viernes, 20 de junio de 2014

Día 9



Estoy condenado a mirar los milagros en diferido. Esta semana los planetas se alinearon macabramente para que todas mis juntas de trabajo fueran a las 11 de la mañana. Costa Rica lo volvió a hacer: primero Uruguay y ahora Italia. Pero lo más sorprendente es que también eliminó a Inglaterra, y sin tener que salir al campo a jugar contra ellos. Que alegría imaginar que en el otro lado del charco, en una isla gris, millones de rostros arrogantes languidecieron frente a los televisores empotrados en las paredes de los pubs.  

Ahora, a menos que ocurra una desgracia (si es que puede calificarse como desgracia terminar segundos), Costa Rica finalizará líder del grupo D para enfrentar a Japón, Grecia o Costa de Marfil, donde, quién se lo hubiera imaginado, saltará al campo como favorito para calificarse a cuartos de final.

Por su parte, Uruguay e Italia adelantan los octavos de final para chocar en un duelo donde sólo uno saldrá vivo. Si tuviera un millón de dólares, sin dudarlo, lo apostaría en favor de los charrúas. Italia sabe que tiene un paracaídas de repuesto que se llama empate, y precisamente eso los hará despeñarse al vacío como una roca.   


  
Francia tampoco cree en nadie. Luce como una aplanadora. Por ello, los especialistas no han dudado en volverse locos y candidatearla como favorita para ganar el Mundial. Pobres ilusos. Desde ahora mismo me aventuro a pronosticar que mi caballo negro llamado Bosnia y Herzegovina los echará en octavos.


  
Por lo general, en la oficina los viernes de 5 a 7 los invertimos para tomar cerveza y fingir que trabajamos. Era un hombre libre para ver el Ecuador contra Honduras, pero preferí ponerme a trabajar para que las horas pasaran más rápido y poder llegar a casa a descansar.


  
En el mundo sólo existe una organización igual de poderosa, corrupta, deshonesta y doble moralista que el Vaticano. La FIFA le ha advertido a la Federación Mexicana de Futbol (otros santos) que de no meter en cintura a sus aficionados, los multará por andar gritando “puto” cada que el portero rival cobre un saque de meta.

-¿Escuché bien o fue una falla en el audio? –pregunta un señor aceitunado recostado en el camastro de un hotel 5 estrella en Copacabana.

-Ahora le subo el volumen al televisor, señor –dice el mayordomo.

-No puedo creerlo, no se trata de una falla en el audio –se levanta del camastro el señor aceitunado.

-Así parece, señor.

-Rápido, hay que tomar cartas en el asunto.

-¿De cuánto será la multa esta vez, señor?

-De 20 mil euros.

-Listo, enviada la sanción –dice el mayordomo pulsando la pantalla de un smarthphone.

-Dime una cosa, Alfred –el hombre aceitunado se acomoda las gafas de sol mientras pone mirada dubitativa-, tú que además de ser negro, eres puto, ¿te ofende que esa bola de indios grite “puto” en los estadios?


Me parece estupendo que la FIFA quiera cortar de tajo los brotes homofóbicos en los estadios de fútbol, en especial luego de que fueron ellos lo que otorgaran las sedes mundialista del 2018 y 2022 a naciones como Rusia y Catar, donde los hombres son libres de gritar a los cuatro vientos que son putos sin que los asesinen y persiga su propio gobierno.  


P.D. Mi último pronóstico del día: conociendo la idiosincrasia del mexicano, para el próximo partido, además de gritar más fuerte y de sostener en el aire por más tiempo la vocal “u”, replicaremos el “puto” cada que se cobre un saque de banda, tiro libre, tiro de esquina, falta, y si es necesario, también le gritaremos “puto” a Memo Ochoa cuando termine de leer su cuento de hadas y se coma dos pepinos de los croatas.     

jueves, 19 de junio de 2014

Día 8



El trabajo además de consumir mi vida, me impide ver al que a todas luces será el caballo negro del Mundial. Colombia es el único país que caminando bailando ya obtuvo 6 puntos.


