jueves, 24 de abril de 2008

Rescatando al Sargento Pildorita y su B.D.C.S., parte 1




¿Qué, creyeron que los íbamos a dejar mal con esto del concurso y el premio misterioso y todo lo demás? Pues se equivocaron (aunque no del todo). Como siempre, tenemos para ustedes noticias buenas y noticias malas: la buena noticia es que el día de ayer apareció la primera de las tres hojas con los nombres de quienes participaron en la caótica sesión fotográfica de Pildorita de la Felicidad. La mala es que incluso a nosotros se nos ha olvidado el nombres de una que otra de las estrellas participantes (así de trascendentes serán), así que tendremos que esperar a que aparezca el resto de la lista para corroborar sus respuestas y anunciar al ganador o ganadora del concurso. Por lo pronto cotejen sus respuestas con las que a continuación les presentamos, y sigan los links incluidos en el texto para encontrar toda suerte de sorpresas divertidas (más tarde incluiremos nuevos links, así que no crean que aquí termina la cosa).

1 Sergio Witz
Es Walt Whitman, Arthur Rimbaud y Allen Ginsberg en una misma, regordeta persona. El poeta campechano que
se seca el orín con la bandera y que nos inspiró a decir a qué huele nuestra amada ciudad hoy nos honra con su siempre controversial presencia.


Marguerite Duras: "Samantha Fox no es la única en este conteo que puede enseñar pierna"


2 Marguerite Duras
No, no era la Rana René la de la foto, sino una de las más
talentosas y calenturientas escritoras de la historia. ¿Cómo olvidar a la adolescente Jane March revolcándose con Tony Leung en la adaptación cinematográfica de su increíble novela autobiográfica El Amante? Desafortunadamente no encontré gran cosa para compartir con ustedes, pero si es posible encontrar uno que otro libro suyo en las librerías de Campeche, es posible encontrarlas en cualquier otro lugar del mundo. Léanla, que no se arrepentirán.

3 Eduardo Huchín
Tenía escasos 10 años cuando el Presidente Carlos Salinas de Gortari invitó a este joven superdotado a formar parte de su gabinete, encargándole la economía de la nación. No le fue del todo bien, y el único que salió ganando fue el mundo de las letras. Ahora este talentoso escritor comparte su trabajo con nosotros en su blog,
Tediósfera, y desde hace un par de días es colaborador oficial de Pildorita de la Felicidad.

4 Salman Rushdie
Desde hace casi veinte años, o lo que es lo mismo, desde que publicó su obra más famosa Los versos satánicos (con énfasis en "famosa", pues según entiendo su libro más celebrado es Los hijos de la medianoche), este escritor británico
ha sido perseguido por musulmanes dementes que se toman demasiado a pecho cualquier comentarios acerca de su religión.

5 Octavio Paz
El único premio Nobel de Literatura que ha producido México hasta el día de hoy y
tal vez el escritor mexicano más brillantes de la historia (o al menos el más popular). Ve su entrevista en doce partes en Youtube y sorpréndete de su agudeza y de cómo desentona su vocesita de David Beckham con su estampa de gordo importante e imponente.


JT Leroy: q.e.p.d.


6 JT Leroy
Un escritor que jamás existió,
JT Leroy protagonizó el fraude literario más sonado de la década. Sus (al menos en mi opinión, excelentes) libros Sarah y El corazón es mentiroso pretendían ser la autobiografía de un adolescente que gracias a la escritura había logrado escapar de una vida de prostitución y violencia. Hace un par de años se descubrió que "JT" era en realidad un personaje inventado por una escritora y charlatana de mediana edad llamada Laura Albert.

7 Héctor, de Mercurio
El integrante más gris del grupo musical que hizo vibrar a las chicas adolescentes y los chicos confundidos de mediados de los 90's con sus temas
Enamoradísimo y Explota ya corazón. Ponlas en tu coche mientras recorres el malecón y verás iluminarse las caras de todos las viejas y viejos ridículos que ahí nos encontremos.

8 Pimpinelo
La mitad más velluda (esperemos) del incestuoso dúo español
Pimpinela, a quienes ser hermanos no les impide mirarse a los ojos y cantarle dulcemente al amor que arde en el corazón de una por el otro, o el desamor que desgarra el corazón del otro por la una. Su canción Pega la vuelta es todo un clásico del cine, no porque haya salido en alguna película sino porque siempre la ponen (al menos aquí en Campeche) mientras te hacen esperar más de la cuenta a que empiece la función.

9 Erasmo Catarino
Ganador de la edición número quién-sabe-cuál de La Academia. Durante
una entrevista de hace algún tiempo con la Tesorito demostró ser más (y menos) que un gran cantante.


Miren a la cámara y digan "miau".


10 El Buki
Gato de larga cabellera y gran talento cuya quejumbrosa voz se oía hace quince años en toda casa donde se estuviera cocinando la comida, limpiando el baño o fregando el piso. Mis muchachas escuchaba a
Marco Antonio Solís mientras yo intentaba rapear como Vanilla Ice. ¿Quién era el del mal gusto?

