Este blog rosa, para los obtusos que no lo hayan entendido aún, no sólo va de hincharla las pelotas a los políticos, bajarle el autoestima a la gente fea que se cree bonita, insultar y degradas a los listillos que en realidad no lo son; no señor, este blog no va de eso (o tal vez sí), pero también tenemos nuestro lado humano y misericordioso para con nuestros lectores, es decir, hacemos servicio a la comunidad, para que ustedes sean precavidos al encender la televisión o al conectarse al Internet y que ciertas gentes que se sienten muy inteligentes no les laven esas cabecitas suyas y las llenen de ideas equivocadas como lo puede ser convencerlos de salir a la calle (digamos, este viernes) y comprar un ticket para una película impresionantemente mala.

Carrera de la muerte, o sea, Death Race (¡milagro!, al parecer el sindicato de traductores se digna a traducir el título de una peli como Dios manda sólo cuando ésta es verdaderamente malísima) es, como ya leyeron entre los paréntesis, malísima, pero también es el remake de una película muy buena del año 1975 llamada Carrera de la muerte 2000 (Death Race 2000).
Repito, la película original es muy buena, el protagonista es David Carradine (para más referencias, Kung-Fu, y para más referencias para los que no son tan viejos como su servidor, Bill, el villano de Kill Bill) y el antagonista era un jovenazo recién salido de la industria del porno, Silvester Stallone, sí, el mismo que años después hiciera decenas de películas de Rocky, Rambo, etcétera.
En fin, volviendo a la realidad, o sea, 33 años en el tiempo, aquí estamos, en la antesala del estreno de uno de los peores remakes jamás hechos.
P.D. 1. El negrote de la camioneta es puto. Literalmente puto (al menos en la película). Con lo cual, aprovecho para informarle a mi hermano (una vez más, muy a pesar de su incredulidad), que en efecto, eso es lo único real de la peli, existen negros fuertotes que asesinan gente (o machacan a otros hombretones fuertes sobre un ring) que les gusta cogerse a otros hombres musculosos, o en su defecto, que se los cojan por el culo otros hombrezotes fuertes. Aunque te cueste creerlo, pasa en la vida real. Palabra, hermano.
P.D. 2. Cuando vean que en el poster promocional de una película hay cabezas flotantes, mala señal, muy mala, mis pequeños saltamontes.
