  
Uruguay recobró la memoria. Sus jugadores recordaron los cuentos de cuna que les contaron sus abuelos: a Brasil sólo se viaja para regresar con la copa a casa.

Está probado que los individuos que viven en el microscópico país de Sudamérica nacieron para protagonizar batallas épicas cada 4 años. Luis Suárez se robó todos los reflectores, y con justa razón, sin embargo, jamás hubiera marcado el segundo gol si no fuera por la locura de Álvaro Pereira, quien cayó noqueado al recibir una patada en la cabeza para espanto de todos sus compañeros, y luego desobedecer la orden del doctor que desesperado indicó a la banca que sustituyeran al jugador que con los ojos en blanco y caminando como un borracho ingresó de nuevo al campo para dejar en claro que su vida vale tres puntos, tres puntos que serán recordados por sus hijos, nietos, tataranietos y hasta el final de los tiempos.   



Si alguna vez México pretende ganar un Mundial, por favor, contraten a este señor. Por enésima vez comprobamos de qué tamaño los tienen los uruguayos.



miércoles, 18 de junio de 2014

Día 7




No dejan de sorprenderme los especialistas de fútbol al seguir creyendo Mundial tras Mundial que la alineación titular del equipo australiano está conformada por canguros, puercoespines, koalas, wombats, dingos, ornitorrincos y eucaliptos.

En una muestra ejemplar de autosuperación, desde el 2006, Australia renunció a la Confederación de Fútbol de Oceanía para emigrar a la Confederación Asiática de Fútbol, y así evitar jugar contra poderosas selecciones como la de los demonios de Tasmania. Los resultados además de sorprendentes fueron inmediatos.

En Alemania 2006 vencieron 3 a 1 a Japón, perdieron 2 a 0 frente a Brasil y empataron a 2 contra Croacia, calificando segundos de su sector con 4 puntos, para finalizar dignamente la competencia en octavos de final al caer por la mínima diferencia contra Italia, quien resultó ser campeón del mundo. Luego, en Sudáfrica 2010 apenas quedaron fuera de los octavos de final tan sólo por la diferencia de goles, ya que arrancaron siendo vapuleados 4 por 0 contra los alemanes, después empataron a uno frente a la poderosa Ghana y finalizaron dando la campanada de la competencia al marginar de la siguiente ronda a Serbia (que venía de ganarle a los alemanes) al derrotarlos 2 a 1.  

Ahora, pregúntenle a los holandeses qué partido fue más complicado para ellos, frente al campeón del mundo o contra “la selección más débil de Brasil 2014”.



No hay mucho qué decir de España, salvo que si Hugh Jackman y Nicole Kidman hubieran jugado en defensa, Kylie Minogue de falso 9 y NickVujicic en la portería, ahora mismos no serían el peor equipo del Mundial.


  
Guarden la calculadora y saquen las veladoras para la Virgen de Guadalupe, Croacia trae un equipazo, se van a necesitar dos Ochoas bajo los tres palos si queremos rescatar un empate y calificar por sexto Mundial consecutivo a octavos de final.


Disculpen mi fatalismo, ayer les dije que vengo de tiempos oscuros.  

martes, 17 de junio de 2014

Día 6




Y ocurrió el milagro. México le arrancó un punto a Brasil en su propio Mundial. Milagro para personas como yo, que de niños tuvimos que adoptar otra nacionalidad, ya que México no jugó la Copa del Mundo de Italia ´90. Sin embargo, para los niños que tuvieron la fortuna de presenciar su primer Mundial de Estados Unidos ´94 en adelante, están más que habituados a ver que la Selección mexicana no pierda contra las superpotencias, al menos no en la primera fase. Las estadísticas son frías: dos empates contra Italia, uno contra Holanda y victoria sobre Francia. ¿Por qué las nuevas generaciones habrían de sorprenderse por un empate contra Brasil? Le hemos ganado finales de Copa de Oro, Copa Confederaciones y la medalla de oro olímpica.