11 Nelson Ned
El
pequeño gran enano de la canción latinoamericana, que en una escalofriante entrevista de hace algunos años reveló haber vivido sus años de gloria satisfaciendo sus más bajos impulsos sexuales. He ahí una biografía que esperamos no sea nunca llevada a la pantalla.

12 Chico ché
Astro de la música popular que compuso en gran parte la banda sonora de mis peores recuerdos de la infancia. Hasta hoy no puedo escuchar
Quien pompó o De quen chon sin recordar las miradas cada vez más perdidas de los adultos que no hacían sino repetir una y otra vez "cinco minutitos más, una última cerveza y ya nos vamos".

13 José Fernando Olvera
Alias "Fher" de Maná; gorda ridícula de tiempo completo a la que sin embargo felicitamos por su
reciente incursión en la maternidad. Próximamente en su agenda: continuar siendo una gorda ridícula.

14 Kenny G
El David Bisbal del saxofón (yo creí que era un clarinete, figúrese), y un hombre del que dudo que alguien tenga gran cosa que decir. Sus discos son imprescindibles en la colección de todo naco que se interesa en (fingir interés por) la música “educada”.

15 Yuri
Aunque ya no le guste admitirlo, durante sus primeros treinta años de vida no tuvo otro objetivo (como tantas otras, entre ellas Gloria Trevi y Thalía) que
ser “la Madonna mexicana”. Tras protagonizar la inolvidable Volver a empezar de Emilio Larrosa, la rubia encontró a Cristo y se volvió pésima. Sin embargo, el mundo le hizo justicia cuando en su video Sorry su ex-ídolo, la mismísima Madonna, terminó copiando el look de la jarocha de fuego.


Samantha Fox: "Supera ésto, Marguerite Duras".

16 Samantha Fox
Otra estrella del ayer, pero pésima (a diferencia de ese monstruo sagrado que es Yuri).
Samantha Fox es una modelo, actriz y cantante que no se hacía del rogar a la hora de enseñar carne. Hoy día se le considera una pionera del estilo white trash, o “basura blanca” (y también del eurotrash, si consideramos que es británica).

17 Figura de acción de Devo
Como ya se ha hecho costumbre, la industria juguetera continúa explotando la nostalgia de quienes recién se han establecido como personas económicamente activas mediante
muñecos (o “figuras de acción”, como prefieren llamarles) de cualquier cosa que les recuerde la época en la que estaban en edad de comprar juguetes, en este caso de un integrante del grupo Devo en su inolvidable video para la canción Whip it.

18 Borola Tacuche de Burrón
La líder de colonia arquetípica: mentirosa, egoísta, ladrona y sinvergüenza (lo único que le falta es ser gorda, porque así son todas las líderes de colonia: unas gordas de mierda), doña Borola es hija de la gran capacidad de observación y el talento literario del mexicano Gabriel Vargas, creador de
La Familia Burrón, que es por mucho el mejor cómic hecho en México y al menos igual de bueno que los mejores cómics gringos.

19 E.T. La vagina o uma transa de outro mundo
Viajera intergaláctica interpretada con maestría (noten la convicción con la que mantiene su índice en alto, como pidiendo “llamar a casa”) por Mary Millmann, que
llega a la Tierra dispuesta a aprender todo aquello que los terrícolas estén dispuestos a enseñarle. Esta afortunada extraterrestre aterriza en una plantación en algún lugar de Alemania donde mujeres y hombres amables le demuestran por qué es tan padre ser humano.




Aunt Jemima: "¿Qué va a querer de desayunar el amo?"

20 Aunt Jemima
La “
mammy” más popular que ha existido, que con sus deliciosos hot cakes, miel y otros productos desayunables, sus dotes en la cocina y su actitud sumisa y rastrera ante sus amos ha hecho felices a millones de niños blancos en todo el mundo.

21 Colin
El esponjoso amigo del Marqués en una magnífica película de Roland Topor y Henri Xhonneux que
reseñamos hace algunos meses. Le gustan las historias picantes, ser chupado y penetrar los orificios de mujeres vivas o muertas y paredes (eso no lo contamos en nuestro resumen de Marquis, así que tendrán que ver la cinta para saber a qué nos referimos).

22 Trog, el troglodita
Como Tintán en El bello durmiente, Trog llega por azares del destino a este cruel mundo moderno a sufrir todo género de humillaciones hasta que… bueno, ¿para qué te cuento si puedes
verlo por ti mismo? Puede haber sufrido una muerte violenta e injusta, pero al menos tuvo el placer de aterrorizar a muchos niños (incluida su propia Fay Wray en miniatura) y de enfrentarse en pantalla con Joan Crawford. Una vida plena, según cualquier estándar.


Odisea Burbujas: cualquier edad es buena para un viaje de LSD.


