sábado, 14 de julio de 2007

Quién se lo hubiera imaginado

“¿QUÉ PAÍS PUEDE PRESERVAR SUS LIBERTADES SI SUS GOBERNANTES NO SON ADVERTIDOS DE QUE SU PUEBLO CONSERVA EL ESPÍRITU DE RESISTENCIA? DEJADLES TENER ARMAS.”
- Thomas Jefferson

Una pistola Glock 15 y una Walther P22. La venganza no tiene rostro. No tiene ojos. Pestañas. Boca. Solo sangre, rictus de dolor y ojos centelleantes de sorpresa y miedo de sujetos que se colapsan en el suelo viéndoseles escurrir el alma por un agujero. Un dedo en el frío gatillo. Oprimiéndose una y otra vez. La mandíbula trabada. Pam. Pam. Se van a enterar, es el único pensamiento que cruza por la mente. Gritos. Llanto. Angustia. Dolor. Incredulidad. Pam. Pam. Se van a enterar. La policía. Luces. Sirenas. Escopetas y rifles listos para entrar en acción. Desconcierto total. Caos. Lágrimas, más lágrimas. Puertas abiertas. Ventanas rotas. Pánico. Sudor. Orines. Gritos. El cañón en la barbilla. La bala que traspasa la piel, la lengua, las amígdalas, las muelas. El acero relámpago de muerte que atraviesa los sesos y fractura el cráneo en cientos de fracciones microscópicas de hueso. Cuero cabelludo teñido de sangre sobre el suelo. Una pared pintada de rojo. Se han enterado. Ya se han enterado.
Un loco. Solo un loco pudo abrir fuego y matar a treinta y tantos estudiantes. Solo un loco es capaz de esa locura, dicen en la radio, en los periódicos, en las revistas y en los noticieros de noticias y también de cotilleo.
Que tontos, ciegos y equivocados están mis vecinos del norte por creérselo de esta manera. Si se dieran cuenta que no hay que ser un loco para un día despertar y decir con toda calma, hoy es el día en que el mundo se va a enterar de lo que soy capaz de hacer. El día en que todos esos maestros de pacotilla permitieron con su apatía, con su desidia y con su incapacidad, que ciertos cabecillas hijos de la gran puta se mofaran, ultrajaran y mellaran la dignidad de niños introvertidos, débiles y desprotegidos. El día en que mamá y papá dejaron la comida de microondas en el refrigerador a sus hijos porque estaban más ocupados en la oficina trabajando para pagar la hipoteca de la casa nueva, las letras del automóvil del año y las vacaciones en la playa. El día en que MTV saturó su programación con luchas virtuales de famosos destripándose unos a otros y con concursillos donde te pagan por demostrar que tan golfo puedes llegar a ser. El día en que hasta para vender goma de mascar se hizo necesario poner a una mujer con un buen par de tetas llenas de silicona en los espectaculares de las calles y avenidas principales. El día en que los pecados capitales se transformaron en virtudes capitales. El día en que pasquines como Quién se llevó mi queso, El monje que vendió su Ferrari y El vendedor más grande del mundo desplazaron a Homero a Cervantes a Dumas y a Shakespeare de los aparadores principales de las librerías. El día en que la población se tragó la aberrante Segunda Enmienda de su Constitución que dice: “Una bien regulada milicia es necesaria para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a tener y poseer armas no debe de ser violado”. El día en que la libertad de expresión se degeneró en libertinaje de expresión. El día en que con un doble clic cualquiera tuvo acceso a orgías, a violaciones de niños y a todo tipo de perversiones innombrables. El día en que una rubia anoréxica que fornicaba con un mozalbete de pene descomunal se volvió la heroína y el ejemplo a seguir de los jóvenes. El día en el que ser un ganador al precio que sea se convirtió en lo único que vale en esta vida. El día en el que las drogas comenzaron a consumirse como caramelos. El día en el que a la dignidad se le puso precio de venta en el mercado. El día en el que un señor llamado Thomas Jefferson dijo: “¿Qué país puede preservar sus libertades si sus gobernantes no son advertidos de que su pueblo conserva el espíritu de resistencia? Dejadles tener armas”, y llegó el día en que se las dejaron tener y el 40% de su población se hizo de ellas. El día en el que la prensa pudo decir que al año casi 30,000 personas mueren victimas de un arma de fuego, es decir, un muerto cada 18 minutos, sin contar los más de 69,000 heridos al año. Y finalmente llegó el día en el que a la gente se le salió de las manos su jueguito y todos se fueron al carajo porque ya no saben diferenciar qué es el bien y qué es el mal.
Aún así, todavía así, hay gente que se sorprende. Que no se lo puede creer. Que pone los ojitos de cachorro indefenso e incrédulo y se pregunta cómo es posible que asesinatos y aberraciones de este tipo sucedan en sus propias narices cuando el mundo es tan, pero tan bonito que por eso tienen que pensar solo en ellos mismos y en su propia felicidad y darse de besos en las bocas y ser súperrecontrafelices las 24 horas del día. Por eso todavía existe gente como el bueno de Jorgito que se deja retratar desconsolado derramando un par de lágrimas de cocodrilo por las mejillas mientras no se puede creer su mala suerte y piensa: “lástima que no fue un maldito iraní el loco que acribilló a esos estudiantes de mierda para ahora sí, darme los motivos suficientes para cargarme al diablo al MahAhmacomoputasellame y a todo su asqueroso país de terroristas fundamentalistas de la gran mierda”.

24 comentarios:

roberto dijo...

Buen ojo para la situación actual. Pero así como tú llamas a la reflexión diciéndole a las personas que no se sorprendan de tales cosas pues qué otros resultados se pueden esperar de esa actitud tan general de las personas en todas partes del mundo realmente. Bueno pues que no te sorprenda esto a ti si en nuestros días es así. Que no te sorprenda entonces lo siguiente:
"Mas sabe esto, que EN LOS ÚLTIMOS DÍAS se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados [de orgullo], amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate." - 2da. Timoteo cap.3:vers.1-5 .
Aunque dichas características se han presentado durante siglos en el hombre, es interesante que es el GRADO lo que ha aumentado, haciendo de este mundo entero un lugar completamente inseguro. No importa donde vayas, a diferencia de otros tiempos, en cualquier lugar encuentras personas con estas características. Corroborado por historiadores, comentaristas y críticos.
Ahora... podrás ser tu ciego a eso??, así como indicas indirectamente a las personas que dejen de ser ciegas a la situación actual que tanto les asombra ??.
Por otro lado... este es solamente uno de los muchísimos factores que apuntan a este tiempo (desde el siglo pasado hasta nuestros días) como un tiempo crítico, donde la situación está.. realmente difícil de manejar.

Anónimo dijo...

¿Entonces en qué quedamos? ¿Qué partes de la Biblia deben interpretarse literalmente y cuáles no?

"Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para vivir en ellas,que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis; tú inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti, irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y también matarás sus ganados a filo de espada. Y juntarás todo su botín en medio de la plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello, como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada."
DEUTERONOMIO 13, 12-16

"Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti."
DEUTERONOMIO 22, 20-22

"Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol."
SAMUEL 12, 11-12

Y hablando de profecías:

"Y acontecerá que cuando alguno profetizare aún, le dirán su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de Jehová; y su padre y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare. Y sucederá en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de su visión cuando profetizaren; ni nunca más vestirán el manto velloso para mentir."
ZACARÍAS 12, 3-4

baal - zebul dijo...

Ahora resulta... tal vez ahora sí te sorprendas, al ver como se dispersa la atención tan rápidamente. Como verás, tu escrito se convirtió en una duelo de profecías al modo freestyle, ¿quien será nuestro campeón, nuestro Eminen bíblico? Piensa en ello, así piensa ese país que tanto adoras (E.U.)

vendetta whit blood dijo...

rodriguito demasiado odio en tu vida , deja de sufrir y metete un tiro por el culo , ya es hora que dejes de escribir mamadas y hagas algo por tu perraputa y miserable vida, tus intenciones son buenas , pero las mias son mucho mejores , YOU DONT FUCKING KNOW ME , BUT I KNOW ALL ABOUT YOUR LIFE , ECT , WATCH YOUR BACK , HATE AND LIES CAN BE DEADLY DANGEROUS, THIS IS A SIGN , LET HER GO !!! I DONT DO DRUGS MOTHERFUCKER , SHE LIE TO ME , I DON GIV HER NOTHING , THIS IS THE LAST ONE. TE ENTIENDO PERO DEJA DE LEVANTARME FALSOS , TU SABES COMO SON Y COMO MIENTEN , PERO LA AMO Y LA PROTEJERE CON MI ALMA Y CON MI INTEGRIDAD !!!!!
GET A LIFE FUCKERRRRR!!!

Anónimo dijo...

¡Felicidades Rodrigo! ¡Ya tienes fans psicópatas! Te amenazan como a Salman Rushdie (que ese mestizo que no sabe escribir bien la palabra "with" seguro no sabe ni quién es). Sigue así, y felicidades por el artículo, está muy bueno.

roberto dijo...

Para Anónimo.-

Sobre tu pregunta:

¿Entonces en qué quedamos? ¿Qué partes de la Biblia deben interpretarse literalmente y cuáles no?

Certeramente te puedo decir que la única manera de que logres capacitarte para llegar al conocimiento exacto de lo que indica en una u otra parte de la Biblia, es precisamente el estudio PROFUNDO de la Biblia. Esto es lo que te permitirá ir dislucidando la situación real y consejos de cada pasaje. A nivel personal, contrario a lo que muchas personas creen, el estudio de la Biblia a conciencia es realmente refrescante, por medio del cual llegas a responder todas las dudas e inquietudes que se te atraviezen.

Es popular, pero erróneo y no informado, creer que mientras el Dios de las inspiradas Escrituras Griegas Cristianas (lo que conoces como Nuevo Testamento) es bondadoso y amoroso, mientras el Dios de las inspiradas Escrituras Hebreas (A.T.) es cruel y vengativo.
Como ejemplo basta citar las palabras del ensayista francés Stendhal que escribió que Dios “es un déspota y que, como tal, está lleno de ideas de venganza; su Biblia habla solo de horrible castigo”.
Esta opinión no es sorprendente cuando se considera que proviene de un hombre conocido como ateo libertino.
Lamentablemente, muchos que dicen ser cristianos comparten esa misma opinión, incluso algunos clérigos.

El hecho es que, tanto en la porción escrita originalmente en hebreo como en la porción escrita en griego, las Escrituras declaran categóricamente que hay “un solo Dios” (1 Corintios 8:6; Deuteronomio 6:4).
Ambas partes de la Biblia muestran que Dios es misericordioso, justo, amoroso y firme (Éxodo 34:6, 7; Salmo 103:6-8; 1 Juan 4:8; Hebreos 12:28, 29).
Algunos de los pasajes de las Escrituras que expresan mayor ternura se encuentran en la parte hebrea de la Biblia, por ejemplo, en los Salmos. En contraste, el “Nuevo Testamento” contiene descripciones impresionantes de juicio severo para los inicuos (2 Tesalonicenses 1:6-9; Revelación, capítulos 18 y 19). La Biblia, desde el principio hasta el fin, da una maravillosa esperanza para los justos (Génesis 22:17, 18; Salmo 37:10, 11, 29; Revelación 21:3, 4). Así, la Biblia es armoniosa desde el principio hasta el fin.

