jueves, 4 de junio de 2009

Mujer soltera busca


¿Por qué será que un puñado de buenos libros ya no se editan? En eso pensaba yo al terminar la novela Sheila Levine ha muerto y vive en Nueva York, de la norteamericana Gail Parent, un libro que conseguí a 25 pesos en una caja donde había otros títulos igual de viejos que uno entendería que estuvieran en remate: Sara T. Retrato de una joven alcohólica o Médico de guardia. Ya saben: pongan a una chica que parezca Linda Blair o alguien así en la portada y no se puede pagar más de 30 pesos por eso.

Por instinto llegué a Sheila Levine, o mejor dicho porque vi la foto de la autora y no me pareció nada mal. Claro esa foto data de 1971 cuando se publicó el libro y no de ahora, cuando ya es una venerable señora que escribe guiones para Lindsay Lohan. Pero la apuesta resultó (es lo bueno de comprar libros a 25 pesos, que cuando son buenos son un hallazgo y cuando son malos ni siquiera duele): Sheila Levine es la ley.

Imaginen que pueden encontrar a la mamá de series como Sex & the City o de libros como El diario de Bridget Jones. O mejor dicho: coloquen el antecedente de Carrie Brandshaw o Bridget a finales de los sesenta cuando la revolución sexual ha cambiado la forma de ver la vida. O mejor dicho: pongan a una Carrie o Bridget judía a buscar marido en una generación que ha descubierto la revolución sexual. El resultado: una desquiciante tour de force en busca no del amor sino de una pareja que acepte el matrimonio como posibilidad en la vida.

Sheila Levine es una chica que al cumplir los 21 intenta independizarse de sus castrantes papás, irse a Nueva York y buscar un prospecto con el cual casarse. Ninguno de esos planes funciona: la casa que consigue es una mierda, Nueva York se la come y todos los hombres son gente horrible o gente maravillosa que está dispuesta a enamorarse pero de su compañera de cuarto (cuyo nombre es Linda y quien se da el lujo de despreciar a buenos muchachos sólo porque votaron por Nixon o no han leído El guardián entre el Centeno).

Tras muchas desafortunadas aventuras, Sheila descubre que no vale la pena seguir viviendo en un mundo que le niega un marido al menos presentable o un trabajo creativo. Entonces decide suicidarse, pero no cualquier suicidio, sino uno bien planeado, en una fecha significativa (3 de julio, para ser enterrada el 4), con un rabino que diga un hermoso elogio fúnebre (ella sugiere un discurso que terminara con “Sheila Levine murió por vuestros pecados”) y un terreno lindo para ser enterrada (cuya lápida diría: “Aquí yace Sheila Levine, amada esposa de nadie”). La novela es esa justificación a sus padres y a todo lector de por qué una chica como ella se quita la vida; es por tanto, la carta de suicidio más larga y delirante que ustedes vayan a conocer.

Sheila Levine intenta todo: obras universitarias para relacionarse con su profesor, vacaciones en Fire Island (con una decena de desconocidos), fiestas de madrugada, cocteles tras obras teatrales, pero nada de eso resulta. Siempre hay algo que lo echa todo a perder. Mientras busca a un mejor prospecto, Sheila no deja de salir con un tipejo –no muy agraciado ni interesante, que además usa chaquetas con motas- pues sigue el consejo de su mamá: “No tires el agua sucia hasta que tengas una limpia”.

Así las cosas, uno empieza a entender que Sheila SÍ tiene razones para matarse. El gran atractivo de este libro es precisamente que somos incapaces siquiera de juzgar a su protagonista y en cambio comprendemos y reímos de sus desastres amorosos –no sin cierto masoquismo, pues cada una de esas frustraciones se parece demasiado a historias que conocemos de cuenta propia-. Por su humor negrísimo, por su capacidad de retratar las relaciones humanas en todo su horror y porque a 38 años parece más joven que nunca ¡tienes que leer Sheila Levine ha muerto y vive en Nueva York a como dé lugar!