23 Profesor Memelovsky
Como te dije al hablar de nuestro personaje misterioso número 7, basta poner una apestosa rola de mediados de los noventa a todo volumen para dibujar una sonrisa en el rostro de todos nosotros, viejos ridículos veinte-casi-treintañeros. Si lo que quieres es llenarnos los ojos de lágrimas (que, ni te hagas ilusiones, podremos contener, porque en nuestra época no era bien visto eso de ser una chingada hembra salvaje), entonces debes usar el tema de Odisea Burbujas, que para quienes no lo sepan era lo que veían los niños hace veinte largos años, antes de que existiera Muévete, solo que en vez de un ex-luchador reventado por los esteroides que manosea a un montón de perras mientras otras perras bailan y se retuercen medio desnudas, teníamos a un científico loco pero bien intencionado (Memelovsky) y unas botargas de
sapo, lagartija, abeja y ratón que viajaban por el tiempo o se metían en los libros para combatir a un vagabundo que vivía para el mal y la contaminación.

24 Protagonista de Beat 'em and Eat 'em
Esta rubia despampanante
hizo las delicias de los videojugadores más mañosos hace ya varias décadas con su participación en el infame juego de Atari Beat 'em and Eat 'em. Su ingenuidad en torno a los aspectos técnicos de la reproducción humana la compensa con voracidad y su ímpetu para cumplir el desafío que le plantea el juego.

25 Señorita Cometa
Ya saben que no me gusta mentirles (a menos que se trate de algo importante) y no pienso comenzar ahora: me enteré de que existía algo llamado “
Señorita Cometa” cuando el infatigable Ponchito, a quien extrañaré esta olimpiada más de lo que he extrañado a cualquier otro personaje de ficción en mi vida, se dio a la tarea de buscar a su protagonista durante el mundial de futbol de Corea-Japón. Sin embargo, he vivido durante mucho tiempo aplicando un sencillo principio que, hasta el día de hoy, no me ha dejado mal: Japonés=Bueno. Luego entonces, Señorita Cometa= Buen Show de TV. Algún día compraré unas bocinas que sirvan y me permitan ver el programa, y entonces podré comprobar si estoy en lo cierto.

miércoles, 23 de abril de 2008

Roger y yo



Fue hasta el fin de semana pasado que finalmente logré ver el primer documental del talentosísimo Michael Moore. Sospecho (aunque puedo estar equivocado) que además de ser una obra maestra, Roger y yo fue la musa inspiradora de Matt Groening para darle vida a Springfield y a las inagotables chifladuras que durante casi dos décadas nos han hecho la vida tolerable.

Flint, Michigan, además de ser la ciudad natal de Michael Moore, también fue la ciudad que vio nacer a la empresa automotriz más grande del mundo, la General Motors (GM). Durante décadas la GM dio empleo a miles familias de Flint, al punto que ser ciudadano de Flint era prácticamente sinónimo de ser un empleado de la compañía, salvo en casos rarísimo. Uno de esos casos rarísimos fue el de Michael Moore, que a diferencia de sus familiares, vecinos y amigos se dedicó al periodismo.

Todo era felicidad en la próspera ciudad de Flint hasta entrados los años ochentas, cuando un buen día el Presidente de la GM, Roger Smith, decide aprovechar al máximo las bondades de la globalización: ¿Por qué pagar la mano de obra en dólares, si en los países tercer mundistas ésta se paga en centavos? Con este gran descubrimiento el bondadoso Roger decide cerrar varias fábricas (incluidas las de Flint) para montarlas en países "en 'desarrollo'".

Con esta medida miles de familias quedan desempleadas y viene la catástrofe para la ciudad. El documental trata precisamente acerca de eso: el colapso de una ciudad y el intento de un ciudadano común de entrevistar a Roger para mostrarle la catástrofe. Durante hora y media el hijo pródigo de Flint nos muestra graciosísimas y espeluznantes entrevistas con los ciudadanos de una ciudad sumida en la bancarrota. Desalojos y mudanzas masivas, intentos desesperados y patéticos del gobierno local para atraer turistas, e incontables eventos que tienes que ver con tus propios ojos para dar crédito a situaciones hasta entonces solo vistas en Los Simpson, como por ejemplo cuando la revista Money publicó en una de sus ediciones que el peor lugar para vivir en Estados Unidos era Flint, lo cual desencadenó que los ciudadanos orgullosos del terruño se congregaran en el parque para quemar cientos de ejemplares, incluida una revistota gigante; o cuando el gobernador le pagó cientos de miles de dólares a un predicador famoso para que ahuyentara las malas vibras de la ciudad, medida que desde luego fue presenciada por todo el pueblo en el recinto más grande de la localidad: el estadio de Hockey; o cuando la Secretaría de Turismo sacó al aire los comerciales más patéticos (cargados de mentiras) para atraer el turismo al pueblo; o cuando el gobierno como última medida de salvación construyó un parque temático que según sus cálculos atraería a un millón de visitantes al año, del que desde luego no les vamos a revelar cuáles eran las atracciones en su interior, porque sería arruinarles uno de los mejores documentales jamás filmados.

Si eres amante de Los Simpson, en este preciso instante deja de bajar todas las pornos que alentan tu computadora y pon a bajar Roger y yo, te prometemos que cualquier capítulo de la familia amarilla se queda corto con la chiflada realidad de Flint.