Ahora te invito a que llegues tú también a un conocimiento respecto a las cosas reales que enseña Dios através de su Biblia.

Te interesa conocer lo que yo he ido aprendiendo ??
Digo, si es que realmente tienes una mente abierta.

Saludos,
Roberto
osconforiz@gmail.com

roberto dijo...

Para Anónimo.-

Sobre tu pregunta:

¿Entonces en qué quedamos? ¿Qué partes de la Biblia deben interpretarse literalmente y cuáles no?

Certeramente te puedo decir que la única manera de que logres capacitarte para llegar al conocimiento exacto de lo que indica en una u otra parte de la Biblia, es precisamente el estudio PROFUNDO de la Biblia. Esto es lo que te permitirá ir dislucidando la situación real y consejos de cada pasaje. A nivel personal, contrario a lo que muchas personas creen, el estudio de la Biblia a conciencia es realmente refrescante, por medio del cual llegas a responder todas las dudas e inquietudes que se te atraviezen.

Es popular, pero erróneo y no informado, creer que mientras el Dios de las inspiradas Escrituras Griegas Cristianas (lo que conoces como Nuevo Testamento) es bondadoso y amoroso, mientras el Dios de las inspiradas Escrituras Hebreas (A.T.) es cruel y vengativo.
Como ejemplo basta citar las palabras del ensayista francés Stendhal que escribió que Dios “es un déspota y que, como tal, está lleno de ideas de venganza; su Biblia habla solo de horrible castigo”.
Esta opinión no es sorprendente cuando se considera que proviene de un hombre conocido como ateo libertino.
Lamentablemente, muchos que dicen ser cristianos comparten esa misma opinión, incluso algunos clérigos.

El hecho es que, tanto en la porción escrita originalmente en hebreo como en la porción escrita en griego, las Escrituras declaran categóricamente que hay “un solo Dios” (1 Corintios 8:6; Deuteronomio 6:4).
Ambas partes de la Biblia muestran que Dios es misericordioso, justo, amoroso y firme (Éxodo 34:6, 7; Salmo 103:6-8; 1 Juan 4:8; Hebreos 12:28, 29).
Algunos de los pasajes de las Escrituras que expresan mayor ternura se encuentran en la parte hebrea de la Biblia, por ejemplo, en los Salmos. En contraste, el “Nuevo Testamento” contiene descripciones impresionantes de juicio severo para los inicuos (2 Tesalonicenses 1:6-9; Revelación, capítulos 18 y 19). La Biblia, desde el principio hasta el fin, da una maravillosa esperanza para los justos (Génesis 22:17, 18; Salmo 37:10, 11, 29; Revelación 21:3, 4). Así, la Biblia es armoniosa desde el principio hasta el fin.

Ahora te invito a que llegues tú también a un conocimiento respecto a las cosas reales que enseña Dios através de su Biblia.

Te interesa conocer lo que yo he ido aprendiendo ??
Digo, si es que realmente tienes una mente abierta.

Saludos,
Roberto
osconforiz@gmail.com

Anónimo dijo...

Roberto:
Estoy seguro de que estudiar la Biblia me permitirá "dislucidar" lo que se me "atravieze". Tal vez tú deberías estudiar a fondo un diccionario.
No te ofendas muñeco, pero tu ortografía me deja serias dudas respecto a tu capacidad para comprender a Stendhal o a cualquier otro autor.
Y en cuanto a lo último, te recuerdo las sabias palabras de Richard Dawkins, cuya obra tiene mucho más sentido que la Biblia (¡fundamentos científicos y toda la cosa!): Es importante tener una mente abierta, pero no tenerla tan abierta que se te salga el cerebro. Así que gracias, pero no gracias.

roberto dijo...

Muy bien señor anónimo. Primeramente me disculpo por mi horrografía. En todo caso me gustaría exponer que el estudio de la Biblia no es algo que corresponda a intelectuales y letrados, como para poner en duda su aprendizaje por dos errores ortográficos.
Por otro lado, y en vista de que no estás interesado, concluyo mis comentarios por aquí y en los próximos mensajes les expongo análisis con respecto a los textos bíblicos que mencionaste al principio, no tanto para ti sino para los otros expectadores que, al igual que tú, se hayan en desconocimiento.

Por otro lado por aquí concluyo con un texto:
“He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la invocación de mal; y tienes que escoger la vida a fin de que te mantengas vivo.” (DEUTERONOMIO 30:19.)

y las siguientes preguntas:
¿Se nos deja sin opción de elegir entre el vivir y el morir?
¿Notaron que a parte de la elección está el consejo de cuál debemos elegir y el porqué?

roberto dijo...

Los dos primeros mandamientos de la Ley condenaban toda apostasía (adoración falsa). (Éx 20:3-6.) Antes de la entrada de los israelitas en la Tierra Prometida, se les advirtió del grave peligro de caer en la apostasía en el que se encontrarían si se casaban con los habitantes del país (esto haría peligrar la pureza de las enseñanzas divinas en el pueblo israelita al ser mezcladas con las prácticas que tenían los cónyuges). (Dt 7:3, 4.) Aun si fuese un pariente próximo o el cónyuge la persona que incitaba a otros a apostatar (volverse a la adoración falsa), habría de ser ejecutado por haber “hablado de sublevación contra Jehová el Dios de ustedes” . (Dt 13:1-15.)

Hay que tomar en cuenta que Jehová tiene el derecho legal, por ser el Creador de todas las cosas, el único Dios verdadero, de establecer las normas y reglamentos a su creación inteligente (tanto a los ángeles como al ser humano) con la finalidad de que se rijan por ella para.... :

Isaías 48:17-18 "Esto es lo que ha dicho Jehová......: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña PARA QUE TE BENEFICIES A TI MISMO, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar"

¿Quién mejor que el propio inventor para saber exactamente cómo se debe cuidar su invención y qué se debe evitar para que no sea dañada?

También deben tomar en cuenta que el pueblo de Israel hizo un PACTO con Jehová, en el cual juraron que cumplirían con todas sus disposiciones reglamentarios (pacto, promesa solemne, que por cierto vez tras vez incumplieron, con todo y las amonestaciones y disciplina que les aplicó Jehová a fin de que se volvieran de su mal derrotero, por eso cuando finalmente rechazaron a su enviado. Jesucristo, y hasta lo mataron, el pueblo judío fue rechazado y su pacto anulado).
Por lo tanto el pueblo judío fue escogido por Jehová para que llegue a ser su representante aquí en la Tierra por lo tanto su forma de actuar y de vivir debía ser un reflejo de santidad, es decir muy separado de las prácticas impuras de las demás naciones que eran todas idólatras.

(Levítico 20:26) "Y ustedes tienen que resultarme santos, porque yo Jehová soy santo; y estoy procediendo a separarlos de los pueblos para que lleguen a ser míos."

(Deuteronomio 23:14) "Porque Jehová tu Dios está andando en tu campamento para librarte y para abandonar en tu mano a tus enemigos; y tu campamento tiene que resultar santo, para que él no vea en ti nada indecente y ciertamente se aparte de acompañarte."

En la época de los reyes de Israel, en la Biblia se indica que el máximo representante de este pueblo, el rey de Israel, se "sentaba en el trono de Jehová", obviamente en el sentido que era la "cabeza" representante de Él.
Gracias a que la Biblia no está compuesta de mitos y leyendas, así como exageraciones (algo muy común dentro de los relatos históricos de las naciones circunvecinas de Israel), podemos ver la sinceridad (sin omisión) al relatar tanto las virtudes como las falencias del entero pueblo de Israel como de los malos reyes que tuvo (que precisamente se dejaron corromper por las naciones vecinas), así como de los errores de siervos leales (como el caso de David), NADA DE ESO ESTÁ ESCONDIDO.

Ser representante del Dios Todopoderoso, Creador del Cielo y la Tierra, no era algo que tomar a la ligera....

En el libro de Deuteronomio se mencionan muchas leyes que afectarán la vida en la Tierra Prometida. Entre ellas hay disposiciones reglamentarias con respecto a destruir todo vestigio de religión inmunda, comer carne y disponer de la sangre, tratar con falsos profetas y la apostasía, los alimentos limpios y los inmundos, y el diezmo.

Cuando el rey cananeo Arad atacó a Israel en el Négueb, antes de que la nación entrara definitivamente en la tierra prometida, Jehová APROBÓ la petición mediante voto de su pueblo israelita de dar por entero a la destrucción a las ciudades de este reino. (Nú 21:1-3.) Después atacaron a Israel los reinos de Sehón y Og, y también llegaron a estar bajo proscripción, lo que resultó en la aniquilación de todos los habitantes de sus ciudades; lo único que se conservó fueron los animales y algún despojo. (Dt 2:31-35; 3:1-7.) Más tarde, justo antes de que los israelitas cruzaran el Jordán, Jehová volvió a recalcar en las llanuras de Moab la importancia vital de practicar la adoración verdadera y evitar todas las influencias corruptoras. Decretó que siete naciones de la Tierra Prometida tenían que estar bajo proscripción y que los israelitas debían dar por entero a la destrucción a sus poblaciones idólatras, actuando de este modo como Sus ejecutores. (Dt 7:1-6, 16, 22-26.) Solo a las ciudades lejanas que no pertenecían a estas naciones se les daba la oportunidad de buscar la paz; pero las naciones que Dios designaba como dadas por entero a la destrucción tenían que ser aniquiladas, “a fin de que estos no les enseñen a hacer conforme a todas sus cosas detestables, que ellos han hecho a sus dioses, y ustedes realmente pequen contra Jehová su Dios”. (Dt 20:10-18.) El que se dejara a alguien con vida llevaría inevitablemente a que su religión falsa INFECTARA y CONTAMINARA a Israel. Su exterminio podía servir para conservar la vida de los israelitas y, más importante aún, mantendría la pureza de la adoración al Soberano Universal, Jehová Dios. La misma proscripción debía aplicar a cualquier familiar apóstata (persona que deja la religión verdadera plantándose en oposición al adorar dioses falsos) o a los futuros habitantes de cualquiera de las ciudades israelitas que se establecieran en la Tierra Prometida. (Dt 13:6-17.)

Algo que usualmente pasan por alto las personas es que Dios ama la justicia, y al estudiar la Biblia uno se puede dar cuenta de cómo todas sus intervenciones de destrucción tienen su sutengo legal y de juicio. Por supuesto no sin antes dar el suficiente tiempo y advertencias para que se cambien su proceder.
Jehová siempre trata de equilibrar su amor por la humanidad con el respeto de la justicia que ha establecido (justicia que ante oídos sordos, y en pro de beneficios duraderos para su creación inteligente, se ve "obligado" a llevar a cabo).

Por eso para terminar (porque creo que este foro no está hecho para tanta información) les pido que mediten en el siguiente texto:

Exodo 34:6-7 "... Jehová, un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, que conserva bondad amorosa para miles, QUE PERDONA error y transgresión y pecado, PERO (que) DE NINGUNA MANERA DARÁ EXENCIÓN DE CASTIGO.."