El problema –y acá es donde me pongo de rodillas- es que no he podido encontrar el pdf. En nombre de la literatura, si tú cibernauta lo encuentras avisa en este espacio y lo ponemos a disposición de los lectores de Pildorita. Es por el bien de la humanidad.



Esta es la edición viejísima que conseguí.

15 comentarios:

Eu dijo...

ya no sé si es bueno o malo que me recordaras con este libro...

Laura Trujillo dijo...

¡Ahora lo buscas y lo subes!
Pues hay que intentar buscarlo. Si E.Huchin lo recomienda, es bueno.
Un saludo mi querido amigo.

Eduardo Huchin dijo...

Eu: dije que EL TONO del libro me recordaba a ti, no que lo hiciera SU HISTORIA.

Rodrigo Solís dijo...

Este es un gran reto para P. Encontrar el libro en el ciberespacio. Ya veremos si lo logra.

Eduardo Huchin dijo...

Rodrosó: en el fondo pensaba en P cuando hice el ruego a "los cibernautas".

Karate Pig dijo...

eduardo, tomale fotos a las páginas y súbelas al blog
no sea usted Tio huevos

Eduardo Huchin dijo...

KarateP: lo pensé, pero soy pobre como una rata y ni cámara tengo.

Eu dijo...

Sr Huchin: ay bueno pues no me grite...¡vaya futuro esposo virtual que me fui a encontrar!

Eduardo Huchin dijo...

Eu: las mayúsculas no fueron por gritar, nomás que en comentarios no sé poner cursivas.

Eu dijo...

Sr Huchin: mmm está bien, le creo y lo perdono.

las cursivas se ponen así

< i > palabra < / i > ( sin espacio entre ellas)

Besos afectuosos-y un estrujón de nalga ¿por qué no?- y que esté bien.

Anónimo dijo...

Para poner las cursivas tienes que encerrar el comentario que quieres cursivisar entre dos "< i >", pero al segundo "< i >" le pones una "/" (sin comillas, obviamente) antes de la "i".

P.ej: < i > HOLA < / i > -(nomás que sin espacios)

Para ponerle negritas en lugar de "i" escribes "b".

***

En mi comentario anterior (que comencé ayer pero no pude subirlo porque entró mi jefe como un bólido a la oficina a pedirme unas cosas que no terminé sino hasta hoy) te decía que lo escanearas si se deja, depende del lomo. Hoy busco el libro, pero ya saben que está medio cabrón encontrar cosas contemporáneas en español (a menos que las haya escrito Paulo Coelho o que el autor haya ganado el Nobel, y a veces ni así).

***

En cuanto al libro, suena excelente, pero hay algo que me parece un poco deprimente (no se ofendan, estoy medio eléctrico porque acabo de terminar lo de mi trabajo contrarreloj, así que si no tiene pies ni cabeza lo que escribo me disculpo): ¿por qué las mujeres tienen esa necesidad de ser validadas por un hombre? ¿También pasa en la vida real, o nada más en los medios (TODOS los medios)? Sé (o imagino) que no es el punto del libro, pero a poco no incluso las más "salsas" de hoy día se definen a sí mismas a partir del pene. Como las doñas de "Sex and the city", de las que supuestamente hay 2 que son modelos "feministas" (Carrie es romántica, Charlotte es chapada a la antigua, ellas no cuentan), Samantha que es una hedonista y vive para ella misma y todo eso, pero a fin de cuentas lo que la identifica es su voracidad por los pollos, y Miranda, que pone el trabajo antes que su vida personal, pero a fin de cuentas no se le identifica como abogada (o lo que sea) sino como la que tiene algo que hacer antes de los pollos. Todo gira en torno al falo. Incluso las feministas más rudas y bigotonas se definen a partir de su rechazo del pollo como amo y señor. Parece que no pueden "ser" a secas.

*pienso que tal vez no sea cosa de los medios porque recuerdo (o sea, acabo de leer en Wikipedia) aquella teoría de Freud de la envidia del pene, de cómo las marca en la infancia darse cuenta de que no tienen así que se arriman al del papá, que para ganárselo tienen que imitar y luego reemplazar a la mamá.