Despojándonos de patriotismos, Brasil fue superior a México. Sin embargo, quien sepa leer los rostros de los jugadores, pudo darse perfecta cuenta que Brasil desperdició 45 minutos preocupándose en no ser humillados nuevamente. La historia de un pentacampeón pesa, pero no juega dentro de una cancha de fútbol. Lo sabían de sobra los brasileños que estaban dentro del campo y en la banca, e incluso los miles que abarrotaron las tribunas. Sus caras eran de consternación, de saber que enfrentaban otra vez al delantero horripilante que les clavó dos pepinos en la final de la Olimpíada.

Cierto es que Brasil tuvo cuatro jugadas clarísimas de gol, que de haberlas concretado, estaríamos hablando de otra humillación más a cuestas. Remontarnos al cavernoso pasado, a las tristes épocas de nuestros padres y abuelos, acostumbrados a los desastres. Pero apareció Ochoa. Y el mundo entero se rindió a sus pies en alabanzas. ¿Se imaginan si todos esos chupamedias supieran que en la banca tenemos a dos porteros mejores?

Sí, dirían que estoy loco. Pero no importa, lo sostengo. México debería exportar a Europa como mínimo tres porteros al año. Reto a que recuerden cuándo fue el último partido de un Mundial en el que un guardameta mexicano cometió un error que nos haya costado un gol. O un gol en el que el portero haya podido realmente evitarlo. No puedo creer que los visores de los equipos europeos todavía no reparen en este dato.


Y para cerrar, el fenómeno Ochoa es exactamente el mismo que ocurrió en Italia ´90; a diferencia del resto del mundo que se arrancó las vestiduras de la emoción al ver a René Higuita realizar las salidas más suicidas con el balón, a los mexicanos nos pareció cosa de niños en comparación con las gambetas que realizaba Jorge Campos todos los domingos en la liga casera. ¿Acaso también ya olvidamos que cada fin de semana era costumbre ver a Ochoa salvar al América de sistemáticos 4 a 0?

lunes, 16 de junio de 2014

Día 5



Pese a pronóstico, no me han despedido del trabajo tal como imaginé el fin de semana. Sin embargo, es cuestión de tiempo. Me programaron una junta a las 11 de la mañana. Previniendo esto, descargué una aplicación en mi celular que me manda una alerta cada que cae un gol en los partidos del Mundial. Mi celular vibró cuatro veces en mi bolsillo. Me emocioné. Dos goles de los alemanes y dos de los portugueses, pensé ilusionado. Justo el marcador que me aventuré a pronosticar en la quiniela que hicimos en el trabajo.

-Cuatro a cero, hubieras visto la carita de Ronaldo –me informa en los pasillos un diseñador cuando salgo de junta.  

-Hasta yo ya te rebasé en la tabla –se burla de mí una chica de cuentas.

Oficialmente soy el colero general de la competencia.



Aunque tuviera SKY jamás hubiera desperdiciado mi hora del almuerzo viendo un partido entre Nigeria e Irán. A estas alturas del Mundial era más que obvio que si alguien inauguraría los empates y los partidos sin goles, sólo podían ser estos funestos equipos. Aun así, en mi quiniela di por vencedores a los africanos por cuatro goles a cero.

-Tenemos un grave problema –me recibe mi ejecutiva de cuentas en la oficina después del almuerzo.

-Ahora qué –me preparo para lo peor.

La ejecutiva de cuentas me informa que la quiniela mundialista que nos encargó uno de nuestros más importantes clientes tiene errores en los horarios de los partidos.

-Imposible, revisé personalmente los horarios en la página oficial de la FIFA.

-Pues el cliente está furioso, dice que no va a pagar por las dos mil quinientas quinielas que mandó a imprimir para sus proveedores.

Reviso las quinielas. En efecto, el grupo F está plagado de errores. Mi diseñador me dice que no lo puede creer, que él también revisó tres veces las quinielas para no pasar por el trago amargo que ahora estamos pasando.

-¿Cuánto costaron imprimir las quinielas? –pregunto con un nudo en la garganta.

-Pues… -la ejecutiva de cuentas mira la factura- Más te vale empezar a adivinar resultados en nuestra quiniela o no cobrarás esta quincena.