A parte de toda esta información a aquellas personas que se preguntan porqué un Dios de Amor permitió que su antiguo pueblo conquistara y destruyera aquellos pueblos que se encontraban dentro del territorio de la "Tierra Prometida", tomen en cuenta lo siguiente:

- Aquellos pueblos (cananeos) tuvieron suficiente tiempo para salir de la región establecida por el Dios de Israel, aquel que fue capaz de librarlos de la mano de Egipto y separar milagrosamente las aguas del mar Rojo,... porque ya había llegado a oído de todos esos pueblos muchísimos años antes.
- Eran pueblos que estaban sumidos en la adoración a deidades falsas (indirectamente estában adorando a Satanás), en suma deprabación sexual y en asesinato, entre otras cosas.
- Estos pueblos se pararon en son de guerra contra Israel, el pueblo elegido del Señor Soberano del Universo.
- No todos los pueblos fueron destruídos, aquellos que buscaron aliarse con Israel no fueron sometidos a destrucción.
- Jehová tiene la POTESTAD para ejecutar juicio adverso. Así lo hizo en los días de Noé, pero los que escucharon e hicieron su voluntad se salvaron (8 personas). Sea que lo haga por fuentes naturales o mediante
sus siervos leales, su palabra no queda sin cumplirse.
- Para esas ocasiones la "herramienta" que utilizó Jehová para ejecutar sentencia fue el pueblo de Israel. Así que no fue una matanza, fue destrucción de personas impías. (igual que con Sodoma y Gomorra, pero en vez de usar elementos naturales sus servidores llevaron a cabo su juicio, de la misma manera la Biblia indica que para el fin de estos últimos días, vendrá Jesucristo y sus ángeles a destruír a TODAS las personas que no hacen su voluntad)
- Solo Jehová puede ver los corazones de las personas y si pueden ser corregidas, así que dicho poder debió estar presente al aceptar al pueblo de Israel el de concederles la victoria.

Para los que les interese conocer más, no se desalienten.. si buscan con interés encontrarán las respuestas, pero deben buscar en una fuente confiable (LA BIBLIA), no en personas confiadas en su propio entendimiento, y filosofía de la vida, no en "sabios" e "intelectuales".. pues ellos quedarán avergonzados por sus burlas.

Ou Revoir,
Roberto
osconforiz@gmail.com

Anónimo dijo...

"Para los que les interese conocer más, no se desalienten.. si buscan con interés encontrarán las respuestas, pero deben buscar en una fuente confiable (LA BIBLIA), no en personas confiadas en su propio entendimiento, y filosofía de la vida, no en "sabios" e "intelectuales".. pues ellos quedarán avergonzados por sus burlas."

Amén. Es exactamente la forma en la que siempre he pensado que piensa la gente como tú. ¿Para qué molestarse con la ciencia, si hace miles de años (sin duda, en la época de mayor luz en la historia de la humanidad) se escribió un libro con todas las respuestas?

Y se escribe "au revoir", idiota.

roberto dijo...

Para Señor Anónimo,

Es exactamente lo que quieres escuchar. No voy a decir mucho porque veo que tu propia sabiduría te mantiene ciego.

Esas palabras fueron escritas para personas como tú que creen lo que quiere creer en base a la poca sabiduría que han llegado a adquirir, pero que para tus ojos es suficiente.

Te asombraría conocer que la ciencia no tiene fundamentos válidos para desacreditar la veracidad de la Biblia.
Sino muy al contrario VEZ TRAS VEZ la Biblia se ha hallado VERAS por medio de nuevos descubrimientos realizados y en varios campos (arqueología, geografía, historia, biología, etc).

La Biblia no es un libro de Ciencias, no vas a encontrar una composición atómica ó una fórmula matemática, pero SI ES CIENTIFICAMENTE EXACTA, y da varias muestras de ello.

La Biblia es una "amiga" que por unos miles de años ha estado diciendo la verdad.

Ha tenido muchos enemigos a lo largo de la historia.

Pero sigue en pie, a diferencia de muchas obras religiosas de otras creencias que han terminado en el olvido.

Si realmente eres una persona madura que realmente cree en lo que dice, y para ti no hay prueba real de que muestre que la Biblia no es más que un conjunto de leyendas manejadas por el hombre... entonces qué te parece si hablamos claro, nos dejamos de tanta palabrería y me dejas remitirte LAS PRUEBAS.

Claro, si es que puedes afrontarlas.

Mi e-mail es: osconforiz@hotmail.com

Son Pruebas sencillas y para personas que saben razonar.

Veo que tú eres una persona que idolatra su raciocinio.

Esa es mi propuesta.

Saludos.
Osconforiz

ricardo dijo...

Existe el corrector de ortografía en Microsoft Word para que no te digan idiota en este bellísimo blog.
-Escrito con MS Word-

Anónimo dijo...

Roberto:
Discúlpame por haber sido agresivo en mi mensaje anterior. No debí decirte
"idiota", pero mantengo que está mal lo que haces y que la forma de pensar de la gente como tú ha hecho y continúa haciendo un gran mal al mundo.
También creo que estás muy confundido: no hay fundamentos científicos para la mayoría de las cosas que aparecen en la Biblia, por lo menos no para aceptarlas LITERALMENTE (hombre, no necesitas grandes argumentos científicos, basta el sentido común).
No creo ser un gran sabio; al contrario, a diferencia de personas como tú soy lo bastante humilde como para admitir que hay muchas cosas que no sé, pero no pierdo la esperanza de que algún día personas más inteligentes que yo las puedan explicar.
¡No seas soberbio! Lo digo por la forma en que ninguneas a la ciencia y te jactas de tener todas las respuestas en tu Biblia.
Me encantaría leer las supuestas pruebas que mencionas (tan provocativamente, si me permites la observación "LAS PRUEBAS... Claro, si es que puedes afrontarlas"), pero no me sentiría cómodo dándote mi dirección de correo porque, y te lo digo con todo respeto, creo que no estás bien de la cabeza. ¿Hay alguna página o algún libro que me puedas recomendar para leer los argumentos que mencionas? Gracias.

roberto dijo...

Sr. Anónimo,

Bueno en primer lugar gracias por sus disculpas, no se preocupe que no soy una persona resentida.

Comprendo sobre la reserva que tienes para dar su e-mail.
Creo que eso es algo fácil de resolver. Puedes ir y crear un e-mail anónimo en www.hotmail.com, o en www.gmail.com, poner datos diferentes a los tuyos e informarme cuál es el e-mail que has creado para yo proceder a enviarte la información que tengo.

Con respecto a que 'ninguneo' a la ciencia... parece que he transmitido un mensaje incorrecto, ya que yo no estoy en contra de la ciencia. Yo no digo que la ciencia no sirve de nada ni que en todos sus teorías esté equivocada. Pero debes tomar en cuenta que es un campo progresivo de estudios. Como bien sabrás por la historia (y no me refiero solo a la de los pasados siglos sino también la historia reciente) un descubrimiento o teoría que un día es bien promulgada y dada como certera, al día siguiente se descubre que estaba equivocada.
El punto es que la ciencia no conoce todas las respuestas.
La Biblia dice ser inspirada por el Autor intelectual y material de todo el Universo físico que conocemos, y que todo lo que está escrita en ella es verdadero. Si esto es cierto, entonces no puede equivocarse en cuanto a asuntos científicos. Y que si hay alguna divergencia, debe ser por falta de información.
Quien puede estar equivocado??... el Ser que mentalizó y llevó a cabo la creación por su inmensa sabiduría, o un grupo de seres que ni si quiera llegan (según indican) a sobrepasar el 10% de su capacidad mental.
Es tan claro que el que domina el tema debe ser el que tiene razón, quien tenga todos los detalles respecto al funcionamiento de algo.
Con esto me refiero a los puntos de "encuentro" entre CIERTAS hipótesis científicas con la información bíblica.
No a todo descubrimiento científico, pues como te mencioné anteriormente la Biblia no es un libro que se dedique a darnos las fórmulas o composiciones de todo el universo material. Sino que tiene una finalidad y objetivos específicos, entre los cuales incluye información científica que serviría COMO PRUEBA (éntre otras muchas pruebas no científicas) para que el ser humano llegue a tener la seguridad de que la Biblia no proviene de mentalidad humana, sino del Creador directamente., y que por lo tanto el cifrar su esperanza en dichas revelaciones viene a ser la mejor decisión que uno pueda tomar en su vida, pues encierra consejo para superar los problemas presentes en este sistema tan caótico, corrupto e inseguro, pero también para asegurar su futuro para vivir bajo una nueva gobernación incorruptible, diferente a la que ha vivido hasta ahora en toda su historia el ser humano, y en medio de una sociedad humana capaz de desarrollar el 100% de sus capacidades físicas y mentales, con un nivel moral sumamente alto y principios que permitirán una sociedad próspera y fructífera, ya que será dirigida directamente desde la región espiritual por el Ser Supremo, quien no solo tiene el derecho de gobernar (por ser el creador) sino que además de tener el conocimiento de todas las cosas (cómo funcionan y qué guía de prevención dar para que a la corta o la larga no resulten afectadas), también tiene el deseo y el interés por el bienestar de su creación inteligente y su desarrollo.

Sr. Anónimo, yo no soy un loco ni un fanático, que aparentemente es lo que usted opina. Ese punto de vista no lo puedo cambiar puesto que no nos conocemos.

Lo que sí puedo hacer es ofrecerle información que corrobora las cosas que le he estado diciendo durante todo este tiempo.
No soy una persona sobervia ni un idealista que he venido a inventarme las cosas.
Solamente, de manera lo más sencilla posible, trato de compartir con cuanta persona puedo lo que he aprendido, investigado y analizado.

Con respecto a su comentario:
"pero mantengo que está mal lo que haces y que la forma de pensar de la gente como tú ha hecho y continúa haciendo un gran mal al mundo."
... Bueno, yo personalmente comprendo su punto de vista, en realidad lo digo, y hablando sinceramente tiene usted suficientes ejemplos, dados a lo largo de la historia, para llegar a pensar de que el punto de vista bíblico, y de las personas que compartimos dicho punto de vista, es un punto de vista CIEGO y que ha hecho más Mal que bien al ser humano.

Pero por eso mismo es que deseo compartir con usted, y cuanta persona que lea este blog lo desee, la información que he estudiado durante varios años de mi vida.
Puesto que entre las cosas que he estudiado están LOS PORQUES y RESULTADOS de un largo historial de personas y grupos de personas que DICEN seguir las enseñanzas bíblicas pero que sus obras demuestran lo alejadas que están de hacer el bien y que sus resultados han sido nefastos para la sociedad humana.

Espero sus comentarios, pero más que todo su e-mail para que usted pueda considerar esta información

Saludos,

Roberto
osconforiz@hotmail.com

ricardo dijo...

