domingo, 7 de octubre de 2007

Fuerte candidato para ganar el Nobel de Ciencia

Si te piden que pienses en un científico, la primera imagen que te vendrá a la mente –al menos en la mente de la mayoría de las personas- es la de un sujeto con gafas cuadradas, bata blanca y guantes de goma, inmerso en un laboratorio y rodeado de batracios y tubos de ensayo con líquidos de colores.

Quizás este estereotipo sea el culpable de que los niños nunca digan que quieren ser científicos cuando sean grandes con el mismo fervor e ilusión en los ojos como cuando dicen que quieren ser Terminator, Batman o Paris Hilton. Sí, el mundo es injusto: los científicos, héroes anónimos modernos, pese a haber inventado la aspirina no pueden hacer que alguien recuerde siquiera cuándo es el día del científico para felicitarlos. Crean a la oveja Dolly y se les viene encima la Iglesia y el sindicato de pastores con airados reclamos por poner en entredicho la existencia del alma de su rebaño.

Ser científico es una profesión extremadamente ingrata. En México, cuando un nuevo presidente toma el poder, lo primero que hace es recortar el presupuesto nacional, primero ciencia y luego educación, a sabiendas que ambos rubros son total y completamente inútiles en este país. Sin embargo, hay buenas noticias para los científicos: en China hay sobrepoblación, y por deducción lógica, un exceso de científicos.

Resultado:



China sí que sabe invertir en ciencia.


Fuente: periódico uno más uno

1 comentario:

Benito Juarez dijo...

¡Asu! Y eso como se come, ¿con cuchara cuadrada? Esos chinos son terribles, nunca quise nada con ellos, nada más falta que las enchiladas también las hagan cuadradas.

El respeto al derecho ajeno es la paz.

Saludos, Bomberito.