domingo, 15 de junio de 2014

Día 4



Me sorprende que en las redes sociales pareciera que el Mundial no existe. Nadie habla de fútbol, de robos arbitrales, de locuras como que México le ganará a Brasil, del debut de Argentina contra el posible caballo negro de la competencia; no, todos mis contactos se han dedicado a subir fotografías en colores opacos, donde aparecen ellos mismos de niños en los brazos de jóvenes de mediana edad, cuyos titulares versan en promedio con citas de este estilo: “Felicidades, eres el mejor papá del mundo”.

En mi familia nunca se celebró el Día del Padre, incluso cuando papá vivía. Es una celebración por demás confusa, no como el Día de la Madre o el Día del Carpintero o el Día del Cerrajero, que tienen en el calendario una fecha con dígitos esculpidos en piedra. Qué locura es esa de celebrar a los papás el tercer domingo del mes de junio. ¿Quién podría acordarse?

Al parecer todos, menos en mi familia. Cuando por obra de algún poderoso milagro lo recordaba, al felicitar a papá y darle un beso en la mejilla, podía sentir su incomodidad. Era como darle una descarga eléctrica en los huevos, que le hacía darse cuenta de golpe y porrazo que ya no era un adolescente con una vida por delante, sino un señor con tres hijos y una empresa agujereada navegando en los mares infestados de tiburones.     

Mentiría si digo que la muerte de papá no me atormenta. Es una marcación personal que me sigue hasta en los pensamientos más triviales, como por ejemplo, al abrir el Facebook, sí o sí tengo que plantearme un universo de interrogantes: ¿papá se hubiera animado a abrir una cuenta como todos sus amigos que aún viven? ¿Qué tipo de publicaciones haría en su muro? ¿Se deschavetaría al igual que mamá cada que sube fotos de su nieto al ponerse a escribir como si el bebé fuera quien redacta los estatus?


A quién quiero engañar, lo que más me aterra de la era digital es saber si a papá lo hubieran etiquetado en una fotografía donde aparece un niño que no soy yo, ni mi hermano, ni mi hermana, con el infalible encabezado de “Felicidades, eres el mejor papá del mundo”.

sábado, 14 de junio de 2014

Día 3


Antes de entrar en materia, cuatro cosas llamaron poderosamente mi atención el día de ayer, que por cuestiones de tiempo no pude mencionar.



Uno. De lo único que se habla es de los robos arbitrales que han ocurrido en Brasil, específicamente de los dos goles que le anularon a Giovanni Dos Santos por encontrarse en supuestos fuera de lugar. Las más indignadas son las mujeres. Las reto a que me expliquen la regla del fuera de lugar.



Dos. Al fondo a la derecha, el rostro de David Faitelson lo dice todo. ¿Acaso podrá existir un peor comediante en la televisión mexicana?

Por supuesto. Televisa todo lo puede.



Tres. Hugo Sánchez, el futbolista más vanidoso que ha existido jamás (Cristiano es un aprendiz a su lado), en un intento desesperado para ocultar su calvicie, se ha dejado un flequillo de señora que lo ha convertido en ni más ni menos que en Carmencita Salinas.



Cuatro. Mi hermana Bicho sigue goleándome en la carrera sin cuartel de ver quién logra primero la fama.



Mientras ella se convierte en la imagen y vocera oficial de empresas y productos nacionales, yo me limito a escribir textos e ideas para anuncios como las chuletas de cerdo Kokín.



Entrando en materia, el día comenzó con una nueva sorpresa. Ignoraba que la Selección mexicana jugaba con camiseta celeste. Costa Rica, sí, Costa Rica le gana contundentemente al poderoso Uruguay como si se tratara de un partido de clasificación de la CONCACAF contra México.

De inmediato el 100% de los especialistas deportivos y villamelones inundaron las redes sociales con comentarios de alabanzas y felicitaciones hacia los ticos. Incluso ESPN realizó un enlace vía satélite para conmovernos mostrando la euforia del pueblo costarricense, sin embargo, esto fue lo único que apareció en pantalla, es decir, las oficinas desvencijadas del periódico El Sur de Campeche.  



Puesta la mesa para las locuras, tomen nota, desde hoy sábado 14 de junio, me aventura a pronosticar una chifladura para el partido del martes entre México contra Brasil.  



Mientras tanto, los politólogos e intelectuales de México aseguran que la euforia que crea el Mundial es un efectivo distractor de los poderes fácticos para robarnos el petróleo y vendérselo a los extranjeros.

Quienes estén de acuerdo con ellos, los reto a cambiar el canal donde transmiten el Italia contra Inglaterra para a sintonizar el trepidante canal del Congreso y sacar de una vez por todas al país del subdesarrollo.  



Ya me lo imaginaba. Si lo mexicanos de a pie tuviéramos la mentalidad y la vergüenza de la Selección italiana, seguro sacamos al país del inframundo al que estamos condenados. Los jugadores de Italia son Esparta. No ves a uno sólo holgazaneando en el campo. Todos corren hasta el último aliento. Siempre comprometidos a echarle una mano al compañero que ya tiene la lengua de fuera. Barriendo. Pateando. Mordiendo si es necesario.



-¡¿Ese es Balotelli?! –Fiera interrumpe mi oda mental hacia los italianos.

-Sí, ¿por qué?

-Pensé que era un culo, como todos hablan tanto de él, nunca me figuré que fuera ese negro.  

-…

-Ay, mira qué bonito celebran el gol, el número ocho tiene unas nalgas preciosas.


viernes, 13 de junio de 2014

Día 2



Mundial tras Mundial los reportajes que realizan las televisoras sobre los aficionados mexicanos siempre son los mismos.