HERMANO RODRIGO (SI NO ES QUE YA ERES: FRAY RODRIGO):

1.- ESPERO QUE LA LARGA CORRESPONDENCIA EPISTOLAR ENTRE ROBERTO Y EL ANÓNIMO HAYAN LOGRADO DISUADIRTE DE SEGUIR ESCRIBIENDO SOBRE RELIGIÓN.
2.- A ESOS DOS LES RECOMIENDO EL EXCELENTE CUENTO: "LAS TRES VERSIONES DE JUDAS" DE UN TAL JOSÉ LUIS BORGUES, O QUIZÁ VARGAS O VERG..., O JORGE LOUIS, O COMO SE LLAME ESE ESCRITOR ARGENTINO QUE TAMBIÉN CONOCE NUESTRO CULTÍSIMO EXPRESIDENTE FOX (GRACIAS A DIOS).
3.-PREGUNTA A ROBERTO: ¿CUÁNDO Y QUIÉN DECIDIÓ QUE LIBROS ENTRARÍAN A LA BIBLIA Y CUÁLES SERÍAN CONSIDERADOS APÓCRIFOS? ¿ESTUVO DIOS DE ACUERDO CON ESO?
4.- ¿CUÁL ES LA PRUEBA DE QUE DIOS DICTÓ, INSPIRÓ O REDACTÓ LA BIBLIA?
5.-ROBERTO, ¿EN QUÉ PARTES DE LA BIBLIA SE BASARON LOS ESCLAVISTAS AMÉRICANOS PARA DECIR QUE DIOS APROBABA LA ESCLAVITUD?
6.- ESPERO QUE NO COPIEMOS DE LOS GRINGOS ESA MODA DE ESTUDIANTES QUE MATAN A SUS COMPAÑEROS.
7.-PARA INTELECTUALES, PSEUDOINTELECTUALES, Y GENTE CON MALA ORTOGRAFÍA LES RECOMIENDO LEAN: "CÓMO ESCRIBIR UN ARTÍCULO DE B" DE POE, AHÍ PODRÁN ENCONTRAR MUCHOS EJEMPLOS DE CÓMO ESCRIBIR CONTRA OTROS QUE PIENSAN DIFERENTE A NOSOTROS.

roberto dijo...

Hola Ricardo,

Contestaré tus preguntas lo más corto posible por esta web, los lectores. Si necesitas más información por favor solo indícamelo a mi e-mail: osconforiz@hotmail.com.

Recién vuelvo a escribir porque desde la última vez que entré ya ha pasado más de un mes. Nunca recibí ningún e-mail del señor "Anónimo", me fue claro que no le interesa si quiera por curiosidad ver la información.

En todo caso a ti Ricardo por plantear las preguntas arriba expuestas, responderé una a una.

roberto dijo...

3.-PREGUNTA A ROBERTO: ¿CUÁNDO Y QUIÉN DECIDIÓ QUE LIBROS ENTRARÍAN A LA BIBLIA Y CUÁLES SERÍAN CONSIDERADOS APÓCRIFOS? ¿ESTUVO DIOS DE ACUERDO CON ESO?

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Antes que nada y para tu información:
a.E.C. = antes de la Era Común.
Esto vendría a ser igual a lo que conoces como a.C. (antes de Cristo). Mas ponerlo así es incorrecto pues Jesús llegó a ser "Cristo" en el año 29, cuando fue ungido con Espíritu Santo en el río Jordán (Cristo significa "ungido"), y no cuando nació.
Así mismo E.C es "Era Común", que vendría a ser lo que conoces como D.C. (después de Cristo).

Escrituras Griegas Cristianas es lo que conoces como "Nuevo Testamento".
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Primera Parte:

ESCRITURAS HEBREO-ARAMEAS(lo que conoces como 'Antiguo Testamento'):

En 1513 a.E.C. se dio comienzo a la compilación de la Biblia con los escritos de Moisés, el llamado Pentateuco, que constan de cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El libro de Job también parece haber sido escrito por Moisés, quien también escribió el Salmo 90 y, posiblemente, el 91.
No puede haber duda, a la luz de su testimonio interno, de que estos escritos de Moisés eran de origen divino, inspirados por Dios, canónicos y una pauta fiable para la adoración pura. Moisés no llegó a ser caudillo de Israel por iniciativa propia, pues al principio incluso se mostró remiso a aceptar tal responsabilidad. Más bien, fue Dios quien lo escogió, y lo invistió de tales poderes milagrosos, que incluso los sacerdotes practicantes de magia de Faraón tuvieron que reconocer que lo que este hombre hacía se originaba de Dios. (Éxodo 4:1-9; 8:16-19.) De modo que Moisés no fue orador ni escritor por ambición personal, sino que en obediencia a las órdenes de Dios y con las credenciales divinas del espíritu santo, se le impulsó en primer lugar a expresar parte del canon bíblico y luego a ponerlo por escrito. (Éx 17:14.)
Jehová mismo sentó el precedente de poner por escrito leyes y mandamientos. Después de hablar con Moisés en el monte Sinaí, ‘procedió a darle dos tablas del Testimonio, tablas de piedra en las que el dedo de Dios había escrito’. (Éx 31:18.) Más tarde leemos: “Y Jehová pasó a decir a Moisés: ‘Escríbete estas palabras’”. (Éx 34:27.) Por lo tanto, Jehová fue el que se comunicó con Moisés y le mandó que pusiera por escrito y conservara los cinco primeros libros del canon bíblico. Ningún concilio humano los hizo canónicos; tuvieron la aprobación divina desde su mismo principio.

“Tan pronto como Moisés hubo acabado de escribir las palabras de esta ley en un libro”, les mandó a los levitas: “Tomando este libro de la ley, ustedes tienen que colocarlo al lado del arca del pacto de Jehová su Dios, y allí tiene que servir de testigo contra ti”. (Deuteronomiot 31:9, 24-26.) Es digno de mención que Israel reconoció este registro de los tratos de Dios y no negó los hechos. Ya que en muchas ocasiones el contenido de los libros desacreditaba a la nación en general, sería lógico que el pueblo los hubiera rechazado de haber sido posible, pero al parecer nunca se pusieron en tela de juicio.
Como en el caso de Moisés, Dios usó a la clase sacerdotal tanto para conservar los mandamientos escritos como para enseñárselos al pueblo. Cuando se introdujo el arca del pacto en el templo de Salomón (1027 a.E.C.), casi quinientos años después que Moisés empezó a escribir el Pentateuco, las dos tablas de piedra estaban aún en el Arca (1ª.Reyes 8:9), y trescientos ochenta y cinco años más tarde, cuando se encontró “el mismísimo libro de la ley” en la casa de Jehová durante el año dieciocho de Josías (642 a. E.C.), todavía se le tenía en alta estima. (2ª.Re 22:3, 8-20.)
Después de la muerte de Moisés, se añadieron los escritos de Josué, Samuel, Gad y Natán (Josué, Jueces, Rut y 1 y 2 Samuel). Los reyes David y Salomón también contribuyeron a la ampliación del canon de los Santos Escritos. Luego llegaron los profetas, de Jonás a Malaquías, cada uno con su propia aportación al canon bíblico, cada uno facultado por Dios con el don milagroso de la profecía, cada uno con las credenciales de profeta verdadero estipuladas por Jehová, a saber, hablar en Su nombre, cumplirse la profecía y volver a la gente hacia Dios. (Dt 13:1-3; 18:20-22.) Cuando se probó a Hananías y a Jeremías con relación a los dos últimos puntos (ambos hablaron en el nombre de Jehová), solo las palabras de Jeremías se realizaron. De este modo demostró que era el profeta de Jehová. (Jeremías 28:10-17.)

Puesto que Jehová inspiró a hombres a escribir su palabra, es lógico pensar que también se preocuparía de dirigir y vigilar la recopilación y conservación de estos escritos inspirados, a fin de que la humanidad dispusiera de una regla canónica y perdurable para la adoración verdadera. Según la tradición judía, Esdras participó en esta labor después que los judíos exiliados volvieron a Judá. No hay duda de que este hombre estaba capacitado para la tarea, pues fue uno de los escritores bíblicos inspirados, sacerdote y también “copista hábil en la ley de Moisés”. (Esdras 7:1-11.) Más tarde se añadieron los libros de Nehemías y Malaquías, de modo que para fines del siglo V a. E.C. el canon de las Escrituras Hebreas quedó bien fijado, con los mismos escritos que tenemos en la actualidad.
El canon de las Escrituras Hebreas se dividió tradicionalmente en tres secciones: la Ley, los Profetas y los Escritos o Hagiógrafos, un total de 24 libros. Tiempo después, algunas autoridades judías unieron los libros de Rut y Jueces, así como los de Lamentaciones y Jeremías, con lo que quedó un total de 22 libros.
Respondiendo a unos adversarios en su obra Contra Apión (libro I, sec. 8), el historiador judío Josefo confirmó, alrededor del año 100 E.C., que el canon de las Escrituras Hebreas había sido fijado hacía mucho tiempo. Escribió: “Por esto entre nosotros no hay multitud de libros que discrepen y disientan entre sí; sino solamente veintidós libros, que abarcan la historia de todo tiempo y que, con razón, se consideran divinos. De entre ellos cinco son de Moisés, y contienen las leyes y la narración de lo acontecido desde el origen del género humano hasta la muerte de Moisés. [...] Desde Moisés hasta la muerte de Artajerjes, que reinó entre los persas después de Jerjes, los profetas que sucedieron a Moisés reunieron en trece libros lo que aconteció en su época. Los cuatro restantes ofrecen himnos en alabanza de Dios y preceptos utilísimos a los hombres”.
De modo que la canonicidad de un libro no depende de que lo acepte o rechace un consejo, comité o comunidad de hombres. La voz de tales hombres no inspirados solo tiene un valor testimonial con respecto a lo que Dios mismo ya ha hecho mediante sus representantes acreditados.

El número exacto de libros de las Escrituras Hebreas no es lo importante (si algunos se unen o se dejan separados), ni tampoco lo es el orden en el que están colocados, ya que estos libros fueron rollos independientes durante mucho tiempo después que se completó el canon.
Los catálogos antiguos varían en cuanto al orden de los libros; uno, por ejemplo, coloca a Isaías después del libro de Ezequiel. Lo que importa es qué libros se incluyen. Puede decirse que solo los que hoy forman parte del canon tienen un firme respaldo a su canonicidad. Desde tiempos antiguos se han abortado los intentos de incluir otros escritos en el canon. Dos concilios judíos celebrados en Yavne o Jamnia, un poco al S. de Jope, alrededor de los años 90 y 118 E.C., respectivamente, excluyeron de manera expresa de las Escrituras Hebreas todos los escritos apócrifos.
Josefo da testimonio de esta opinión general judía sobre los escritos apócrifos cuando dice: “Desde el imperio de Artajerjes hasta nuestra época, todos los sucesos se han puesto por escrito; pero no merecen tanta autoridad y fe como los libros mencionados anteriormente, pues ya no hubo una sucesión exacta de profetas. Esto evidencia por qué tenemos en tanta veneración a nuestros libros. A pesar de los siglos transcurridos, nadie se ha atrevido a agregarles nada, o quitarles o cambiarles. Todos los judíos, ya desde su nacimiento, consideran que ellos contienen la voluntad de Dios; que hay que respetarlos y, si fuera necesario, morir con placer en su defensa”. (Contra Apión, libro I, sec. 8.)
Esta posición histórica de los judíos con respecto al canon de las Escrituras Hebreas es muy importante en vista de lo que el apóstol Pablo escribió a los romanos. A los judíos, dice el apóstol, les “fueron encomendadas las sagradas declaraciones formales de Dios”, lo que implicaba la escritura y protección del canon bíblico. (Romanos 3:1, 2.)
El testimonio más concluyente sobre la canonicidad de las Escrituras Hebreas es la irrecusable palabra de Jesucristo y de los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas. Aunque en ningún momento especifican el número exacto de libros, la inequívoca conclusión que se puede sacar de lo que dijeron es que el canon de las Escrituras Hebreas no contenía los libros apócrifos.
Si no hubiera habido una colección definida de Santos Escritos conocida y aceptada tanto por ellos como por aquellos a quienes hablaban, no habrían usado expresiones como “las Escrituras” (Mateo 22:29; Hechos 18:24); “las santas Escrituras” (Romanos 1:2); “los santos escritos” (2ª.Timoteo 3:15); la “Ley”, que solía significar toda la Escritura (Juan 10:34; 12:34; 15:25), y “la Ley y los Profetas”, usada como expresión genérica para aludir a todas las Escrituras Hebreas y no solo a las secciones primera y segunda de aquellas Escrituras (Mateo 5:17; 7:12; 22:40; Lucas 16:16). Por ejemplo, cuando Pablo se refirió a “la Ley”, citó de Isaías. (1ª.Corintios 14:21; Isaías 28:11.)
Es muy Improbable que la Septuaginta griega original (traducción al griego de las Santas Escrituras casi 3 siglos antes de Jesúcristo) contuviera los libros apócrifos. Pero aun si se introdujeron algunos de estos escritos de ORIGEN DUDOSO en las copias posteriores de la Septuaginta que circulaban en el tiempo de Jesús, ni él ni los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas citaron de ellos, aunque usaron esa versión griega; nunca citaron como “Escritura” o producto del espíritu santo ningún escrito apócrifo. De modo que los libros apócrifos no solo carecen de indicios internos de inspiración divina y del reconocimiento de los antiguos escritores inspirados de las Escrituras Hebreas, sino que también carecen del sello de aprobación de Jesús y de sus apóstoles acreditados por Dios. A diferencia de esto, Jesús sí aprobó el canon hebreo e hizo referencia al conjunto de las Escrituras Hebreas cuando habló de “todas las cosas escritas en la ley de Moisés y en los Profetas y en los Salmos”. (Lucas 24:44.)

