos son los relatos de la sabiduría del maese Paulo Culeyo, maese de culto de la escena overground, gurú de la cultura chilosexual, frontman de la filosofía insider y machín de la literatura pt, pt, pt... postenoestructuralista.

Dice así:

La Yenifer cumplió 25 años. Aunque cogió dos veces de a parador, rapidines, pero dos, con el mismo ruco gordo casado, en el baño de hombres del antro donde celebró su cumpleaños en estado de ebriedad, se sentía insatisfecha, desasosegada, apesadumbrada , con cruda moral por haber vomitado en el antro y todas esas cosas porque... no se había casado. Le preocupaba que si algún día se casaría. Sabía que si llegaba sin casarse a los 34 años podría dejarse embarazar de algún hombre gordo casado en el baño de un antro o echándose un oficinero en algún lugar donde trabajase, pero... en ese momento lo que ella quería era casarse y no embarazarse.

Estaba chava y medio pendeja, pero a esas altura de su vida ya había comprendido un hecho fundamental, radical, definitivo, inexorable... muy cabrón: que ella no era una reina. ¿Cómo podría casarse, entonces, si ella no era una reina? Tendría que hallar una estrategia exitosa que le permitiera cumplir su meta: casarse antes de los 26. "Este año me caso", se dijo a sí misma, luego se lo dijo a sus amigas y luego se convenció a sí misma. Había aprendido una lección, propia de su época y generación, que embarazarse no le garantizaba boda. "Pinches golfas", decía de sus amigas que fracasaron en su intento de casarse y en vez de eso quedaron en condición de madres solteras por haber fracasado con el anticuado plan del embarque. Por cierto, a los 19 ya había tenido que ir al mercado de Sonora a comprarse la hieba para sus tes porque todavía no inventaban que el sector salud regalara las pildoras del día siguiente de coger sin zacate, según decía su dizque novio casado. El caso es que si el plan del embarque ya no era útlil, ¿qué otro?, ¿cómo podría cumplir con su objetivo?

Entonces tuvo un sueño, que encontraría al Maese Paulo Culeyo. Cuando despertó, se dijo padentro de sí misma: "Tengo que encontrar al Maese Culeyo. Aunque digan que es una leyenda urbana. Lo hallaré y me casaré antes de cumplir 26. A huevo". Entonces la Yenifer Durante semanas buscó en todos los lugares de la escena underground. Y sólo halló puro pinche payaso mamón. "¿Alguien conoce al Maese Paulo Culeyo?". Y sólo halló esta respuesta: "guei, o sea, qué pedo, guei, o sea, shale güei". Tras gastar en covers y pasar experiencias discriminatorias por no ser una reina, la yenifer se bajoneó mucho. Quedaba cada vez menos tiempo y no había ni pista para hallar al Maese Culeyo. Agachó la vista sobre un mocoso que le ofrecía chicles y éste le dijo: "Está en el overground. Busca en el overground." No le compró nada y volvió a su casa. Al otro día fue a la Fonda de Doña Mari, ahí mismo, en su propia coloña. Cuando entró, lo supo, en la mirada de sus ojos enrojecidos hizo "click"; en su aire machín como de comercial de Stephano o Yale halló la seguridad que sólo un hombre de verdad puede transmitir, inspirar, arrimar. "Es Él. Lo sé". En efecto, encontró al Maese Culeyo en la Fonda de Doña Mari, cuando consumía su tercera caguama después de una comida corrida de cerdo en chile pasilla (sin albur).

—Master Paulo: Soy Yenifer. Mucho gusto —dijo la Yenifer extendiendo la mano—. Lo he buscado por todos los lugares de la escena obergraun hasta que lo encontré.

—Órales, mi chava. Nomás que no me buscaste en todos. Te han de haber faltado varios o muchos. Pero pus cámara. Siéntate, mi chava —dijo el master Culeyo, mientras tomaba la manilla de la damita.