  
Estados Unidos es mi trampolín de la salvación. Me encomiendo a ellos. Tal como lo hizo la Selección mexicana en último partido de las eliminatorias. Los estadounidenses nos regalaron el pase al Mundial, salvándole el pellejo a todas las empresas transnacionales que invirtieron millones de dólares en publicidad en el equipo mexicano.  

Entro a otra junta interminable que me obliga a perderme 85 minutos del partido.

-Van empatados a uno –me informan en los pasillos.

Corro hacia mi computara. Tiro de esquina en favor de los americanos. Santo J.A. Brooks se eleva por los cielos.

-¡Gooooooooool! –grito como un loco, como nunca imaginé volver a gritar otro gol de los gringos desde que nos regalaron la calificación a Brasil.
  
Mi diseñador se me queda viendo raro. Me pregunta qué tanto celebro. Le digo que en la quiniela puse que Estado Unidos ganaba dos a uno.

-Claro que no –me saca de mi error el diseñador mostrándome una tabla de Excel donde vienen los pronósticos de todos los participantes de la agencia.

En la pantalla veo con horror refulgir mi pronóstico. Mi odio ancestral contra los gringos hizo que mi subconsciente llenara la casilla con un contundente tres a cero en favor de los ghaneses.    

domingo, 15 de junio de 2014

Día 4



Me sorprende que en las redes sociales pareciera que el Mundial no existe. Nadie habla de fútbol, de robos arbitrales, de locuras como que México le ganará a Brasil, del debut de Argentina contra el posible caballo negro de la competencia; no, todos mis contactos se han dedicado a subir fotografías en colores opacos, donde aparecen ellos mismos de niños en los brazos de jóvenes de mediana edad, cuyos titulares versan en promedio con citas de este estilo: “Felicidades, eres el mejor papá del mundo”.

En mi familia nunca se celebró el Día del Padre, incluso cuando papá vivía. Es una celebración por demás confusa, no como el Día de la Madre o el Día del Carpintero o el Día del Cerrajero, que tienen en el calendario una fecha con dígitos esculpidos en piedra. Qué locura es esa de celebrar a los papás el tercer domingo del mes de junio. ¿Quién podría acordarse?

Al parecer todos, menos en mi familia. Cuando por obra de algún poderoso milagro lo recordaba, al felicitar a papá y darle un beso en la mejilla, podía sentir su incomodidad. Era como darle una descarga eléctrica en los huevos, que le hacía darse cuenta de golpe y porrazo que ya no era un adolescente con una vida por delante, sino un señor con tres hijos y una empresa agujereada navegando en los mares infestados de tiburones.     

Mentiría si digo que la muerte de papá no me atormenta. Es una marcación personal que me sigue hasta en los pensamientos más triviales, como por ejemplo, al abrir el Facebook, sí o sí tengo que plantearme un universo de interrogantes: ¿papá se hubiera animado a abrir una cuenta como todos sus amigos que aún viven? ¿Qué tipo de publicaciones haría en su muro? ¿Se deschavetaría al igual que mamá cada que sube fotos de su nieto al ponerse a escribir como si el bebé fuera quien redacta los estatus?


A quién quiero engañar, lo que más me aterra de la era digital es saber si a papá lo hubieran etiquetado en una fotografía donde aparece un niño que no soy yo, ni mi hermano, ni mi hermana, con el infalible encabezado de “Felicidades, eres el mejor papá del mundo”.

sábado, 14 de junio de 2014

Día 3


Antes de entrar en materia, cuatro cosas llamaron poderosamente mi atención el día de ayer, que por cuestiones de tiempo no pude mencionar.



Uno. De lo único que se habla es de los robos arbitrales que han ocurrido en Brasil, específicamente de los dos goles que le anularon a Giovanni Dos Santos por encontrarse en supuestos fuera de lugar. Las más indignadas son las mujeres. Las reto a que me expliquen la regla del fuera de lugar.



Dos. Al fondo a la derecha, el rostro de David Faitelson lo dice todo. ¿Acaso podrá existir un peor comediante en la televisión mexicana?

Por supuesto. Televisa todo lo puede.