.....continúa en el próximo comentario...

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Tomado del libro: "Perspicacia para comprender las Escrituras" , Volúmen 1

roberto dijo...

Segunda Parte:

ESCRITURAS GRIEGAS CRISTIANAS (lo que conoces como 'Nuevo Testamento'):

La escritura y recopilación de los 27 libros que componen el canon de las Escrituras Griegas Cristianas (‘Nuevo Testamento’) siguió un curso similar al de las Escrituras Hebreas. Cristo “dio dádivas en hombres”, sí, “dio algunos como apóstoles, algunos como profetas, algunos como evangelizadores, algunos como pastores y maestros”. (Efesios 4:8, 11-13.) Con la ayuda del espíritu de Dios, enunciaron la doctrina recta para la congregación cristiana y, “a modo de recordatorio”, repitieron muchas cosas que ya estaban registradas en las Escrituras. (2ª.Pedro 1:12, 13; 3:1; Romanos 15:15.)
Hay pruebas documentales extrabíblicas de que ya entre los años 90 y 100 E.C. se habían recopilado, como mínimo, diez de las cartas de Pablo. Se puede asegurar que los discípulos de Jesús empezaron a compilar los escritos cristianos inspirados desde fechas tempranas.
Leemos que ‘la literatura cristiana de finales del siglo I y del siglo II atestigua que se atribuía a los escritos de los apóstoles una autoridad divina. Clemente Romano afirma que Pablo, divinamente inspirado, escribió a los Corintios. Los escritos de Ignacio Mártir y Policarpo están llenos de citas y alusiones tomadas de los evangelios y de las epístolas paulinas, lo cual indica la gran veneración y reverencia que tenían de estos escritos. Desde un principio los escritos apostólicos fueron coleccionados para leerlos públicamente’. (Introducción a la Biblia, de Manuel de Tuya y José Salguero, 1967, vol 1, págs. 362, 363). Todos estos fueron escritores primitivos —Clemente de Roma (posiblemente vivió del año 30 al 100 E.C.), Policarpo (del 69 al 155 E.C.) e Ignacio de Antioquía (final del siglo I y principios del II)— que incluyeron en sus obras citas y extractos de los diferentes libros de las Escrituras Griegas Cristianas, lo que muestra que estaban familiarizados con tales escritos canónicos.
En su Diálogo con Trifón (XLIX, 5), Justino Mártir (muerto c. 165 E.C.) usó la expresión “está escrito” cuando citó de Mateo, tal como lo hacen los evangelios cuando se refieren a las Escrituras Hebreas. En la Apología I (LXVI, 3; LXVII, 3) Justino Mártir llama “Evangelios” a los “Recuerdos de los Apóstoles”.
Teófilo de Antioquía (siglo II a. E.C.) declaró: “Sobre la justicia de que habla la ley, se ve que están de acuerdo los profetas y los Evangelios, pues todos, portadores del espíritu, hablaron por el solo Espíritu de Dios”. Luego usa expresiones como “nos enseña [...] la voz evangélica” (citando de Mateo 5:28, 32, 44, 46; 6:3) y “nos manda la divina palabra” (citando de 1ª.Timoteo 2:2 y Romanos 13:7, 8). (Los tres libros a Autólico, III, 12-14.)
Para fines del SEGUNDO Siglo no había ninguna duda de que se había completado el canon de las Escrituras Griegas Cristianas, y personajes como Ireneo, Clemente de Alejandría y Tertuliano reconocieron que los libros de las Escrituras Griegas Cristianas tenían la misma autoridad que las Escrituras Hebreas. Cuando citó de las Escrituras, Ireneo recurrió no menos de doscientas veces a las cartas de Pablo. Clemente dice que responderá a sus adversarios con “las Escrituras, las cuales creemos que son válidas por su autoridad omnipotente”, esto es, “por la ley y los profetas, y además por el bendito Evangelio”. (The Ante-Nicene Fathers, vol. 2, pág. 409, “Los Stromata, o misceláneos”.)
En ocasiones se ha cuestionado la canonicidad de algunos de los libros cortos, como Santiago, Judas, segunda y tercera de Juan y segunda de Pedro, sobre la base de que los escritores primitivos no hicieron muchas citas de ellos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que todos juntos componen solo una treintaiseisava parte de las Escrituras Griegas Cristianas, así que tenían menos probabilidad de que se les citara. A este respecto debe notarse que para Ireneo en segunda de Pedro se encuentran las mismas pruebas de canonicidad que en el resto de las Escrituras Griegas. Lo mismo es cierto de segunda de Juan. (The Ante-Nicene Fathers, vol. 1, págs. 551, 557, 341, 443, “Ireneo contra las herejías”.) Algunos también han rechazado Revelación, pero muchos comentaristas primitivos, como Papias, Justino Mártir, Melitón e Ireneo, reconocen este libro como inspirado.
No obstante, la verdadera prueba de la canonicidad de cierto libro no es el número de veces que se citó de él ni qué escritores no apostólicos lo hicieron. Su mismo contenido debe dar prueba de que es producto del espíritu santo. Por consiguiente, no puede contener supersticiones ni demonismo, ni puede animar a la adoración de criaturas. Debe estar en total armonía y COMPLETA UNIDAD con el resto de la Biblia, apoyando así su paternidad literaria divina. Todo libro debe conformarse al “modelo [divino] de palabras saludables” y estar en armonía con las enseñanzas y actividades de Cristo Jesús. (compara con 2ª.Timoteo 1:13; 1ª.Corintios 4:17.) Obviamente Dios acreditó a los apóstoles, y ellos reconocieron a otros escritores, como Lucas y Santiago, el medio hermano de Jesús. Por espíritu santo, los apóstoles tenían “discernimiento de expresiones inspiradas”, para determinar si estas procedían de Dios o no (lee 1ª.Corintios 12:4 y 10).
Con la muerte de Juan, el ÚLTIMO DE LOS APÓSTOLES, llegó a su fin esta CADENA CONFIABLE de hombres inspirados por Dios, de modo que el canon bíblico quedó completo con la Revelación (Apocalipsis), el evangelio de Juan y sus epístolas.

Gracias a su armonía y equilibrio los 66 libros canónicos de nuestra Biblia dan testimonio de la unidad y totalidad de las Escrituras, y las recomiendan como la palabra de Jehová de verdades inspiradas, protegida hasta la actualidad de todos sus enemigos. (1ª.Pedro 1:25.)
Si deseas pruebas de cada uno de los 66 libros que componen todo el canon bíblico, sólo pídemelo.

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Tomado del libro: "Perspicacia para comprender las Escrituras" , Volúmen 1

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Ahora en el siguiente comentario... "Los APÓCRIFOS".

roberto farfán dijo...

Primera parte:

LIBROS APOCRIFOS
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Hay tres textos bíblicos en los que se usa la palabra griega a•pó•kry•fos en su sentido original para referirse a algo “cuidadosamente ocultado”. (están en Marcos 4:22; Lucas 8:17; Colosenses 2:3.) En lo que respecta a escritos, en un principio aplicaba a los que no se leían en público y por lo tanto estaban “ocultados” de otros. Sin embargo, más tarde esa palabra adquirió el significado de espurio o no canónico, y en la actualidad se suele usar con referencia a los escritos que la Iglesia católica romana declaró parte del canon bíblico en el Concilio de Trento (1546). Los escritores católicos los llaman deuterocanónicos, que significa “del segundo [o posterior] canon”, a diferencia de los protocanónicos.
Estos escritos que se añadieron son: Tobías, Judit, Sabiduría (de Salomón), Eclesiástico (no es Eclesiastés), Baruc, Primero y Segundo de los Macabeos, añadiduras al libro de Ester y tres añadiduras a Daniel: el Cántico de los tres jóvenes, la Historia de Susana y la Historia de Bel y el dragón. No se puede precisar con exactitud cuándo se escribieron, pero se sabe que no fue antes del siglo II o III a.E.C.

Prueba en contra de su canonicidad.
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Aunque en algunos casos estos escritos tienen cierto valor histórico, afirmar que son canónicos CARECE DE BASE SÓLIDA. Los hechos indican que el canon hebreo se completó después de la escritura de los libros de Esdras, Nehemías y Malaquías, en el siglo V a.E.C. Los escritos apócrifos NUNCA se incluyeron en el canon judío de las Escrituras inspiradas y no forman parte de ellas en la actualidad.
El historiador judío Josefo, del primer siglo, indica que solo se daba reconocimiento a aquellos pocos libros (del canon hebreo) que se consideraban sagrados. Dijo: “Por esto entre nosotros no hay multitud de libros que discrepen y disientan entre sí; sino solamente veintidós libros [el equivalente de los treinta y nueve libros de las Escrituras Hebreas según la división moderna], que abarcan la historia de todo tiempo y que, con razón, se consideran divinos”. Después demuestra que conoce la existencia de los libros apócrifos y su exclusión del canon hebreo, al añadir: “Además, desde el imperio de Artajerjes hasta nuestra época, todos los sucesos se han puesto por escrito; pero no merecen tanta autoridad y fe como los libros mencionados anteriormente, pues ya no hubo una sucesión exacta de profetas”. (Contra Apión, libro I, sec. 8.)