—Master: he venido a buscarlo para pedirle consejo, para lo de su sabiduría —dijo la Yenifer.

—A huevo. Ya sabía yo que iba a ser eso —dijo el maese Culeyo.

—Sí, master. Dame chance. En buena onda —dijo la Yenifer.

—Pídeme otra caguamita pa inspirarme, ¿no? —dijo el maese Culeyo.

—Las que quiera, master. Usté pida —dijo la Yenifer.

El maese destapó una botellita de agua Electropura, medio llena, medio vacía. Y le dio un buen pegue sin hacer caras, pero exhalando fuerte después de pasar el trago. A la Yenifer le llegó un leve hornazo que olía más a tequila que a caguama. Y dijo:

—Órale.

—Doña, écheme otra —dijo el maese Culeyo mientras señalaba Victoria con capacidad de 27 por ciento más.

Al recibirla, pidió dos vasos, como todo un caballero. Los tomó y le dijo a la damita mientras le servía:

—Aprende, mi chava: para andar en el agua, hay que ser lobo de mar.

ESTA TELENOVELA
CONTINUARÁ...
(y que nadie vaya querer chingar por las faltas de ortografía)


lunes, 8 de diciembre de 2008

Si usted no es una reina. El promocional


E S I N C R E I B L E E E E

Del autor de los best sellers mundiales...

¿Por qué las cabronas aman a los pendejos?
Los arcanos del chaquetista
Los cuentos del Decamarón
Las cabronas son de Venus, las pendejas también
Hija rica, padre rico
y
Yo quiero ser pendejo, apá
entre otros...

del cineasta de culto creador de la nueva ola de sexicomedia,
con películas como...

Bacacho 70
Y tu Mamá Éte
El Imperio de los Pujidos
y el documental
30 Días de Peda y Calentamiento Global

creador del Pasito Camaronense y el Baile del Arrimón

MAESE PAULO CULEYO
la primera telenovela iniciática

Si usted
no es
una reina

que en una semana ha roto todos los records de chaquetas

UNA EXCLUSIVA DE ODIO LOS BLOGS
con
EL MAESE PAULO CULEYO
en el papel de El Maese Paulo Culeyo
el debut en telenovela de
Yenifer García
como
La Yenifer

presentación estelar de la primera actriz performacera, poeta,
artista multidisciplinaria y lideresa del Colectivo Feminista
Postneoetructuralista
Lala Pornochas
quien actúa sin calzones en el papel de Doña Mari
egresado del Centro de Cabronización Actoral Postneoestructuralista
Espergencio Zacarías (así se llama)
en el papel de
El Poli

y el actor cómico irónico
Charly Masticáis
en el papel de
Un Güey que Iba Pasando por Ahí
-

Productor Ejecutivo
Zektor 01

Si usted no es una reina
la telenovela prohibida a las reinas, que es sólo para las que no son
reinas

La crítica comenta:
"sí, es la neta" (revista TvTortas)
"mantuvo mi pirrín excitado de principio a fin" (El Mike, de
Masturbadores Compulsivos Anónimos)
"es políticamente correcta y está muy bien actuada" (Colectivo
Feminista Postneoestructuralista)
"tiene mi bendición" (Monseñor Corruptio Ahumada)
"orienta a las jóvenes" (Legionarios Cristinos, Orden de Predicadores)
"más que una telenovela, es una netanovela" (Renecio Mázquez,
filósofo e intelectual)

Si usted no es una reina
la telenovela prohibida a las reinas, que es sólo para las que no son
reinas

con los más cabrones secretos de lo más superficial y evidente del
overground
revelados por el Maese Paulo Culeyo

Si usted no es una reina
la telenovela prohibida a las reinas, que es sólo para las que no son
reinas

SÓLO EN
ODIO LOS BLOGS

Y usted, damita, ¿domina el backdoor?

Nota: Odio los blogs no se hace responsable por los daños. lesiones o
cualquier otro inconveniente ocurrido durante la autoerotización o a
consecuencia de ella entre su público