viernes, 30 de mayo de 2008

No es sarcasmo: aplaudamos su trabajo



Siempre me he preguntado a qué hora será que trabajan nuestros mandatarios. No me refiero a ese molesto trámite que es salir a la calle (o de gira a los pueblos) a cortar listones en inauguraciones de supermercados, farmacias, ferias ganaderas, etcétera. Me refiero al trabajo de verdad, al que hay que meterle neuronas y que está fuera del alcance de las cámaras fotográficas de los periodistas. El trabajo administrativo que te obliga a romperte el coco junto con tus asesores para con el mínimo posible de recursos (nuestros impuestos) lograr una mejora palpable en las condiciones de vida y seguridad de la población.



Foto: La Garganta más Profunda.

-“Gober, aquí le presentamos a nuestro mejor diputado, alias Candyman.”
-“(Asuuuuus)”



Con tristeza hay que aceptar el hecho irrefutable de que la política es como la farándula: si quieres ser alguien tienes que salir en la prensa, ya sea para bien, para mal, o como sea, da igual.



Foto: La Garganta más Profunda.

-“(Asu, no sea golosa Bety)”



Desde que este bonito blog se fundó, mis amigos que pertenecen a las altas esferas (o sea, a las esferas políticas) evitan en la medida de lo posible saludarme. Ya no me abrazan y me sonríen como antes. Ya no me ofrecen presentarme a sus guapas amigas. Algunos ya ni siquiera se toman la molestia de levantar la mano para saludarme a lo lejos. Es más, ya ni siquiera me sugieren veladamente que un accidente terrible podría ocurrirme. Esto desde luego ensombrece mis cálidos y luminosos días. Sin embargo, no todos son malas noticias. Algo puede rescatarse de esta situación, y eso es que este blog está siendo leído tanto por funcionarios públicos como por sus hijos.

El haber llegado a esta conclusión (en realidad quienes llegaron a esta concusión fueron mi editor, mi representante y mi modisto particular mientras yo me descocía en llanto en cama porque nunca brillaré en la high society) me dará por vez primera la oportunidad de probarles que no soy tan malvado y rencoroso.

¿Recuerdan esta entrada del 27 de marzo?


Jueguemos a… ¡La Rueda de la Fortuna!



La pregunta es:

¿En qué otra obra pudieron haberse invertido los MÁS DE DIEZ MILLONES DE PESOS que se gastaron en esa chingada mierda de "Cápsula del Tiempo" (también conocida como "la engrapadora gigante") conmemorativa del 150 Aniversario de la Emansturbación Política de Campeche, que hubiera beneficiado a uno de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad?

Oh, sí, claro, muchos se ofendieron. Y otros, en vez de ofenderse, se pusieron a trabajar, y con esto no estamos diciendo que lo que verán a continuación fue gracias a nuestras denuncias picantes y humorísticas.




Ignoro quiénes (o quién) hayan sido los responsables de esto, pero a nombre de todos quienes colaboramos en Pildorita de la Felicidad, enhorabuena y un fuerte aplauso para ustedes (o usted), que algún día a ese edificio iremos a parar todos nosotros, e incluso y en descuido hasta ustedes: no olviden que la vida es como la Rueda de la Fortuna, un día estas arriba y al otro… también arriba, Casi olvidaba que vivimos en México.

1 comentario:

Monica dijo...

Hola
pues quien te dice que tal vez no sea tu denuncia la causa de la restauracion del asilo? ojala asi halla sido, de cualquier forma es loable que al fin se hallan ocupado de ello, ojala se ocupen igual de tratar bien a los ancianitos.
y en otra cosa...que besote le dio Beatriz Paredes al Gober!!! :S
saludos