Su inclusión en la Versión de los Setenta (Septuaginta Griega).
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Los argumentos en favor de la canonicidad de estos escritos por lo general se basan en el hecho de que se hallan en muchas copias antiguas de la Versión de los Setenta griega de las Escrituras Hebreas, traducción que se comenzó en Egipto alrededor del año 280 a.E.C. No obstante, puesto que no existen ejemplares originales de la Versión de los Setenta, no se puede afirmar de forma categórica que los libros apócrifos estuvieran incluidos originalmente en esa obra. Se reconoce que muchos de estos escritos, quizás la mayoría, se escribieron después de comenzarse a traducir la Versión de los Setenta, así que es obvio que no estuvieron en la lista original de los libros que debían traducirse. Por consiguiente, en el mejor de los casos, solo pueden considerarse como adiciones a esa obra.
Además, aunque los judíos de habla griega de Alejandría finalmente insertaron esos escritos apócrifos en la Versión de los Setenta y al parecer los consideraban como parte de un canon ampliado de escritos sagrados, las palabras de Josefo citadas antes indican que nunca se incluyeron en el canon de Jerusalén (palestinense), y como máximo se les tuvo por escritos de segundo orden, y no de origen divino. Por lo tanto, el Concilio judío de Jamnia (alrededor del año 90 E.C.) excluyó específicamente todos esos escritos del canon hebreo.
La necesidad de dar la debida consideración a la postura judía al respecto se desprende con claridad de lo que el apóstol Pablo escribió en Romanos 3:1, 2.

Otros testimonios antiguos.
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Una de las principales pruebas externas en contra de la canonicidad de los libros apócrifos es el hecho de que ninguno de los escritores cristianos de la Biblia citó de ellos. Aunque esto no es concluyente, dado que tampoco se cita de algunos libros que sí son reconocidos como canónicos (Ester, Eclesiastés y El Cantar de los Cantares), no obstante, el que no se cite ni una sola vez de ninguno de los once escritos apócrifos no cabe duda de que es significativo.
También pesa el hecho de que los principales eruditos bíblicos, así como los “padres de la Iglesia” de los primeros siglos de la era común, por lo general han catalogado los libros apócrifos como escritos de segundo orden. Orígenes, de principios del siglo III E.C., después de una investigación cuidadosa, también distinguió entre estos escritos y los del canon verdadero. Atanasio, Cirilo de Jerusalén, Gregorio Nacianceno y Anfíloco, todos del siglo IV E.C., prepararon catálogos de los escritos sagrados según el canon hebreo, en los que ignoraron los escritos apócrifos o los colocaron en una categoría secundaria.
Jerónimo, considerado “el mejor hebraísta” de la Iglesia primitiva y traductor de la Vulgata latina (405 E.C.), adoptó una postura clara en contra de esos libros, y fue el primero en usar explícitamente la palabra “apócrifo” en el sentido de no canónico con referencia a ellos. En consecuencia, en su prólogo a los libros de Samuel y Reyes, Jerónimo menciona los libros inspirados de las Escrituras Hebreas según el canon hebreo (en el que los treinta y nueve libros están agrupados en veintidós), y entonces dice: “Así que hay veintidós libros [...]. Este prólogo de las Escrituras puede servir de advertencia al que se acerca a todos los libros que traducimos del hebreo al latín; para que sepamos que cualquiera que esté fuera de estos tiene que ser puesto entre los libros apócrifos”. Al escribirle a una dama de nombre Leta sobre la educación de su hija, Jerónimo aconsejó: “Guárdese de todo linaje de apócrifos. Y si alguna vez los quiere leer, no para buscar la verdad de los dogmas, sino por reverencia de los símbolos, sepa que no pertenecen a los autores cuyos nombres figuran a su cabeza, y que llevan revuelto mucho elemento vicioso. No se requiere menuda prudencia para buscar oro entre el fango”. (Cartas de San Jerónimo, CVII.)

Opiniones católicas divergentes.
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Agustín (354-430 E.C.) fue el primero en intentar incluir estos escritos en el canon bíblico, aunque en obras posteriores reconoció que había una clara diferenciación entre los libros del canon hebreo y esos “libros ajenos”. Sin embargo, la Iglesia católica, siguiendo a Agustín, los incluyó en el canon de los libros sagrados fijado por el Concilio de Cartago en el año 397 E.C. No obstante, no confirmó definitivamente que aceptaba estos escritos en su catálogo de libros bíblicos sino hasta el año 1546 E.C., en el Concilio de Trento, y esta acción se juzgó necesaria debido a que había diferentes opiniones al respecto, incluso dentro de la Iglesia. Juan Wiclef, el sacerdote y erudito católico romano que en el siglo XIV hizo la primera traducción al inglés de la Biblia con la ayuda posterior de Nicolás de Hereford, no incluyó los libros apócrifos en su obra, y en el prefacio de esta traducción dijo que esos escritos “carecían de la autoridad conferida por la aceptación general”. El cardenal dominico Cayetano, principal teólogo católico de su tiempo (1469-1534 E.C.), a quien Clemente VII llamó la “lámpara de la Iglesia”, también distinguió entre los libros del canon hebreo verdadero y las obras apócrifas, para lo que se apoyó en la autoridad de los escritos de Jerónimo.
Debe notarse así mismo que el Concilio de Trento no aceptó todos los escritos que se habían aprobado en el anterior Concilio de Cartago, sino que excluyó a tres de estos: la Oración de Manasés y Primero y Segundo de Esdras (no los libros 1 y 2 Esdras que en la versión católica Torres Amat corresponden a Esdras y Nehemías). Así, estos tres escritos, que por más de mil cien años habían formado parte de la versión aprobada de la Vulgata latina, a partir de entonces quedaron excluidos.


continúa......

roberto farfán dijo...

Segunda parte:

APÓCRIFOS.... Prueba Interna !!!
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La prueba interna de estos escritos apócrifos cuestiona aún más que la externa su canonicidad. No existe en ellos el elemento profético. Su contenido y enseñanza en ocasiones contradice a los libros canónicos y ellos mismos también se contradicen entre sí. En ellos abundan las inexactitudes históricas y geográficas y los anacronismos. En algunos casos, los escritores son culpables de falta de honradez al presentar falsamente sus obras como si fuesen de escritores inspirados de épocas anteriores. Demuestran estar bajo la influencia griega, y en ocasiones recurren a un lenguaje extravagante y un estilo literario totalmente ajeno al estilo de las Escrituras inspiradas. Dos de los escritores dan a entender que no fueron inspirados. (Véase el prólogo de Eclesiástico; 2 Macabeos 2:24-32; 15:38-40, BC.) De modo que se puede decir que la prueba más contundente contra la canonicidad de los libros apócrifos son ellos mismos.

A continuación se examina cada uno de estos libros:

Tobías (Tobit).
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Es la historia de Tobit, un judío piadoso de la tribu de Neftalí deportado a Nínive que se queda ciego al caerle excremento de pájaro en ambos ojos. Tobit envía a Media a cobrar una deuda a su hijo Tobías, a quien un ángel que había tomado forma humana conduce a Ecbátana (Ragués). En el camino, Tobías logra pescar un pez, al que quita el corazón, el hígado y la hiel para quedárselos. Más tarde, se encuentra con una mujer que, aunque se había casado siete veces, seguía siendo virgen, pues el demonio Asmodeo había ocasionado la muerte de cada uno de sus siete esposos la misma noche de bodas. Animado por el ángel, Tobías se casa con la virgen viuda y ahuyenta al demonio quemando el corazón del pez y el hígado. A su regreso, hace que su padre recupere la vista valiéndose de la hiel del pez.
Es probable que el libro se escribiera originalmente en arameo alrededor del siglo III a. E.C. Dado el componente de superstición y error que hay en el relato, está claro que no fue inspirado por Dios. Entre las inexactitudes que contiene, se puede mencionar la siguiente: el relato afirma que Tobit vio en su juventud la revuelta de las diez tribus norteñas, un acontecimiento ocurrido en 997 a.E.C., después de la muerte de Salomón (Tobías 1:4 y 5, BJ-Biblia de Jerusalén), y que más tarde fue deportado a Nínive con la tribu de Neftalí, lo que ocurrió en 740 a. E.C. (Tobías 1:10-13, NC, 732 a. E.C., nota.) De ser así, esto significaría que habría vivido más de doscientos cincuenta y siete años, cuando el caso es que en Tobías 14:1-3 (14:11, NC) se informa que Tobit murió a la edad de ciento cincuenta y ocho años.

Judit.
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La historia de una hermosa viuda judía de la ciudad de “Betulia”. Nabucodonosor envía a su oficial Holofermes en una campaña contra el N. del país con el fin de destruir toda forma de adoración que no sea la suya propia. Holofermes asedia a los judíos en Betulia, pero Judit, aparentando traicionar la causa judía, logra introducirse en su campamento y le presenta un informe falso sobre la situación de la ciudad. Se celebra una fiesta en la que Holofermes se emborracha, y Judit se apodera de su espada, lo decapita y regresa a Betulia con su cabeza. A la mañana siguiente se produce un desconcierto total en el campamento enemigo, y los judíos consiguen una victoria aplastante.
La Biblia de Jerusalén dice lo siguiente en la introducción a Tobías, Judit y Ester: “El libro de Judit manifiesta sobre todo una gran despreocupación por la historia y la geografía”. Entre las inconsecuencias que allí se señalan, figura la siguiente: los acontecimientos se sitúan durante el reinado de Nabucodonosor, “que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive”. (Judit 1:1 y 7, BJ.) Tanto en esta introducción como en las anotaciones al pie de la página que esta traducción hace al libro de Judit, se señala que Nabucodonosor fue rey de Babilonia y que nunca reinó en Nínive, ya que su padre Nabopolasar había destruido esta ciudad con anterioridad.
Respecto al itinerario bélico de Holofermes, la citada introducción dice que “es un reto a la geografía”, y en términos parecidos se expresa The Illustrated Bible Dictionary (vol. 1, pág. 76): “El relato es pura ficción; si se pretendiese que fuese real, sus inexactitudes serían inverosímiles” (edición de J. D. Douglas, 1980).
Se cree que el libro se escribió en Palestina durante la dominación helénica, hacia finales del siglo II o principios del I a. E.C. Asimismo, se opina que fue escrito originalmente en hebreo.

Las adiciones al libro de Ester.
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Seis pasajes constituyen la adición hecha a este libro. En algunos textos griegos y latinos antiguos, la primera adición, de 17 versículos, antecede al primer capítulo (Ester 11:2–12:6, Biblia Scío), y en ella se transcribe un sueño de Mardoqueo y se relata la conjura contra el rey que el propio Mardoqueo puso al descubierto. La segunda es una inserción entre los versículos 13 y 14 del capítulo 3 (Ester 13:1-7, Scío), que presenta el texto del edicto real contra los judíos. Al final del capítulo 4 (Est 13:8–14:19, Scío) se encuentra la tercera adición, en la que se recogen las oraciones de Ester y Mardoqueo. La cuarta viene después de Ester 5:2 (Est 15:1-19, Scío), y relata la audiencia de Ester ante el rey. Después del versículo 12 del capítulo 8 (Est 16:1-24, Scío), se halla la quinta adición; en esta consta el edicto del rey, en el que autorizaba a los judíos a defenderse. Por último, en la conclusión del libro (Est 10:4–11:1, Scío) se encuentra la interpretación del sueño de Mardoqueo que figura en la introducción apócrifa.
La colocación de estas añadiduras varía de una traducción a otra. En algunas se ponen todas al final (como hizo Jerónimo en su traducción), mientras que en otras aparecen entremezcladas con el texto canónico.
En la primera se presenta a Mardoqueo como uno de los cautivos que Nabucodonosor se llevó en 617 a. E.C., y como un hombre prominente de la corte durante el segundo año del rey Asuero (en griego dice Artajerjes), más de un siglo después. Esta exposición de los hechos, que le atribuye a Mardoqueo una posición muy importante en una época tan temprana del reinado de Asuero, contradice el texto canónico de Ester. Se cree que estas añadiduras fueron obra de un judío egipcio y que se escribieron durante el siglo II a. E.C.