Vive sin libros


¿Puede a estas alturas alguien creer que leer es bueno? Supone cambios drásticos en el humor, tiempo desperdiciado sin trabajar, experiencia de desdoblamiento, latidos del corazón elevados, insomnio, gastos superfluos, menos espacio en la casa. En fin que se trata de un vicio al que es difícil de mantener y que produce maridos que llegan a casa borrachos de Moby Dick o Vargas Llosa y se vuelven entes insoportables, dicen sus pobres esposas, e individuos violentos capaces de hablar del capitán Ahab por hora y media mientras la mujer les dice, en el rincón y hechas un mar de lágrimas: “¡Ismael, por favor, ya no más!”
Con tristeza puede verse a jóvenes evadir la realidad mientras leen un libro tras otro y luego caminar por las aceras a altas velocidades, embriagados de Cortázar y vomitando conejos en las esquinas. ¡Pobres muchachos los nuestros, terrible época en que les ha tocado vivir donde se publica un libro cada medio minuto y donde es posible bajar novelas por internet, invento del demonio que ha puesto ésa y otras depravaciones al alcance de cualquiera!
Lamentable cáncer la literatura. Preparatorianos talentosos, futuros ingenieros en sistemas, posibles administradores de empresas, que un día descubren el espejismo de los libros y deciden estudiar Letras o volverse poetas. Con los años, los observo mendigando en las redacciones de los periódicos: “Me da una errata que corregir, por el amor de Dios”.
De los libros no se salvan ni siquiera los ricos. Bibliotecas enormes en casas sirven de escenario para que bibliómanos cuarentones lleven a sus invitados a probar ediciones reposadas (“¡Ah, un Nabokov de 1955!”, “Qué delicia, esta primera edición de Cien años de soledad!”), como si el sabor fuera diferente sólo por la fecha de publicación. ¡Ilusos! Han creado una cultura de la esquisitez (“Un Borges siempre combinará mejor con un Bioy, nunca se te ocurra leerlo al alimón con Roberto Artl, porque caramba no es de gente decente”), sin darse cuenta que sólo lo hacen por la embriaguez, por experimentar ese vértigo de las palabras agolpándose unas tras otras, por los personajes entrañables, por las frases perfectas.
He visto a la mejores mentes de mi generación desechas por los libros inútiles, por una poesía que no sirve para nada, malgastadas en ensayos que no dan puntos para el currículo. Y es que el problema, hemos de reconocerlo, no es el consumo en sí sino la inmoderación. Los médicos siempre han recomendado una bibliografía saludable para la vida: un poco de queso robado y búhos que no ululan, el manual del IETU o Soy mujer, soy invencible y ¡estoy exhausta! Pero los viciosos no saben contenerse, no saben seguir regímenes. Una mañana despiertan con antojo de Pérez Reverte, a la mañana siguiente han dejado todo por los guiones de Woody Allen. Saltan de un género a otro, cruzan siglos enteros y países en apenas una semana, sin detenerse en la pírámide alimenticia que nos recomienda: abténgase de la ciencia ficción, eleve su contenido de columnas políticas. Los viciosos nunca cuentan el número de páginas que consumen para decir: “Ya basta, ha sido suficiente”. Después de atragantarse 6 aventuras de Wooster y Jeeves, sienten culpa y la única forma de quitarse ese sentimiento, ¡vaya condena!, es seguir leyendo.
La literatura deja marcas, qué duda cabe. Abdómenes prominentes, traseros planos, una vista gastada por las páginas. ¿Qué le estamos haciendo a nuestro cuerpo?, y peor áun, ¿por qué dañamos nuestra mente con esa información innecesaria? Millones de personas han demostrado que se puede vivir sin Pessoa o sin Octavio Paz, que se es feliz sin una página siquiera del Quijote. Pero los consumidores de libros son seres derrotados, distraídos, perdidos. La literatura crea individuos incapaces de saber dónde están las llaves del carro, pero prestos a citar a Umberto Eco, cada que un acompañante dice por casualidad la palabra “monasterio”.
Cuidemos a nuestros adolescentes. Videos clandestinos en Youtube han dado cuenta de alumnos grabados mientras leían Un mundo feliz. Ha sido un escándalo mayúsculo, sobre todo cuando uno de los estudiantes, sin dejar de reírse como un tonto, habló de la euforia que le provocaba Ibargüengoitia. Ha sido uno de los casos más bochornosos que me ha tocado presenciar. El director del plantel tuvo que salir a desmentirlo todo, a fin de que ningún padre de familia creyera que ahí -en un instituto tecnológico- se estaba propiciando el consumo de novelas.
Pero el asunto no puede acabar ahí, en una mera anécdota. Se sabe de jóvenes que llevan a la escuela libros QUE NO pertenecen a ninguna asignatura y que a escondidas ojean durante los recreos, mientras sus compañeros –sin duda, los más sanos y quienes a fin de cuentas sacarán adelante a este país- practican el deporte o flirtean con las chicas. La Asociación Estatal de Padres de Familia ha pedido a las autoridades aplicar la “Operación Mochila” a fin de decomisar cualquier libro que no haya sido pedido por los profesores. Y se trata de algo que es urgente extender a otros colegios, para cumplir uno de los objetivos centrales de este Gobierno: trabajar para que la literatura no llegue a tus hijos.
Por otra parte, estudios han demostrado que autores que consideramos inofensivos como Stephen King o J. K. Rowling sirven de puerta de entrada a otros novelistas mucho más fuertes y adictivos. Que si como padres descubrimos Harry Potter en el cuarto de los chicos y lo dejamos pasar por alto, somos responsables de que en un futuro, el muchacho termine en las garras paranoicas de Phillip Dick o viajando en las ciudades invisibles de Italo Calvino. No permitamos eso, por favor, señores, vigilemos lo que entra en nuestras casas y que, les aseguro, aunque para sus hijos sea “mero entretenimiento” es algo mucho más peligroso que eso.
Finalmente debemos exigir a nuestras autoridades combatir el tráfico de libros, la compraventa de segunda mano, los préstamos, los robos de las bibliotecas, las adaptaciones cinematográficas, las reseñas elogiosas en los periódicos, incluso hasta los blogs y promover en cambio las presentaciones de poemarios locales, los talleres literarios, las premiaciones de Juegos Florales, las tesis, los simposios y todas esas prácticas que ¡gracias a Dios! nos han ayudado a mantener a raya la adicción de nuestras juventudes a la literatura.
¡Por un México libre de libros!