-Hola vieja, hoy no llego a cenar, estoy en Brasil –dice un borracho con la máscara de Blue Demon, abrazado de sus amigotes también alcoholizados.

-Hipotequé la casa para poder venir a ver el Mundial –comparte otra exclusiva un teporocho con sombrero para infarto de su mujer que lo mira desde la televisión.

-¡Viva México, cabrones! –gritan otros infelices que renunciaron a sus trabajos para poder viajar dos semanas al Mundial.

Los especialistas invariablemente se conmueven y dicen que ojalá la Selección mexicana estuviera a la altura de su afición.

¿Y qué hay de quienes nos quedamos en casa? ¿Acaso no somos unos inconscientes también?  El partido de México contra Camerún se jugaba a las 11 a.m. No tienen por qué saberlo pero me gano la vida en una agencia de publicidad haciendo lo mismo que hacen los merolicos deportivos de Televisa: hago creer a las personas que soy un crack de la publicidad y, que gracias a mi creatividad, sus empresas van a triplicar sus ventas.   

-El cliente quiere junta el viernes a las once de la mañana –me dijo la ejecutiva de cuentas hace un par de días.

-A esa hora es el partido de México –respondí con la cara impregnada de terror.

-Pues a esa hora quiere que le presentemos unas estrategias de ventas –responde la ejecutiva sin un ápice de misericordia.

-Cancela la cita –suplico.

-Imposible –responde la ejecutiva.

-Dile al director que renuncio –digo en un arrebato de locura.

Por fortuna al director de la agencia no le gusta el fútbol. Se sacrifica en nombre de su agencia y, el resto de sus empleados nos reunimos para ver el partido de México, aunque lo más probable es que el lunes al llegar a la oficina confirme mis sospechas: que soy un hombre desempleado.



-Mira cómo saliste en la foto –me muestran la imagen en un celular.

Sí, soy yo el subnormal que en su alcoholizada cabeza creyó que sería gracioso gritar “gol de Camerún” al momento de hacer la selfie de la agencia.  


Contemplo de nuevo la imagen. No puedo evitar deprimirme. Poco me importa ver el juegazo entre Holanda y España. Soy un viejo patético y calvo. Parece que fue ayer el Mundial de Alemania 2006 cuando era un joven rebosante de sueños y pelo que enloquecía a las jovencitas que erróneamente creían que era muy sexy besar a un escritor.


jueves, 12 de junio de 2014

Día 1




Las inauguraciones de los Mundiales sólo interesan a las mujeres, ningún hombre que se dé a respetar quemaría un cartucho reportándose enfermo en el trabajo para ver a personas disfrazadas de espárragos haciendo Tai Chi, semillas exóticas rebotando en trampolines elásticos y cascaras de ajo danzando sobre el terreno de juego.  

Sin excepción, todos los países anfitriones cometen el mismo error: querer mostrar al mundo su cultura e historia en 15 minutos, cuando lo único que tienen que hacer es poner un carro alegórico lleno de mulatas semidesnudas o modelos de Victoria´s Secret.  

Si acaso, las únicas inauguraciones que “valen la pena” son las de las Olimpiadas, aunque en realidad siempre sean más interminables y aburridas que los festivales infantiles de escuelas privadas.

De haber asistido al estadio de Brasil, estoy seguro que me hubiera comportado como mi papá el día que se aventuró a ir a una discoteca en el spring break de Cancún, cuando tuvieron que sacarlo con lujo de violencia de La Boom por ponerse a aventar hielazos a las pantallas porque en vez de programar videos de mujeres en bikini pusieron un maratón de caricaturas de Bugs Bunny.

Sin temor a equivocarme, lo más rescatable de la inauguración de la Copa del Mundo Brasil 2014 ocurrió al minuto con 27 segundos cuando una legumbre perdió el paso y rodó por el suelo.


El desliz de la legumbre parecía ser un presagio de lo que ocurriría en la cancha minutos después. Sin embargo, para alivio (y con la ayuda) de la FIFA, todo quedó en un susto. La legumbre sólo resultó ser la sobrina de Marcelo.

Brasil jugó horrible y ganó como siempre, confirmando mis cada vez más fundamentadas sospechas de que las historias del Brasil de 1970 y 1982 son mera mitología que de niños nos contaban nuestros padres y abuelos para engancharnos al fútbol en vez de inclinarnos por el ballet.  

Por su parte, no todo está perdido para Croacia, la vitrina que ofrece jugar en una inauguración le abre la puerta al director técnico Niko Kovač para que los visores de las casas productoras de Hollywood le contraten para encarnar al villano balcánico en la nueva cinta de James Bond.  


martes, 20 de mayo de 2014

Subasta Mundialista



Ante la inminente catástrofe del equipo mexicano en Brasil, nuestros amigos de Team Soccer´s México encontraron la solución perfecta para disfrutar el Mundial.


Si deseas pasar un verano feliz, únete a una buena causa y adquiere esta pieza única de colección pujando por ella. La mecánica es simple: quien ofrezca más por la camisa se la lleva*. A las 11 de la noche del día de hoy cierra la subasta.

Pildorita y Team Soccer´s México donarán el dinero a una causa noble. Si tienes un mendigo favorito, aceptamos sugerencias.


*Puedes pujar por la camisa en los comentarios de este blog o vía Facebook o Twitter.


Actualización: 

Y la ganadora de la subasta fue:


martes, 13 de mayo de 2014

El copy que nunca fue




¿Te acuerdas de esta campaña de Tecate?





Por supuesto que no. Es una campaña perfectamente olvidable, a diferencia de la campaña pasada que causó gran indignación entre las mujeres por ponerlas como unos pedazos de carne.  





Quizá ese fue el motivo por el cual Tecate dejó de decir las cosas horribles como son. Cosas como las que diría nuestro querido amigo Conde.