Sabiduría (de Salomón).
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Es un tratado en el que se alaban los beneficios que resultan de buscar la sabiduría divina. Esta se personifica en la figura de una mujer celestial, y se incluye en el texto la oración de Salomón pidiendo sabiduría. En la última parte se repasa la historia desde Adán hasta la conquista de Canaán, entresacando ejemplos de bendiciones por haber obrado con sabiduría, en contraste con las calamidades debidas a haber carecido de ella. Se comenta la insensatez del culto a las imágenes.
Aunque no se menciona específicamente a Salomón por nombre, hay pasajes que aluden a él como su autor. (Sabiduría 9:7, 8, 12.) No obstante, otros pasajes son citas de libros bíblicos escritos siglos después de la muerte de Salomón (c. 998 a. E.C.), tomadas de la Septuaginta, traducción al griego de las Escrituras Hebreas iniciada hacia 280 a. E.C. Se piensa que el autor del libro debió ser un judío de Alejandría (Egipto) que lo escribió hacia mediados del siglo I a. E.C.
El texto pone de manifiesto que el escritor se apoya totalmente en la filosofía griega. Se vale de la terminología platónica para introducir la doctrina de la inmortalidad del alma. (Sabiduría 2:23; 3:2, 4.) Otros conceptos paganos que se incluyen en el texto son: la existencia prehumana del alma y la idea de que el cuerpo es un obstáculo o lastre para esta (8:19, 20; 9:15). Al relato de los acontecimientos históricos que van desde Adán hasta Moisés lo adornan muchos detalles imaginarios que con frecuencia están en desacuerdo con el registro inspirado.
Aunque algunas obras de consulta han pretendido demostrar que hay cierta correspondencia entre algunos pasajes de este libro apócrifo y los escritos de las Escrituras Griegas Cristianas, el parecido suele ser mínimo, y aun si fuese algo más acusado, no indicaría que los escritores cristianos se basaron en él, sino en el canon de las Escrituras Hebreas, del que el escritor apócrifo también sacó información.

Eclesiástico.
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Este libro, también conocido por el nombre “Sabiduría de Jesús Ben Sirá”, se caracteriza por ser el más extenso de los apócrifos y el único de autor conocido: Jesús Ben Sirá, de Jerusalén. El escritor hace algunos comentarios sobre la naturaleza de la sabiduría y cómo aplicarla a fin de llevar una vida feliz. Recalca enérgicamente la importancia de observar la Ley. Da consejo sobre muchos aspectos relacionados con el comportamiento social y la vida cotidiana, entre los que se hallan observaciones en cuanto a los modales a la mesa, los sueños y los viajes. La última parte contiene una reseña de personajes importantes de la historia de Israel, que termina con el sumo sacerdote Simón II.
En abierta contradicción con la declaración de Pablo en Romanos 5:12-19, en la que el apóstol muestra que el peso de la responsabilidad por el pecado recayó sobre Adán, el libro de Eclesiástico dice: “Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos” (25:24, BJ). Además, el escritor afirma que prefiere “¡cualquier maldad, pero no maldad de mujer!” (25:13, BJ).
El libro se escribió originalmente en hebreo hacia comienzos del siglo II a. E.C. En el Talmud judío figuran citas de esta obra.

Baruc (incluye la carta de Jeremías).
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Los primeros cinco capítulos del libro están escritos como si los hubiese redactado el amigo de Jeremías, el escriba Baruc, mientras que el sexto se presenta como si fuese una carta del propio Jeremías. El libro contiene las expresiones de arrepentimiento y las plegarias por auxilio del pueblo judío exiliado en Babilonia, exhortaciones para que el pueblo se apegue a la sabiduría, palabras de ánimo para que confíen en la promesa de liberación y una denunciación contra la idolatría babilonia.
El libro sitúa a Baruc en Babilonia (Baruc 1:1, 2), mientras que según el registro bíblico, se marchó a Egipto, al igual que Jeremías, y no hay prueba de que Baruc estuviese alguna vez en Babilonia. (Jeremìas 43:5-7.) Contrario a la profecía de Jeremías sobre los setenta años que duraría la desolación de Judá y el exilio babilonio (Jer 25:11, 12; 29:10), en Baruc 6:2 se dice que los judíos permanecerían en Babilonia durante siete generaciones y que entonces serían liberados.
En el prefacio del libro de Jeremías, Jerónimo dice: “No he creído que valiese la pena traducir el libro de Baruc”, y la Biblia de Jerusalén, en su introducción a este libro, opina que algunas porciones debieron redactarse bastante tiempo después, hacia el siglo II o I a. E.C., y, por consiguiente, no pudo ser Baruc, sino otro escritor (o escritores). Es probable que se haya escrito originalmente en hebreo.

Cántico de los tres jóvenes.
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Esta adición al libro de Daniel se inserta entre los versículos 23 y 24 del capítulo 3. Consta de 67 versículos, que comienzan con una oración atribuida a Azarías cuando estaba en el horno ardiente, seguida de la intervención de un ángel que apaga el fuego y, finalmente, de una canción que los tres hebreos cantan mientras todavía se encuentran en el horno. La canción guarda una gran semejanza con el Salmo 148, pero sus referencias al templo, los sacerdotes y los querubines no cuadran con la época a la que afirma corresponder. Es posible que fuese escrita originalmente en hebreo durante el siglo I a. E.C.


continúa.........

roberto farfán dijo...

Tercera parte:

APÓCRIFOS.... Prueba Interna parte 2 !!!
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Historia de Susana.
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Narración corta sobre un incidente ocurrido en la vida de la bella esposa de Joaquín, un acaudalado judío de Babilonia. Mientras Susana se bañaba, se le acercaron dos ancianos del pueblo que la instaron a cometer adulterio con ellos; como se negó, urdieron una acusación falsa contra ella. En el juicio se la sentenció a muerte, pero, hábilmente, el joven Daniel puso al descubierto el engaño de los dos ancianos y Susana quedó libre de acusación. Se desconoce el idioma en el que se escribió en un principio este relato. Se cree que debió redactarse en el siglo I a. E.C. En la Septuaginta griega se le colocó antes del libro canónico de Daniel, mientras que en la Vulgata latina se puso después. Por lo general se incluye en el libro de Daniel como el decimotercer capítulo.

Historia de Bel y el dragón.
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Una tercera añadidura al libro de Daniel que por lo general consta como el capítulo decimocuarto. Según esta narración, el rey Ciro exigió de Daniel que rindiese adoración a una imagen del dios Bel. Daniel esparce cenizas sobre el suelo del templo y al día siguiente descubre que hay pisadas que conducen hasta el lugar donde se ofrendaban los alimentos que supuestamente comía el propio ídolo, con lo que demuestra que eran los sacerdotes paganos y sus familias los que en realidad consumían los alimentos. Se ejecuta a los sacerdotes y Daniel destruye la imagen. Luego el rey le pide que rinda adoración a un dragón vivo. Daniel mata al dragón, pero la multitud enfurecida hace que se le arroje a un foso de leones. En el transcurso de los siete días que dura su encierro, un ángel prende a Habacuc por los cabellos y lo lleva desde Judea a Babilonia con un plato de cocido en las manos para alimentar a Daniel. A continuación, se vuelve a llevar a Habacuc a Judea; poco después se libera a Daniel y se arroja al foso a sus opositores, que son devorados por los leones. Se opina que esta añadidura también corresponde al siglo I a. E.C. Según The Illustrated Bible Dictionary (vol. 1, pág. 76), estas adiciones son “piadosos adornos ficticios”.

Primero de los Macabeos.
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Narración histórica de las luchas del pueblo judío por su independencia durante el siglo II a. E.C., desde el comienzo del reinado de Antíoco Epífanes (175 a. E.C.) hasta la muerte de Simón Macabeo (c. 134 a. E.C.). El libro está consagrado principalmente a las hazañas del sacerdote Matatías y sus hijos, Judas, Jonatán y Simón, en sus enfrentamientos con los sirios.
Este es el más valioso de los libros apócrifos por la información histórica que aporta sobre ese período. Sin embargo, como se reconoce en The Jewish Encyclopedia (1976, vol. 8, pág. 243), en esta obra “la historia está escrita desde un punto de vista humano”. Como en el caso de los otros escritos apócrifos, tampoco forma parte del canon hebreo inspirado. Probablemente se escribió en hebreo hacia las postrimerías del siglo II a. E.C.

Segundo de los Macabeos.
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Aunque se coloca después, su contenido es en parte paralelo al período histórico reseñado en el primero (c. 180 a. E.C. a 160 a. E.C.), pero no lo escribió el mismo autor. Se presenta como un compendio de la obra realizada con anterioridad al período indicado por un tal Jasón de Cirene. Narra la persecución de los judíos bajo Antíoco Epífanes, el saqueo del templo y su posterior dedicación.
El relato sitúa la acción en el tiempo de la destrucción de Jerusalén, y presenta a Jeremías llevando el tabernáculo y el arca del pacto a una cueva del monte desde el que Moisés había contemplado la tierra de Canaán. (2 Macabeos 2:1-16.) Como es sabido, el templo había reemplazado al tabernáculo unos cuatrocientos veinte años antes.
El dogma católico se vale de varios pasajes de este libro para apoyar algunas doctrinas, como el castigo después de la muerte (2 Macabeos 6:26), la mediación de los santos (15:12-16) y la conveniencia de orar por los muertos (12:41-46).
En su introducción a los dos libros de los Macabeos, la Biblia de Jerusalén(BJ) hace el siguiente comentario sobre el segundo libro: “El estilo, que es el de los escritores helenísticos, pero no de los mejores, resulta a veces ampuloso”. Su autor NO afirma haber escrito bajo inspiración divina, y dedica parte del segundo capítulo a justificar el método seleccionado para ordenar y presentar la narración histórica. (2 Macabeos 2:24-32, BJ.) Termina con las palabras: “Yo también terminaré aquí mismo mi relato. Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que yo pretendía; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible”. (2 Macabeos 15:37, 38, BJ.)
El libro debió escribirse en griego entre 134 a. E.C. y 70 E.C., el año de la caída de Jerusalén.

