sábado, 14 de julio de 2007

El cementerio del pudor



“TODOS LOS QUE PARECEN ESTÚPIDOS, LO SON Y, ADEMÁS TAMBIÉN LO SON LA MITAD DE LOS QUE NO LO PARECEN.”
- Francisco de Quevedo

Estoy gratamente escandalizado. Se los juro por lo más tenebroso en lo que pueda creer. La vergüenza ha muerto. Resulta ser que ya nadie acepta el rol de feos que nos confirió la naturaleza. Los reality shows, MTV y toda esa retahíla de programas que nos repiten hasta el hartazgo que ser una calca de las estrellas que salen en la televisión (no importa lo horrendos que podamos llegar a ser) es el único sentido por el que hemos venido a este mundo, finalmente, relamiéndose los bigotes, pueden recoger sus hediondos frutos, y si no me creen, por favor, se los ruego, visiten la siguiente dirección de Internet:
www.sexyono.com

Sospecho que algunos de mis queridos lectores de cada semana se extrañarán por esta súbita promoción de una página de Internet, pues nunca antes había mostrado tener señales de un espíritu propaganteril, pero resulta que hasta la fecha no había tropezado con un sitio que retratara a la perfección a la juventud actual. Si bien, como todo en la vida, algunos individuos son inocentes (los pocos), quienes aparecen por cortesía de amiguetes a los que se les hizo una buena idea subir al ciberespacio la fotografía del chico tímido que en la intimidad y seguridad de una reunión de amigos cometió el error de olvidar que vivimos en un mundo virtual, donde en cualquier instante en que te des licencia para travestirte o embriagarte hasta vomitar el cóccix por la boca es la oportunidad perfecta para que un teléfono celular (de esos que tienen toda la parafernalia tecnológica desde cámara fotográfica y/o cámara de video del tamaño de una aspirina) registre tan invaluable, y tal vez irrepetible, momento. El resto, el grueso de los parroquianos del sitio del que les hablo, está ahí por voluntad propia, orgullosos de sí mismos y de lo que representan.

La página “sexy o no”, como su nombre lo indica, tiene la finalidad de develar el misterio de si eres sexy o no para el público. La mecánica es simple, lo único que tienes que hacer es colocar tu fotografía y el resto lo hacen los visitantes de la página, quienes con expertos y catadores ojos califican tu sex appeal del uno al diez.

Por principio de cuentas, uno pensaría que hay que tener un coraje fuera de este universo o estar desesperadamente solo para prestarse a subir una fotografía personal y que una bola de extraños decida si eres apuesto o no. También, uno supondría según dicta el sentido común, que si ya estas involucrado en tan penoso menester de exponerte como un fenómeno de circo en una vitrina, al menos te tomarías el debido cuidado en elegir una foto que resalte tu mejor perfil para no asustar a los exigentes jueces que siempre están dispuestos a poner la calificación más baja. Sin embargo, cuando empezabas a creer que dominabas el instructivo de cómo funciona este loco mundo moderno, te topas con la fotografía de un hámster humano, que desde el cyber café más rascuache que pudo encontrar desempolva su mejor mirada, y a leguas puedes adivinar que el pobre gordito estuvo una semana a dieta de Special K antes de atreverse a salir a la supercarretera de la información. “M nknta la musik. Me gusta el rap y el reg”, dice el roedor-hombre con sus ojitos soñadores. Francamente el gordito es del tipo de gorditos que jamás imaginarías rapeando las canciones de 50 Cent; más bien da la impresión de ser el clásico robusto caballero que, con su mochila de Bob Esponja a cuestas y sentado desde la primera fila del salón de clase, responde correctamente a cada una de las preguntas que formula la maestra.

Si sigues mi consejo de visitar la página de Internet, durante tu recorrido seguramente tropezarás con un hato de jóvenes dignos de llamar tu atención, e incluso algunos dignos de que nos detengamos para hacer mención en ellos, como uno de cabellos parados que decidió retratarse junto a un Hummer; igual y pretende que asumamos que el ostentoso vehículo es suyo, porque eso sí, jamás dijo que le perteneciera. En fin, la columna de hoy jamás terminaría si menciono uno a uno a todos los personajes inverosímiles que aparecen, que son casi todos, porque hay desde los gordos que subieron a la red en contra de su voluntad, el Kill Bill de guantes y espada en mano que se regodea frente a un espejo, a los que les da por hacerse peinados de piña y sentirse irresistibles; los de mohines coquetísimos; los que por primera vez en su vida lograron vestirse con traje sastre y decidieron que eran la elegancia ambulante, por ende, esa era la foto indicada para subir a la página; los que exhiben con orgullo su déficit de cuello; los de actitud meditabunda tirando rostro en plan intelectual; los que intentan a toda costa amedrentarte con su actitud de rufianes incorregibles, y así, hasta llegar a los que no podían fallar haciendo acto de presencia cavilando en el baño con sus caritas de cachorros.

Al final del día uno pensaría que lo mejor de la página son las fotografías, sin embargo, las imágenes no son nada en comparación con la literatura que son capaces de regalarnos estos individuos, dueños de la ortografía más escalofriante jamás antes vista, como la de mi personaje favorito, que sale a bordo de una lancha sintiéndose Collin Farrel en Miami Vice, diciendo el siguiente pedazo de gloria: “ke paxo nenas? como veran soy amante dela aventura, y el buen gusto. pero la ultima decision es suya! estudio medicina en campeche, aunque soy de merida. esta de mas hablar. Nos vemos ojala pronto! besos!!”. Obviamente si yo fuera una chica me derretiría por un hombre tan peligroso como él y no dudaría en contactarlo para que me embriague con sus historias de aventuras y su buen gusto.

Les digo, no hay pudor. La caja de Pandora de la fealdad fue abierta. Vivimos en una locura colectiva. Lo único rescatable de todo este asunto es que los padres de familia pueden estar tranquilos, pues las largas jornadas que sus hijos pasan encerrados en el baño no las invierten en masturbarse o en meterse coca, sino en tomarse la fotografía idónea, que les garantice un diez de calificación para poder irse a dormir tranquilos con el autoestima por las nubes.

6 comentarios:

ricardo dijo...

me di una vuelta por el sitio, y neta, tienes razón, pero bueno habrá que preguntar a algún psiquiatra el por qué tanto mexicano se siente tan guapo.

marco a dijo...

lo pero de todo es que creen lo que mal dicen y lo que mal escriben, yo conosco varios en mi trabajo.
nunca se les ocurrira leer un buen libro, en fin, el sentido cumun se harto de los humanos.

P.D. mi explorador no me permite ingresar a la pagina (no se si deba agradecérselo) pero no hace falta.

la comunicación y los medios somos nosotros, hasta siempre.

Anónimo dijo...

¡Qué galería de esperpentos! No soy el más guapo del mundo, y precisamente por eso no me tomo fotos desvestido y con cara de circunstancia y las pongo al alcance de todo el planeta Tierra.

Poyo dijo...

Mi querido Rodrigo, acabas de proporcionarme un maravilloso pasatiempo para esos ratos muertos en que no tienes tiempo de hacer nada que valga la pena...
Al menos aquí tendré de qué reírme... :P

Noticias Galicia (España) dijo...

Publicado en:

http://www.noticiasgalicia.com/articulos/articulo276.html

Peru.com dijo...

Publicado en:

http://pildoritadelafelicidad.blogs.peru.com/2007/12/10/el-cementerio-del-pudor/