Para compartir tu adicción, clickea aquí.


La política según el PRD:


"El dedo medio firme, apuntando hacia arriba, el índice y el anular medio doblados. Le llaman la britneyseñal, porque ese ademán es el que acostumbra mostrar a los fotógrafos la patética Britney Spears cuando no está de buenas o en lo que queda de sus cinco..."

El resto del poema en El Universal.

Aprendiendo quiénes nos gobiernan 15: República Dominicana

PRESIDENTE DE REPÚBLICA DOMINICANA


Leonel Fernández


Este bello traje me lo regaló el Coronel Sanders de Kentucky Fried Chiken.


Y eso es todo lo que puedo decir de mi país.


Ah sí, y que nuestro mayor producto de exportación es Sammy Sosa.
(Ay, que fueltes neglitos).


Y este científico loco que asegura haber encontrado la fórmula para viajar en el tiempo.


Que de ser cierto, viajaría al pasado para decirle al orangután: “las quiero altotas y pechugonas.”

martes, 22 de abril de 2008

Pedazos de carne de clóset

Para qué nos hacemos tontos. Nos gusta la carne. Y lo que es peor tantito, disfrutamos siendo unos pedazos de carne.

Claro que los últimos en enterarse de este fenómeno son los pedazos de carne de clóset, que curiosamente son los que creen ser una autoridad moral porque le cantan a la libertad, trasgresión, rebeldía, anarquía, etcétera. Mismos pedazos de carne que ilusamente creen no formar parte del engranaje de una maquinaria perfectamente engrasada que ha moldeado a su antojo a la juventud, convirtiéndola en zombis materialistas, superficiales y descerebrados.

Precisamente estos paladines de la libertad son los voceros (ojalá algún día se dieran por enterados) de los vicios más deleznables y repugnantes que aquejan a los jóvenes del mundo.



¡Toma, sociedad cochina!

Y toma.

Eeeeeeeeeeeeeeuh. ¡Viva la libertad, pendejos!

Quienes tienen 2 neuronas en la cabeza saben perfectamente que Avril Lavigne es una pobre payasa ridícula. Más sin embargo los emos, corbatines, skatos, darketos, indies, góticos y demás facciones de pobres diablos del mundo creen de corazón que ella es la reina de la rebeldía. Y lo que es peor, la propia basura blanca, perdón, "cantante" cree que ella es la personificación de la rebeldía, sin importarle ser la portada de la revista más sexista del mundo:


Compren mi revista, amiwis, que casi muestro teta. Bexos.



Desde luego en México no nos podíamos quedar atrás. La fórmula es básicamente igual en todo el mundo: tomas un grupo de mozalbetes bien proporcionados, los vistes como payasos, y los haces cantarle a otro ramillete de mozalbetes (pero estos llenos de barros y con cuerpo de tamal colado) y listo.



Según ellos, su guardarropa es muy, pero muy, descuidado. Van al clóset y se ponen la primera prenda que encuentran. Nada de pasarse doce horas frente al espejo eligiendo ropita que haga resaltar sus ojitos, pestañitas y boquitas.

Un momento: no estoy nada mal.

Mmm. ¿Para qué me hago pendeja diciendo que soy una ema si bien que tengo lo mío?


Y claro que lo tiene. Y lo tuvo desde un principio. Y las disqueras lo sabían. Y ella, que es una tontorrona (como todos sus seguidores) se vendaba los ojos creyendo ser muy rebelde y cantaba en contra de la superficialidad y de las niñas-bonitas-bobas-anoréxicas.


Soy una niña muy mala.

Puta, no te confundas.

Ash, me zurran las fresas.


Pero no muy sexy, porque eso es ser fresa.