Obras apócrifas posteriores.
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Sobre todo a partir del siglo II E.C., surgieron gran cantidad de escritos que pretendían ser inspirados por Dios y canónicos, y estar relacionados con la fe cristiana. Se les ha llamado el “Nuevo Testamento Apócrifo”, e imitan los evangelios, los Hechos, las cartas y las revelaciones de los libros canónicos de las Escrituras Griegas Cristianas ('Nuevo Testamento'). Un gran número de estos solo se conocen gracias a algunos fragmentos que se han conservado, o por citas o alusiones de otros escritores.
Estos escritos intentan suministrar la información que los libros inspirados omiten deliberadamente, como las actividades y acontecimientos relacionados con la vida de Jesús desde su tierna infancia hasta el momento de su bautismo. También tratan de suministrar apoyo para las doctrinas o tradiciones que no tienen base en la Biblia o que la contradicen. Por ejemplo, el llamado evangelio de Tomás y el protoevangelio de Santiago abundan en relatos fantásticos de supuestos milagros efectuados por Jesús durante su infancia, pero lo representan de tal manera que hacen que parezca un niño caprichoso y petulante dotado de poderes impresionantes. (Compárese con el relato auténtico de Lucas 2:51 y 52.) Los “Hechos” apócrifos, como los “Hechos de Pablo” y los “Hechos de Pedro”, dan gran importancia a la abstinencia total de relaciones sexuales y hasta afirman que los apóstoles animaban a las mujeres a que se separasen de sus esposos, lo que CONTRADICE el consejo inspirado de Pablo registrado en el capítulo siete de Primera a los Corintios.
Al comentar sobre tales escritos apócrifos postapostólicos, The Interpreter’s Dictionary of the Bible (edición de G. A. Buttrick, 1962, vol. 1, pág. 166) dice: “Muchos de estos son triviales; algunos, altamente teatrales; algunos, repugnantes, hasta asquerosos”. El New Standard Bible Dictionary (de Funk y Wagnalls, 1936, pág. 56) comenta: “Han sido la fructífera fuente de leyendas sagradas y tradiciones eclesiásticas. Es a estos libros adonde debemos acudir para encontrar el ORIGEN de algunos de los dogmas de la Iglesia católica romana”.
Tal como los escritos apócrifos primitivos se excluyeron de las Escrituras Hebreas precristianas, estos escritos apócrifos posteriores tampoco se aceptaron como inspirados ni se incluyeron en las primeras colecciones o catálogos de las Escrituras Griegas Cristianas.


Tomado del libro: "Perspicacia para comprender las Escrituras" , Volúmen 1

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Ricardo, espero haber podido constestar tus inquietudes, respecto a tu pregunta número 3, con toda esta información mencionada.
En todo caso si deseas más información o algún otro punto específico no dudes en contactarme a osconforiz@hotmail.com

sobre tus otras preguntas... en el siguiente comentario...

roberto dijo...

4.- ¿CUÁL ES LA PRUEBA DE QUE DIOS DICTÓ, INSPIRÓ O REDACTÓ LA BIBLIA?

Bueno en primer lugar no es 'LA' Prueba sino LAS PRUEBAS, porque son muchas, que nos permiten tener seguridad de que la Biblia es Palabra de Dios...... y No del Hombre.

Tengo bastante información al respecto, pero no creo que deba abarcarla toda en este lugar, así que seré lo más conciso posible.

Ricardo, te puedo decir que 'Las Pruebas' de que la Biblia es realmente inspirada por el Ser Supremo, Jehová Dios, pueden compararse con las hebras de una cuerda. Cada hebra es fuerte, pero cuando todas se unen, forman una cuerda irrompible. Entre estas 'hebras' están las siguientes:

1).- La Historia de la Biblia (en verdad es un verdadero milagro que este libro haya sobrevivido hasta nuestros días)
2).- La Influencia de la Biblia en las Personas.
3).- La Total Armonía de Principio a Fin de la Biblia, (no se Contradice, como muchos críticos afirman)
4).- Su Historicidad y Exactitud, comprobada por los Arqueólogos.
5).- Su Exactitud en cuanto a temas Científicos.
6).- Su Cumplimiento Exacto de Profecías.
7).- Fuente de Conocimiento y Sabiduría SobreHumana.


Si deseas podemos ir considerando las pruebas para cada una de estas afirmaciones.

Cuál te gustaría ver primero ??


Saludos,
osconforiz@hotmail.com

roberto dijo...

5.-ROBERTO, ¿EN QUÉ PARTES DE LA BIBLIA SE BASARON LOS ESCLAVISTAS AMÉRICANOS PARA DECIR QUE DIOS APROBABA LA ESCLAVITUD?

En ninguna realmente.
El que ellos se hayan aprovechado de algún relato bíblico para poder justificar sus inescrupulosos e inhumanos intereses egoístas NO es culpa de Dios ni lo enseña en su Biblia.

Ahora para poder entender mejor el punto de vista bíblico sobre la "esclavitud", te invito a considerar un artículo que salió en el año 2001.

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¿Aprobaba Dios la trata de esclavos?

SUDOROSOS cuerpos oscuros, doblados casi por completo bajo el aplastante peso de enormes fardos de algodón, que suben con esfuerzo por el tablón de carga, obligados por los látigos de los despiadados capataces. Niños que gritan al ser arrancados de los brazos de sus sollozantes madres y son ofrecidos al mejor postor en una subasta. Estas son de seguro las crudas y brutales escenas que nos vienen a la mente cuando pensamos en la esclavitud.

Lo irónico es que muchos de aquellos traficantes y propietarios de esclavos fueran, según se dice, personas profundamente religiosas.
“Había cientos de ellos, europeos y americanos, que alababan al Señor por Sus bendiciones, agradeciéndole los lucrativos y seguros negocios en África mientras navegaban rumbo al Nuevo Mundo con sus barcos negreros”, escribió el historiador James Walvin.

Algunas personas incluso aseveraron que Dios aprobaba la trata de esclavos. Como Alexander McCaine, quien en su discurso ante la Conferencia General de la Iglesia Protestante Metodista, en 1842, afirmó que la institución de la esclavitud había sido “decretada por Dios mismo”.
¿Estaba en lo cierto?
¿Veía Dios con buenos ojos el secuestro y la violación de jovencitas, la despiadada forma de separar a las familias y las crueles palizas que caracterizaban el comercio de esclavos de los días de McCaine?
¿Y qué hay de los millones de individuos a quienes se obliga a vivir y trabajar como esclavos en condiciones inhumanas hoy día?
¿Aprueba Dios tal trato cruel?

Los israelitas y la esclavitud
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La Biblia dice que “el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo” (Eclesiastés 8:9), y las opresivas formas de esclavitud que el hombre ha inventado quizá sean el mejor testimonio de este hecho.
Sin embargo, Jehová Dios no es indiferente al sufrimiento infligido por la esclavitud.

Veamos, por ejemplo, lo que les ocurrió a los israelitas. La Biblia nos informa que los egipcios “siguieron amargándoles la vida con dura esclavitud en trabajos de argamasa de barro y ladrillos y con toda forma de esclavitud en el campo, sí, toda forma de esclavitud suya en la cual los usaban como esclavos bajo tiranía”. Los israelitas “continuaron suspirando a causa de la esclavitud y clamando en son de queja, y su clamor por ayuda siguió subiendo al Dios verdadero”.
¿Fue insensible Jehová ante tal situación lastimosa?
AL CONTRARIO, “Dios oyó su gemido, y se acordó Dios de su pacto con Abrahán, Isaac y Jacob”. Además, dijo a su pueblo: “Ciertamente los sacaré de debajo de las cargas de los egipcios y los libraré de ser sus esclavos” (Éxodo 1:14; 2:23, 24; 6:6-8).

Es patente que Jehová no aprobaba que ‘el hombre dominara al hombre’ sometiéndolo a esclavitud opresiva.
Pero...
¿no autorizó Dios más tarde la esclavitud entre su pueblo?
Sí, es cierto, pero era MUY diferente de las tiránicas modalidades que han existido a lo largo de la historia.

La Ley de Dios establecía la pena de muerte para quien secuestrara y vendiera a un ser humano.
Además, Jehová dictó normas que PROTEGÍAN a los esclavos. Por ejemplo, si un hombre lesionaba a su esclavo, debía ponerlo en libertad, pero si este moría por causa de una paliza, el dueño podía ser castigado con la muerte. En el caso de una prisionera, existía la opción de tomarla como esclava o como esposa, pero no debía ser convertida en mero objeto de placer sexual.
De seguro, la esencia de la Ley impelió a los israelitas amantes de la justicia a tratar con respeto y bondad a los esclavos, COMO SI FUERAN TRABAJADORES ASALARIADOS(compárese con Éxodo 20:10; 21:12, 16, 26, 27; Levítico 22:10, 11; Deuteronomio 21:10-14).

A fin de saldar sus deudas, había judíos que voluntariamente se hacían esclavos de algún compatriota, costumbre que impedía que la gente muriera de inanición y que, de hecho, permitió a muchas personas salir de la pobreza. Es más, en ocasiones especialmente señaladas del calendario judío, era OBLIGATORIO DEJAR EN LIBERTAD A LOS ESCLAVOS QUE ASÍ LO DESEARAN !!!!!. (Éxodo 21:2; Levítico 25:10; Deuteronomio 15:12).
El hecho de que la Ley concediera la opción de permanecer con su amo demuestra fuera de duda que, en Israel, la esclavitud no era opresiva.
En cuanto a estas leyes, el catedrático en Judaísmo Moses Mielziner comentó que el “esclavo era siempre CONSIDERADO un ser humano, una persona con ciertos derechos naturales contra los que el amo no podía atentar sin quedar impune”.
¡¡¡¡ Qué contraste tan marcado con los opresivos sistemas de esclavitud que manchan los anales de la historia !!!!


Los cristianos y la esclavitud
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La esclavitud formaba parte de la economía del Imperio romano, gobierno bajo el cual vivían los cristianos del siglo primero. Por tanto, algunos seguidores de Cristo eran esclavos mientras que otros tenían esclavos (1a. Corintios 7:21 y 22).

¿Significa eso que los discípulos de Jesús que poseían esclavos eran amos tiránicos?
¡¡ Desde luego que no !!
Podemos estar seguros de que, sin importar lo que la ley romana permitiera, los cristianos no maltratarían a quienes estuvieran bajo su autoridad. Incluso el apóstol Pablo animó a Filemón a tratar como “hermano” a su esclavo Onésimo, quien se había convertido al cristianismo. (Filemón 10-17.)
De forma similar, algunos cristianos de hoy día son patronos, y otros, empleados. Tal como un jefe cristiano no oprimiría a su personal, los discípulos de Jesús del siglo primero habrán tratado a sus sirvientes en armonía con los principios cristianos (Mateo 7:12).

No hay en la Biblia ninguna indicación de que la esclavitud del hombre por el hombre fuera parte del propósito original de Dios para la humanidad, ni profecía bíblica alguna que aluda a seres humanos como amos de sus congéneres en el nuevo mundo de Dios por venir (Reino de Dios).
Más bien, en el Paraíso venidero, los justos “realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar” (Miqueas 4:4).

Queda patente que la Biblia NO JUSTIFICA ninguna forma de maltrato al semejante. Por el contrario, fomenta el respeto y la igualdad entre los hombres (Hechos 10:34 y 35).
Exhorta a los seres humanos a tratar a los demás como les gustaría que los trataran a ellos (Lucas 6:31).
Más que eso, la Palabra de Dios anima a los cristianos a ver humildemente al prójimo como superior, sin importar su posición social (Filipenses 2:3).
Estos principios son totalmente incongruentes con las formas opresivas de esclavitud practicadas en muchas naciones, sobre todo en los últimos siglos.


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Artículo tomado de la Revista ¡Despertad! del 08/Septiembre/2001, págs. 20-21. Editada por los Estudiantes de la Biblia Testigos de Jehová.