domingo, 2 de diciembre de 2007

¡Feliz día de los Discapacitados!


Así es. Lo hice y no me arrepiento. Usé la palabra con "D" y pienso seguir usándola hasta que alguien con exceso de poder y de tiempo libre lo haga ilegal. Como toda persona que dice y escribe groserías y barbaridades con cierta regularidad estoy a favor de la libertad de expresión... a menos que la usen para decir pendejadas, en cuyo caso me declaro ultraconservador y pro-represión (¿qué les puedo decir? Soy muy voluble).

Ya en serio, espero no ser el único que encuentra preocupante la obsesión que tenemos en México (y sospecho que en otros países latinoamericanos) por imitar al primer mundo, sobre todo en lo ridículo y lo insignificante. La corrección política, además de ser ridícula e insignificante, es una forma enmascarada de censura que deberíamos encontrar inaceptable.

Hace tiempo hablé acerca de por qué me niego a usar el término "personas con capacidades diferentes", que considero estúpido y ofensivo. Basta tener un ápice de sentido común para darse cuenta de cuáles son las intenciones de una persona que dice tal o cual cosa. Que "discapacitado" o "minusválido" puedan considerarse palabras insultantes dependerá de la intención con que las usa quien las usa.

No preparé nada para el Día Internacional de los Discapacitados (de hecho la palabra que usan en el sitio de la ONU es "Impedidos"), así que me limito a mencionar cosas al azar que me vienen a la cabeza cuando pienso en este día:





Las foto-ops de George Bush con jóvenes soldados que han perdido brazos y/o piernas en su guerra. Sabemos que los políticos no respetan nada, y estas imágenes son como un cubetazo de agua fría que nos recuerdan que, en efecto, no hay límites para el cinismo humano.




Stephen Hawking, el tipo de hombre para el que se inventó la palabra "genio". No voy a fingir que entiendo su trabajo, pero puedo decirles que cuando lo escuchas o lo lees y logras seguirle el paso aunque sea por fragmentos, y cuando a fuerza de volver a escuchar y releer sus palabras comprendes de lo que está hablando, la satisfacción que obtienes no podría ser más grande. No porque te haga pensar "Dios mío, no soy tan idiota como los demás creen", porque de hecho estructura sus presentaciones de manera que sean accesibles para los simples mortales, sino porque los temas de los que habla suelen ser nimiedades como el origen del universo, y escuchar a un hombre que puede alcanzar semejante lucidez y lograr argumentos (al menos en apariencia) sólidos al hablar de ellos es cosa de otro mundo. El estupendo documental de Errol Morris A Brief History of Time presenta una semblanza de su vida y obra, y puedes encontrar videos cortos de sus presentaciones en Youtube. Velos cuando te quieras sentir insignificante.



Murderball, uno de los mejores documentales en lo que va de la década, y eso que ha sido una muy buena década para el género. Recuerdo que mi primera impresión al ver partes de la película fue algo como "vaya, al fin sacaron una película que muestra que los atletas (en especial los gringos) siguen siendo igual de cretinos y arrogantes aunque estén en una silla de ruedas". El póster, la actitud de todos los involucrados, los especiales en MTV (que produjo la película) e incluso el nombre del deporte me parecían todos tan estúpidos que antes de verla hubiera jurado que las alabanzas desmesuradas de los críticos acerca del documental eran producto de la corrección política. Qué equivocado estaba. Esta es una de las películas más entretenidas y conmovedoras que he visto en mi vida.



En el lado opuesto del espectro tenemos a Whole, un tétrico documental de menos de una hora de duración acerca de personas con una extraño trastorno psicológico conocodo como Desorden de Identidad de la Integridad Corporal (BIID por sus siglas en inglés) que los hace desear amputarse las extremidades. Algunos lo logran, mientras que otros se limitan a fantasear con ello. No es exactamente una película que les pueda recomendar, pero sin duda es interesante.



Una película que se niega a abandonar mis pensamientos, creo que porque no he visto siquiera un clip de ella: Deafula (en español sería "Sórdula"), la única película de terror interpretada en su totalidad en lenguaje de señas. Ni por un segundo me imagino que debe ser una buena película, pero como una curiosidad histórica me gustaría mucho verla.


Long Jeanne Silver, tanto la actriz como la película que lleva su nombre. Según la IMDb fue estrenada en 1977, lo que la hace contemporánea de películas como Annie Hall y Star Wars. El '77 fue un buen año para los cinéfilos del mundo. Al igual que Murderball, esta película es una fuente de inspiración que nos hace creer, creer en verdad, con todo el corazón, que no hay impedimento físico que pueda impedirnos alcanzar nuestros sueños. En el caso de Jeanne, el sueño de ser una actriz porno.

2 comentarios:

Johanna dijo...

¿Quién en su sano juicio desearía con anhelo y ahínco ser estrella porno? =?

Sip, cada día me reafirmo más: Este es un mundo extraño donde nos toco vivir y bueno, cada loco con su tema...o no?

Anónimo dijo...

Hola Rodrigo al igual que a ti no me agrada el término de personas con capacidades diferentes pero tampoco el de persona discapacitada así que pienso que lo más correcto, por así llamarlo, sería personas CON discapacidad, esto para evitar decir que toda la persona está dicapacitada ya que no es así