Como era de esperarse, en este mundo tan moderno ser un pedazo de carne (que es sinónimo de rebeldía) no es exclusivo de las mujeres. No señor. Por eso vivimos en una sociedad igualitaria e igualitario.

¿Se acuerdan de Trent Reznor, vocalista de Nine Inch Nails?

Ay, que mundo más feo, estoy muy triste, me voy a cortar las venas.


Reznor fue uno de los primero emos famosos, si no es que el primero (expertos en música, se aceptan correcciones).


No es cierto, yo no soy un emo. Estoy triste de verdad.


Lo que tú digas querido Trent. Sin embargo, más allá de que su música me parecía (y me sigue pareciendo) muy buena, francamente nunca me tragué eso de que sufriera y fuera un chico relegado de la sociedad. Todo lo contrario. A mí me parecía un tipo extrañamente bien parecido y talentoso (peligrosa combinación) para andar lloriqueando en las esquinas.

De hecho Trent se me figuraba una fusión entre estos dos personajes:


Severus Snape de Harry Potter


Y Hansel de Zoolander.


Ash. No es verdad.

Y claro, Trent puede decir misa, pero yo sabía que tarde o temprano el chico que lloraba y decía que el mundo era muy feo y oscuro algún día iría con el estilista para que le ensañaran que el mundo es un lugar requetepadriurix para vivir.

Yo nunca me peino.

Ni parezco modelo de Calvin Klein

¿Verdad que no?

Aunque me haya cortado el pelo.

Y hecho mis pesitas.


ANTES

VER VIDEO PEDAZO DE CARNE DE CLÓSET


AHORA

VER VIDEO PEDAZO DE CARNE FUERA DEL CLÓSET

Una vez más queda claro y comprobado que el 99% de los cantantes son unos pedazos de carne de clóset.

Nada que ver.


Yo soy un cantante súper serio que no se vale de su cuerpo como una ramera.

lunes, 21 de abril de 2008

Aprendiendo quiénes nos gobiernan 14: Perú

PRESIDENTE DE PERÚ


Alan García



Soy Alan, y les voy a contar cómo regresé al poder.


¡Gracias a este par!


A pegar de gritos como un loco.


Eeeeeh. Uuuuuh. Aaaaah.


Jejejeje no debí comerme ese carrito sangüichero.

Construyendo en mi vida


“CUANDO TERMINAS LA CARRERA Y EMPIEZAS A TRABAJAR, COMIENZAS A CREER EN DIOS, SI NO, NO TE EXPLICAS POR QUÉ LAS CASAS NO SE CAEN.”
- Un profesor de Ingeniería a sus alumnos

