sábado, 8 de diciembre de 2007

Máscara contra mascara


Hace un par de meses me encontré, por azares del destino, viendo el show de Sabrina en compañía de unos amigos. El episodio bien pudo haberse titulado "El día que Sabrina descubrió que no era tan perversa como ella pensaba", pues cuan larga fue la emisión tuvo que pasarla batallando para conservar su honor ante los ataques de un calenturiento luchador que era su estrella invitada de la noche. "Sospecho que ese luchador baila en despedidas de soltera entre luchas, o lucha entre despedidas de soltera", comentó alguien. Cuando terminó el segmento de la entrevista (con Sabrina hecha un manojo de nervios, prácticamente de pie junto a la cama donde conduce sus entrevistas, fuera del alcance del hombre), el enmascarado completó su actuación con un número de baile en el que se despojó de sus mallas, revelando el escandaloso hilo dental que usaba bajo las mismas. En el proceso desvistió y le metió mano a su compañera de baile, una pelandusca cuyo nombre no recuerdo. Muchas cosas me pasaron por la mente.

En primer lugar me di cuenta de que en Sabrina, bajo las montañas de silicona, late el corazón de una puritana. Claro que como parte de su acto aparece medio desnuda en una cama, blandiendo látigos y consoladores con los que intenta poner nerviosos a sus invitados, a quienes hace una y otra vez las mismas preguntas: ¿la tienes grande? ¿te has acostadon con otro hombre (si es hombre) u otra mujer (si es mujer)? ¿qué es lo que más te gusta hacer en la cama? ¿cuál es tu mayor fantasía erótica?, y suciedades por el estilo mismas que, a fuerza de ser repetidas entrevista tras entrevista, terminan por perder cualquier dejo de provocación que pudieran haber tenido, pero, ¿saben una cosa? Es sólo eso: un acto. Véanla cuando se topa con alguien que le toma la palabra y trata de agarrar lo que ella fingía estarle ofreciendo. Se convierte en una maraña de risas nerviosas y negativas poco sutiles.

En segundo, llegué a la conclusión de que es cuestión de tiempo (relativamente poco, no más de veinte años) para que se haga realidad el mundo que nos han estado anunciando en películas como Battle Royale, Videodrome y Death Race 2000, donde desde la comodidad de nuestra sala vamos a ver como descuartizan a alguien para nuestro entretenimiento. No es broma. Algunos de ustedes son muy jóvenes para recordarlo y otros ni siquiera habían nacido, pero algo recuerdo de 1987 (hace 20 años) y créanme que un programa como el de Sabrina hubiera sido tan impactante y escandaloso entonces como hoy sería ver que a medio episodio la tetona sacara un machete y le cortara la cabeza de un tajo a "La Chiva" Irabién.

Finalmente, no pude sino preguntarme ¿qué pasa con los luchadores de hoy día? ¿De verdad son luchadores o son conejitos de Playgirl que usan una máscara mientras ahorran lo suficiente para pagar su rinoplastia? ¿Dónde están esos gladiadores con cuerpo de papa cuya apariencia tan fácilmente podíamos relacionar con la del primer héroe que conocimos en la vida, nuestro padre? Cuando escucho a un niño decir que es admirador de Batista o de John Cena no sé qué pensar: si, en efecto, sueña con convertirse un día en un fortachón volador o si simplemente tiene buen ojo para apreciar las formas masculinas y le aguarda un gran éxito en el mundo de la de moda.

Los héroes enmascarados ya no luchan por los viejos ideales de la paz, la justicia, el respeto a mujeres y ancianos, y el derecho de los mexicanos a vivir en un mundo libre de vampiras y momias de Guanajuato que atenten contra su integridad y patrimonio. Nada de eso les parece lo bastane importante para ocupar sus pensamientos, al menos no mientras allá afuera haya patrocinadores dispuestos a invertir en ellos si demuestran que son capaces de generar encabezados. Y, ¿qué mejor forma de hacerlo que protagonizando un escándalo? Le funciona a Britney Spears.

Hoy los luchadores promueven la idea de que el más grande y el más fuerte (traducción: el que consume más y mejores esteroides), el que tiene más mujeres y las trata peor, y el que tiene más perforaciones en los pezones y las pestañas más largas y rizadas, es el que a fin de cuentas resultará ganador. Olvídense todos aquellos que se sacaron el premio de consolación en la lotería genética, pues si no son lo bastante altos, blancos o su metabolismo no es los suficientemente rápido, se jodieron. Entonces, los niños quedan de una de las dos siguientes formas: en un perpetuo estado de insatisfacción consigo mismos por no poder ser como les dicen que deben querer ser, o en un perpetuo estado de puñeta mental en el que creen que son como creen que deben ser, cuando en realidad son unos pequeños mojones a los que les bastaría un buen jalón de pelo para entrar en cintura (pero sus padres no piensan dárselo, pues están muy ocupados no educándolos). Muy a mi pesar, cada vez veo más niños y jóvenes que pertenecen al segundo grupo.

Las fotografías de Lourdes Grobet son un excelente recordatorio de cuánto ha cambiado el mundo en los últimos años. Si se topan con él, no duden en desembolsar los 200 pesos que cuesta su maravilloso libro Espectacular de Lucha Libre, del cual reproduzco ahora unas cuantas imágenes. Entren a su página o busquen su nombre en Google, y verán más y mejores fotos que las que aquí les presento.










Un buen artículo acerca de Fray Tormenta.

1 comentario:

Larrosa dijo...

He leido Tú artículo y lo encuentro muy acertado y completo ,aunque , y no quiero con eso que alguien piense que ataco a alguna persona que no es esa mi intención pues solo deseo exponer mi opinión y es que entre esos fortachones se pueden adivinar o sospechar la existencia de gran número de homoxexuales, punto este que creo se ta ha escapado o has obviado intencionadamente pues en los momentos actualesun fen´meno de esa naturaleza no es apto para criticar.
http:/www.antoniolarrosa.com