sábado, 14 de julio de 2007

Los cds



“LA PRODUCCIÓN DE DEMASIADAS COSAS ÚTILES GENERA DEMASIADAS PERSONAS INÚTILES.”
- Carlos Marx

Imagina que un obrero dentro de una empresa dedicada a la fabricación de cds vírgenes le da por inconformarse con su trabajo. Las circunstancias pueden ser muchas: que deteste a su jefe superior inmediato, que esté harto de partirse el lomo durante dieciséis horas diarias para ganar el salario mínimo, o que simple y sencillamente odie su trabajo. El resultado de su inconformidad es que el día de hoy no se le hincharon las dos pelotas para hacer lo que tenía que hacer en la fábrica. Qué más, nadie lo va a notar. Uno no es ninguno, así que se dedica a fingir durante todo el santo día que realiza sus labores de obrero (cualesquiera que éstas sean).
Por fortuna la empresa está preparada para estas eventualidades y otras más, no en balde creó el glorioso departamento llamado Departamento de Calidad, el cual tiene la función de supervisar que los cds vírgenes tengan una calidad del 100%, en teoría, claro está, tal y como lo leyeron los dueños de la empresa en los gruesos libros escritos por los gurús de la administración graduados en Harvard y Yale. Lástima que en la práctica no todo es un cuento de hadas. Resulta que uno de los empleados del Departamento de Calidad, encargado del turno de la noche, es la misma persona encargada del turno de la tarde, pues gracias a la miseria de salario que le pagan tiene que doblar turnos para poder pagar las colegiaturas de la escuela de sus hijos, además de las cuentas de la luz, gas y agua de casa, misma que está hipotecada. El infeliz, exhausto, decide que es una buena idea la de descansar en horas de trabajo. Y como en el mundo existen coincidencias, la coincidencia aquí es que justo en el turno de la noche un paquete de cds vírgenes viene defectuoso, y como él es el encargado de revisar que los paquetes estén en perfecto estado, la mercancía es aprobada sin revisarla.
Como todos sabemos o suponemos, una fábrica de cds tiene muchos departamentos, los cuales existen para que el producto final sea de excelencia cuando llegue a las manos del cliente. Pues bien, hete aquí que con sólo dos departamentos que por diferentes circunstancias o coincidencias no realizaron bien su trabajo, tenemos como resultado que “un” paquete (seamos optimistas y digamos que sólo fue uno) se filtró hasta llegar a las manos de un cliente, el cual, por pura coincidencia, resulta ser quien escribe este escrito; misma persona que está a punto de sufrir un caso crónico de úlceras porque del paquete de cincuenta cds vírgenes que compró el mes pasado están todos y cada uno de ellos defectuosos.
Ahora veamos cómo llegaron esos cds fabricados en el extranjero a una ciudad como Campeche. Sucede que el dueño (o los dueños, tomando en cuenta también a los accionistas) de la fábrica de cds vírgenes, con la justificación de ser más competitivos en el mercado global (traducción: pagar la gasolina de sus yates), decidió recortar el salario de sus obreros, para que así los grandes almacenes aceptaran distribuir su producto en todo el mundo, entre ellos, la ciudad de Campeche, ciudad que desde luego los dueños de la fábrica de cds no tienen una maldita idea que existe.
Puedes creer que las úlceras son una exageración, pero si son las doce de la noche y en unas horas tienes la presentación de un proyecto, el cual tienes que entregar en un cd porque el archivo de Power Point es muy pesado (o como se diga) te das cuenta que las úlceras están ahí por razón por demás justificada tras intentar grabar al presentación en cincuenta ocasiones, todas sin éxito gracias a que alguien en la fábrica de cds le dio por no hacer bien su trabajo.
Ahora sólo espero que a ninguno de los obreros encargados de fabricar las bombas atómicas de los democráticos y pacifistas Estados Unidos de Norteamérica le de por inconformarse con su trabajo, porque ahora sí que nos carga el diablo a todos y a cada uno de nosotros, que bien merecido nos lo tenemos.

1 comentario:

perla alarcón dijo...

HOla... me pasó el link un muy buen amigo... soy Profesora de Cívica y Ética a nivel secundaria (tercer grado) hace una semana precisamente vimos en clases las "consecuencias del trabajo mal hecho", es increíble la cadena de errores que puede traer la actitud de un empleado, producto de todos los factores que citas... tu artículo me servirá mucho como material didáctico, sujeto a discusión... Un abrazo y mucho gusto.
Perla Alarcón