Nunca en mi vida padecí tanto una construcción. Es decir, nunca como ahora llegué a sufrir tanto en carne propia la construcción (desde la primera a la última piedra) de algo. Y eso que desde que nací estuve condenado a vivir ligado a las construcciones. Mi papá era ingeniero y mi abuelo también. Mi papá trabajaba tanto que casi nunca le veía en casa. Y cuando le veía casi siempre estaba hablando de alguna construcción. “Cómo que se jodió el volquete”, decía por teléfono y se marchaba de nuevo a la fábrica.
Pero aquello no era nada comparado con mi vida escolar. En la escuela literalmente viví rodeado de volquetes, tractores, trascabos y dinamita. “Ignoren el ruido niños”, gritaba Miss Margarita rompiéndose las cuerdas vocales para hacerse escuchar sobre la maquinaria pesada que trabajaba a dos metros de las ventanas de los salones. “Hoy vamos a aprender la tabla del siete, niños”, decía la Miss. “Siete por uno, siete. Siete por dos, catorce. Siete por tres…” ¡Kabluuuuum! Reventaba una bomba matando de un infarto a algunos alumnos y levantando una nube de tierra a no mucha distancia de nuestros pupitres. Así fue la primaria donde estudié. La escuela privada y más exclusiva de la ciudad que nunca dejó de construir a sus alrededores los supuestos edificios que un día no muy lejano nos darían cobijo en sus pomposas estructuras de mármol y granito. Desde luego ese día jamás llegó. O mejor dicho, nunca llegué a disfrutar de tales edificios de mármol y granito porque un buen día mis padres, junto con otros padres de familia, al notar y hacerle ver al director que lo único que crecía en la construcción era la maqueta de papel maché de la escuela, fuimos inmediatamente expulsados de la cristianísima institución. Así fue que el grupo de padres de familia insurrecto decidió fundar su propio colegio privado, católico y exclusivo, lo que originó que mi secundaria y preparatoria fuera como ir todos los días a Kabul o Bagdad o Kosovo. “Muy bien muchachos, caja se abona cuando…” decía la maestra de contabilidad antes de ser interrumpida por estruendosos taladros que sonaban como metralletas o por un poderoso bombazo que hacía derribar decenas de árboles ante nuestros pasmados ojos. Básicamente a eso atribuyo mis problemas para memorizar la tabla de siete y todo lo relacionado con la contabilidad y las matemáticas.
Y eso no fue todo, en casa también se empezó a construir. Mi hermanita creció y mi papá le construyó una habitación; y con los albañiles metidos en casa mi mamá sugirió darle unos retoques a su santo hogar. Se levantó un muro como el de Berlín en mitad de la cancha de tenis que compartíamos con los vecinos (cancha donde jamás se realizó un partido de tenis, pero sí incontables partidos de fútbol); se rellenó de escombro la piscina donde jamás nadie se metió a bañar y se excavó otro hueco en forma de piscina en otro sitio de la casa donde tampoco jamás alguien logró meterse a bañar porque la piscina nunca pudo terminarse de construir, al igual que algunas de las remodelaciones de la casa gracias a una crisis económica que azotó al país, la cual dejó a la casa con una apariencia de estar en construcción perpetua.
Cansado de las constricciones, al graduarme de la preparatoria me aseguré de enrolarme en una universidad viejísima y feísima (para desconsuelo de mi mamá que quería verme bajo la tutela de los maristas), que sin embargo tenía la ventaja de ser pública y por ende tenía asegurado el jamás ver un tractor durante el transcurso de toda mi carrera. O eso creía. “Muchachos, buenas noticias”, dijo el director haciendo que mi sexto sentido (que es el de la construcción) activara sus alarmas. “El gobierno ha hecho un esfuerzo inédito en la historia del Estado y van a construir un campus a las afueras de la ciudad, y adivinen qué carrera se va a marchar para allá”.
Graduado y en la búsqueda de escapar de una vez por todas de las malditas construcciones decidí salir huyendo de mi natal terruño, que de ser una de las ciudades más tranquilas y hermosas del país fue convertida en una plancha de concreto repleta de Oxxos y centros comerciales. Mi nuevo hogar se convirtió una bonita ciudad con vista al mar, donde todo es tan tranquilo que ni siquiera el mar se digna a moverse. “He llegado al Paraíso”, me dije. Hasta que un buen día apareció una construcción por la cual obligatoriamente tengo que pasar todos los días, mínimo cuatro veces al día. Durante meses transité entre baches, maquinaria pesada y señalamientos que me indicaban que tenía que desviarme de la ruta más simple para llegar a casa para tomar callejuelas con baches y topes todavía más peligrosos. Y así fue día tras día. Mes tras mes. Una construcción que me pareció interminable pero que prometía ser una joya arquitectónica, ya fuera porque invirtieron en ella más de 13 millones de pesos o porque el monumento en construcción conmemoraría los 150 años de emancipación del Estado. Total que el calvario llegó a su fin hace un par de semanas. De buenas a primeras desaparecieron los baches, la maquinaria y los señalamientos de tránsito, y en su lugar aparecieron funcionarios públicos y cámaras de televisión para inaugurar el monumento que desde su primera piedra lució igual, es decir, una estructura sin forma alguna, o mejor dicho, una especie de engrapadora gigante recubierta de papel cascarón y papel lustre. Una maqueta como las que fabricaba de niño, solo que construida a escala enorme.


Al verla cada mañana, tarde y noche he llegado a la conclusión de que es el monumento perfecto para recordarme que viviré toda mi vida rodeado de construcciones que nunca serán terminadas, ya sea por crisis económicas, por curas bandidos y/o por políticos amantes del mal gusto y de la desvergüenza.

domingo, 20 de abril de 2008

Sólo la Revolución se televisará







Después de iniciar un procedimiento sancionatorio, la Comisión Nacional de Comunicaciones de Venezuela ha prohibido (veladamente, a través de una “recomendación”) la transmisión de Los Simpson por la cadena Televen de ese país. Extraña, en primera instancia, que un Gobierno como el de Hugo Chávez -tan abiertamente opositor al imperalismo yanqui- repruebe un programa que ha retratado a Estados Unidos sin escatimar sarcasmos, pero más inquieta saber los motivos de esa salida: según el órgano oficial, la familia amarilla “no es apta para niños” y “contiene mensajes que atentan contra la formación integral de los adolescentes”.

Lo peor del caso: ¡es verdad! Si pensamos en los niños como en bolivarianos en formación a los que sólo es sano ver Aló, Presidente, sí, Los Simpson no es apto para ellos. También es lógico cuando sabemos lo mucho que le preocupan los infantes a Chávez (una observación de su hija de ocho años sobre el caballo del escudo venezolano que avanza hacia la derecha, hizo que la Asamblea Nacional cambiara la posición del equino hacia -adivinen dónde- la izquierda). ¿Qué va a hacer Televen para llenar el vacío que dejará la creación de Matt Groening? Programar Guardianes de la bahía, al que la censura venezolana ni siquiera increpará, porque los bikinis de Pamela Anderson son rojos.

“¡Tanto escándalo por una simple caricatura!”, dirá alguien. Pero no debemos irnos tan aprisa. Según la revista Time, Los Simpson es la mejor serie de televisión del siglo XX y Bart uno de los iconos culturales de la última centuria, junto a Picasso, los Beatles y algunos otros. Para no ir más lejos, el historiador y profesor de la Universidad de Francfort, Henry Keasor, consideró a la serie como “parte de la literatura universal”, lo mismo el escritor Alan Moore, quien ha dicho que aparecer en el programa “es el título honorario moderno más importante de nuestra época; de hecho es mejor que si te hicieran Papa” (lo dice alguien que no sólo cambió la manera de hacer cómics en el mundo sino que apareció en Los Simpson junto a los no menos trascendentales Art Maus Spiegelman y Daniel Ghostworld Clowes).