Tres. Hugo Sánchez, el futbolista más vanidoso que ha existido jamás (Cristiano es un aprendiz a su lado), en un intento desesperado para ocultar su calvicie, se ha dejado un flequillo de señora que lo ha convertido en ni más ni menos que en Carmencita Salinas.



Cuatro. Mi hermana Bicho sigue goleándome en la carrera sin cuartel de ver quién logra primero la fama.



Mientras ella se convierte en la imagen y vocera oficial de empresas y productos nacionales, yo me limito a escribir textos e ideas para anuncios como las chuletas de cerdo Kokín.



Entrando en materia, el día comenzó con una nueva sorpresa. Ignoraba que la Selección mexicana jugaba con camiseta celeste. Costa Rica, sí, Costa Rica le gana contundentemente al poderoso Uruguay como si se tratara de un partido de clasificación de la CONCACAF contra México.

De inmediato el 100% de los especialistas deportivos y villamelones inundaron las redes sociales con comentarios de alabanzas y felicitaciones hacia los ticos. Incluso ESPN realizó un enlace vía satélite para conmovernos mostrando la euforia del pueblo costarricense, sin embargo, esto fue lo único que apareció en pantalla, es decir, las oficinas desvencijadas del periódico El Sur de Campeche.  



Puesta la mesa para las locuras, tomen nota, desde hoy sábado 14 de junio, me aventura a pronosticar una chifladura para el partido del martes entre México contra Brasil.  



Mientras tanto, los politólogos e intelectuales de México aseguran que la euforia que crea el Mundial es un efectivo distractor de los poderes fácticos para robarnos el petróleo y vendérselo a los extranjeros.

Quienes estén de acuerdo con ellos, los reto a cambiar el canal donde transmiten el Italia contra Inglaterra para a sintonizar el trepidante canal del Congreso y sacar de una vez por todas al país del subdesarrollo.  



Ya me lo imaginaba. Si lo mexicanos de a pie tuviéramos la mentalidad y la vergüenza de la Selección italiana, seguro sacamos al país del inframundo al que estamos condenados. Los jugadores de Italia son Esparta. No ves a uno sólo holgazaneando en el campo. Todos corren hasta el último aliento. Siempre comprometidos a echarle una mano al compañero que ya tiene la lengua de fuera. Barriendo. Pateando. Mordiendo si es necesario.



-¡¿Ese es Balotelli?! –Fiera interrumpe mi oda mental hacia los italianos.

-Sí, ¿por qué?

-Pensé que era un culo, como todos hablan tanto de él, nunca me figuré que fuera ese negro.  

-…

-Ay, mira qué bonito celebran el gol, el número ocho tiene unas nalgas preciosas.


viernes, 13 de junio de 2014

Día 2



Mundial tras Mundial los reportajes que realizan las televisoras sobre los aficionados mexicanos siempre son los mismos.

-Hola vieja, hoy no llego a cenar, estoy en Brasil –dice un borracho con la máscara de Blue Demon, abrazado de sus amigotes también alcoholizados.

-Hipotequé la casa para poder venir a ver el Mundial –comparte otra exclusiva un teporocho con sombrero para infarto de su mujer que lo mira desde la televisión.

-¡Viva México, cabrones! –gritan otros infelices que renunciaron a sus trabajos para poder viajar dos semanas al Mundial.

Los especialistas invariablemente se conmueven y dicen que ojalá la Selección mexicana estuviera a la altura de su afición.

¿Y qué hay de quienes nos quedamos en casa? ¿Acaso no somos unos inconscientes también?  El partido de México contra Camerún se jugaba a las 11 a.m. No tienen por qué saberlo pero me gano la vida en una agencia de publicidad haciendo lo mismo que hacen los merolicos deportivos de Televisa: hago creer a las personas que soy un crack de la publicidad y, que gracias a mi creatividad, sus empresas van a triplicar sus ventas.   

-El cliente quiere junta el viernes a las once de la mañana –me dijo la ejecutiva de cuentas hace un par de días.

-A esa hora es el partido de México –respondí con la cara impregnada de terror.

-Pues a esa hora quiere que le presentemos unas estrategias de ventas –responde la ejecutiva sin un ápice de misericordia.