**en cuanto a las de SATC, no creo que vestirse como travestis y ser caricaturas de las mujeres "de verdad" sea antifeminista. Al contrario, es como cuando los negros y los homosexuales comenzaron a llamarse a sí mismos "niggers" y "faggots" para quitarle esas palabras al Hombre, que las usaba para agredirlos. En teoría ya no deberían poder usarlas para atacarlos, PERO es ahí cuando entró la cultura mainstream que hizo que todos quisieran portarse igual (p.ej. los gays quieren casarse y tener hijos en vez de recibir latigazos en un calabozo... ¿cuándo se iba a ver eso en los 50s?), así que la minoría adopta la perspectiva del Hombre y el putito se ofende cuando le dicen "faggot" porque (desde su nueva perspectiva, que es la que le impuso el Hombre y el aceptó porque es muy ignorante y quiere ser un gay como los de E! en vez de uno como Arthur Rimbaud) esa es la palabra más ofensiva que existe para referirse a él.

Anónimo dijo...

***en más de una ocasión he leido cómo han bajado los números de la cultura S&M, y prácticamente todos los que actualmente están en esa onda son rucos. El motivo es (o eso dicen) que la aceptación de los homosexuales en el mainstream ha disminuido considerablemente el sentimiento de culpa del que nace esa necesidad de vestirse de cuero y recibir una azotaína mientras le dicen a uno que es una basura (o hacer lo propio a otra persona), sentimiento que le ha dado al mundo grandes artistas como Robert Mapplethorpe, Jimmy de Sana y Roger Earl. Como cada dos o tres semanas, recuerdo un artículo que publicó Bruce LaBruce hace una década en su columna "Feelings" que se llamó "Andrew, the anti-Ellen" o algo así, en el que analizaba dos hitos mediáticos que ocurrieron en el '97: por un lado, Ellen DeGeneres sale del clóset en la portada de People (creo) y se convierte en la versión gay del house-nigger (o sea, en la época de la esclavitud, los negros que vivían en la casa del amo, que tenían que agradarle y por eso eran serviles y se comportaban como él y no como negros de verdad -p.ej. Condolezza Rice, a quien alguna vez su amo Bush la presentó como "Señorita Arroz"). Por otro lado, Andrew Cunanan se escabecha a Gianni Versace a la puerta de su casa. LaBruce explica el valor simbólico de ese acto, de que un prostituto multihomicida que es buscado por la justicia se dirija precisamente a donde está otro puto como él (con los mismos oscuros apetitos) pero a la vez totalmente distinto a él, exitoso, rico, admirado y perfectamente asimilado en la cultura general para matarlo, a ese homosexual "normal". Puta, qué bueno es ese artículo. Este último párrafo nada más iba a ser una explicación de por qué medio hice burla de que los homosexuales quisieran casarse en vez de recibir tundas en un calabozo, y terminé hablando y hablando y hablando... puta madre, ya quiero salir del trabajo!!! es sábado!!!

lexo dijo...

No lo van a creer, dentro de una caja con articulos y libros viejos de mi madre, encontré este libro...
Pareciera que por azares del destino hace cinco días leí este este libro y es verdad, me parece excepcional la forma en la que detalla las frustraciones muy insidentales en la que planea su desdichada y poco afortunada relacion marital concluyendo que la unica salida sería el suicidio... Sin lugar a dudas, vale la pena leer el libro. Si alguien lo quiere, lo pongo a su disposicion así como los muchos otros títulos que encontre en la vieja caja... Creo que ya no hay escritores de la talla de la vijea escuela...

Eduardo Huchin dijo...

Señor P: yo llevo el libro cuando me dé la vuelta por Campeche y vemos si lo podemos escanear por el bien de los lectores de la Píldora. (Por otro lado, hay una lista como de 7 personas a quienes se los tengo prometido). Saludos.

Laura Trujillo dijo...

Espero ser una de las 7 personas en la lista, porque me lo has prometido.
Saludos