Pero qué va, el humor siempre dará molestias. Recordemos que George Bush (el padre del Míster Dánger) también condenó a la familia amarilla por la imagen negativa que proyectaban. ¿Por fin, los Bush y Chávez coincidieron en algo? Sí, como los emos y los punks, ambos tienen más semejanzas de las que públicamente aceptarían.

Chávez sabe mejor que nadie el poder de los medios. Desde su fallido golpe contra Carlos Andrés Pérez en 1992, supo que el rating lo es todo. En la pretensión de que los demás insurrectos depusieran las armas, el Gobierno de Andrés Pérez puso al líder rebelde a dar un mensaje a sus compañeros, mensaje que se convirtió en una alocución política. “Lamentablemente, por ahora”, dijo Chávez en aquella ocasión, “los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la capital (...) Ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias”. Ese “por ahora” no fue sólo la frase más recordada del mensaje, sino todo un vaticinio. Por ello, el movimiento golpista que en la práctica fue un desastre, logró su auténtica victoria a nivel mediático, pues colocó en el mapa al entonces desconocido rebelde.

“Chávez siempre es una emoción”, ha apuntado el periodista y narrador venezolano Alberto Barrera Tyszka. “Enamora o irrita, pero jamás aburre, es un producto que no conoce la indiferencia”. Y es que ahí está la clave para entender la expulsión de Los Simpson de la televisión: el presidente quiere ser el único comediante que critique a los EU. No es, en todo caso, un acto de censura sino una exageración monopólica.

Chávez es un histrión, una cruza de showman y orador revolucionario. Alguien a quien es fácil imaginar preguntando a su público “¿Quieren otro monologue?”. Hace chistes, reta a otros mandatarios, se burla de quienes sirven al Imperio, declara la guerra por un pleito que no es suyo (“Señor ministro de defensa”, dijo cuando el bombardeo sobre Ecuador, “mándeme diez batallones a la frontera con Colombia”). Eso está bien, pero ¿por qué no admite la competencia? Eso le haría mejorar sus rutinas, disminuir sus tiempos. No lo va a hacer porque finalmente Chávez es un socialista y como tal, ama el control estatal sobre el entretenimiento y disfraza la megalomanía de amor patrio.

En la Cumbre de Santo Domingo, después de las acusaciones mutuas entre Álvaro Uribe y Rafael Correa, el comandante no podía marcharse sin decir algo. ¿De qué manera robarse el espectáculo, después de semejante pleito entre mandatarios? Musicalmente: cantando “Quisqueya, la tierra de mis amores”, mientras las risas de los asistentes le hacían suponer que había hecho lo correcto.

Tengo la impresión de que Chávez reparte dinero, educación y todas esas bondades de las que hablan sus simpatizantes, también para que lo oigan. Es el cómico que paga para mantener su audiencia. Comúnmente animoso, socarrón cuando se trata de hablar de los demás, pero incapaz de soportar el ridículo propio (como la foto de Reuters donde parece tener orejas de Mickey Mouse), Chávez ejecuta el sarcasmo para impacientar a sus oponentes. Su discurso es la farsa de la desesperación.

Pero pongamos las cosas sobre la mesa, antes de que algún chavista me descalifique por detenerme en frivolidades. Desde México sólo puedo hablar de presidente venezolano como ídolo pop, como un símbolo cuya música seduce a unos y irrita a otros. Personalmente, sus presentaciones me parecen peor que una recitación de poesía hecha por vogones (aquellos seres de La guía del autoestopista galáctico): un suplicio que carece de cronómetro. Al mismo tiempo, prefiero estar lejos de sus fans porque son como los fans de Maná: cuando les dices “No me gusta lo que tocan”, te responden: “¿Y qué otro grupo ha hecho tanto por las selvas?”.

Postdata del 18 de abril: Según los periódicos, el programa ya retornó a la televisión venezolana, ahora en horario nocturno. No obstante, el Gobierno de ese país aún sostiene que en Los Simpsons "se aprecian elementos con imágenes y lenguaje inapropiados, que pueden influir en el comportamiento y la formación de los niños, niñas y adolescentes". Y ¿saben qué? Siempre lo supimos.

Y a propósito de Los Simpson, perdón, de Chávez...

Por Eduardo Huchín Sosa.

sábado, 19 de abril de 2008

Aprendiendo quiénes nos gobiernan 13: Paraguay

PRESIDENTE DE PARAGUAY



Nicanor Duarte



En Paraguay hablamos dos idiomas.


El guaraní, para embaucar a los políticos.
(No entiendo un carajo, este contrato está en chino)


(Seguro éste vino a pedir plata)


Y el español, para que nos embauquen a nosotros.