-Cancela la cita –suplico.

-Imposible –responde la ejecutiva.

-Dile al director que renuncio –digo en un arrebato de locura.

Por fortuna al director de la agencia no le gusta el fútbol. Se sacrifica en nombre de su agencia y, el resto de sus empleados nos reunimos para ver el partido de México, aunque lo más probable es que el lunes al llegar a la oficina confirme mis sospechas: que soy un hombre desempleado.



-Mira cómo saliste en la foto –me muestran la imagen en un celular.

Sí, soy yo el subnormal que en su alcoholizada cabeza creyó que sería gracioso gritar “gol de Camerún” al momento de hacer la selfie de la agencia.  


Contemplo de nuevo la imagen. No puedo evitar deprimirme. Poco me importa ver el juegazo entre Holanda y España. Soy un viejo patético y calvo. Parece que fue ayer el Mundial de Alemania 2006 cuando era un joven rebosante de sueños y pelo que enloquecía a las jovencitas que erróneamente creían que era muy sexy besar a un escritor.


jueves, 12 de junio de 2014

Día 1




Las inauguraciones de los Mundiales sólo interesan a las mujeres, ningún hombre que se dé a respetar quemaría un cartucho reportándose enfermo en el trabajo para ver a personas disfrazadas de espárragos haciendo Tai Chi, semillas exóticas rebotando en trampolines elásticos y cascaras de ajo danzando sobre el terreno de juego.  

Sin excepción, todos los países anfitriones cometen el mismo error: querer mostrar al mundo su cultura e historia en 15 minutos, cuando lo único que tienen que hacer es poner un carro alegórico lleno de mulatas semidesnudas o modelos de Victoria´s Secret.  

Si acaso, las únicas inauguraciones que “valen la pena” son las de las Olimpiadas, aunque en realidad siempre sean más interminables y aburridas que los festivales infantiles de escuelas privadas.

De haber asistido al estadio de Brasil, estoy seguro que me hubiera comportado como mi papá el día que se aventuró a ir a una discoteca en el spring break de Cancún, cuando tuvieron que sacarlo con lujo de violencia de La Boom por ponerse a aventar hielazos a las pantallas porque en vez de programar videos de mujeres en bikini pusieron un maratón de caricaturas de Bugs Bunny.

Sin temor a equivocarme, lo más rescatable de la inauguración de la Copa del Mundo Brasil 2014 ocurrió al minuto con 27 segundos cuando una legumbre perdió el paso y rodó por el suelo.


El desliz de la legumbre parecía ser un presagio de lo que ocurriría en la cancha minutos después. Sin embargo, para alivio (y con la ayuda) de la FIFA, todo quedó en un susto. La legumbre sólo resultó ser la sobrina de Marcelo.

Brasil jugó horrible y ganó como siempre, confirmando mis cada vez más fundamentadas sospechas de que las historias del Brasil de 1970 y 1982 son mera mitología que de niños nos contaban nuestros padres y abuelos para engancharnos al fútbol en vez de inclinarnos por el ballet.  

Por su parte, no todo está perdido para Croacia, la vitrina que ofrece jugar en una inauguración le abre la puerta al director técnico Niko Kovač para que los visores de las casas productoras de Hollywood le contraten para encarnar al villano balcánico en la nueva cinta de James Bond.  


martes, 20 de mayo de 2014

Subasta Mundialista



Ante la inminente catástrofe del equipo mexicano en Brasil, nuestros amigos de Team Soccer´s México encontraron la solución perfecta para disfrutar el Mundial.


Si deseas pasar un verano feliz, únete a una buena causa y adquiere esta pieza única de colección pujando por ella. La mecánica es simple: quien ofrezca más por la camisa se la lleva*. A las 11 de la noche del día de hoy cierra la subasta.

Pildorita y Team Soccer´s México donarán el dinero a una causa noble. Si tienes un mendigo favorito, aceptamos sugerencias.


*Puedes pujar por la camisa en los comentarios de este blog o vía Facebook o Twitter.


Actualización: 

Y la ganadora de la subasta fue: